Infarto, una carrera contra el tiempo: qué saber y qué hacer

En la Argentina, más de la mitad de las personas afectadas por infartos demoran, en promedio, más de tres horas en ser atendidas. Son datos preocupantes. Las causas son múltiples y van desde la tendencia a minimizar la situación de parte de los propios afectados hasta las deficiencias del sistema de salud.

22 Oct 2017
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-MANIOBRAS ANTE UNA EMERGENCIA.-

En caso de infarto, el tiempo es oro. No sólo el que transcurre entre los primeros síntomas y el traslado del paciente al centro de atención, sino también el que demoran allí hasta plasmar una acción eficaz. Y es grave, porque las enfermedades cardiovasculares explican una de cada tres muertes de origen conocido, lo que equivale a 197 fallecimientos diarios en la Argentina.

Todo indica que la mitad de las personas afectadas por infartos demora, en promedio, más de tres horas en ser atendidas desde el inicio de los síntomas hasta la intervención coronaria. Son los resultados preliminares del estudio presentado en el 43° Congreso Argentino de Cardiología. Según informó Télam, la conclusión surgió de los reportes de 1.670 personas con infarto que llegaron a las guardias de 247 centros del país.

“Los tiempos son excesivos. No sólo los de los pacientes al requerir asistencia, sino el del propio sistema en brindarla”, advirtió Héctor Deschle, secretario de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). Y resaltó que cuando esa demora se combina con factores de riesgo (hipertensión arterial, el colesterol elevado, altos niveles de sobrepeso y obesidad, tabaquismo, sedentarismo y estrés) la situación se complica aún más.

“Si a eso sumanos la falta de adherencia a los tratamientos, tenemos un combo explosivo”, señaló Miguel González, presidente de la SAC.

Qué saber y qué hacer

El signo más frecuente de un infarto es dolor o sensación de presión en el centro del pecho, pero no es el único. También pueden aparecer molestias en un brazo o en ambos, en la espalda, en el cuello, en la mandíbula o en el estómago; o sufrir falta de aire; o sentir sudor frío, náuseas o mareo.

“La velocidad de la reacción es fundamental -insistió la cardióloga tucumana Florencia Waisman-. Las personas que constituyen los grupos de riesgo por comorbilidades como las descriptas por el doctor Deschle o, por ejemplo, las mujeres posmenopáusicas, deben reaccionar rápido ante un dolor de pecho y concurrir con urgencia a la guardia de algún centro cardiológico” (ver “A cuál guardia...”). “Es preferible ir 10 veces y que no sea nada, que minimizar la cuestión y que sea grave”, añadió

Razones de la demora

Son tres las causas del retraso fatal: los pacientes minimizan los síntomas y posponen el llamado a la ambulancia; esta se demora y la derivación inicial se hace a centros que no cuentan con servicio para practicar la angioplastia.

“Hay que estar organizado en los hospitales para que el infarto sea la prioridad absoluta”, reclamó Oscar Mendiz, director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro e instó a una verdadera integración de lo público y lo privado para crear una red de atención para el infarto. “Un correcto tratamiento en tiempo y forma no sólo disminuye la mortalidad; brinda mejor calidad de vida, ya que se evitan patologías como la insuficiencia cardíaca crónica, y a largo plazo el sistema de salud gasta menos plata”, sostuvo Mendiz.

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