Fotos de Julio Pantoja integran una exposición en EEUU

El rostro de Natalia Ariñez está en los afiches de una gran muestra en Los Ángeles sobre 150 años de la fotografía en la Argentina.

12 Sep 2017
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“LOS HIJOS”. Natalia Ariñez sostiene la imagen de su padre. El retrato es parte de una colección de 38 fotos que será adquirida por el Museo Getty.

En las paredes, la papelería y los avisos de la exposición “Photography in Argentina, 1850-2010. Contradiction and Continuity”, hay dos rostros tucumanos: el de Jorge de la Cruz Agüero, desaparecido en 1976, y semitapado, el de su hija, Natalia Ariñez, quien falleció el año pasado en un choque. Ella lo sostiene dando testimonio de una continuidad y de un reclamo.

La foto pertenece a Julio Pantoja, quien será el único expositor tucumano en la muestra que reúne un siglo y medio de imágenes en la Argentina y que se inaugurará el sábado en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles. En total, el fotógrafo estará con seis obras, y su felicidad es doble: el museo le comprará varios trabajos para su archivo.

Sus trabajos estarán entre los de 60 artistas argentinos del prestigio de Grete Stern, Marcos López, Alberto Greco, Jaime Davidovich, Annemarie Heinrich, Leandro Katz, Adriana Lestido, Eduardo Longoni, Liliana Porter y Graciela Sacco, entre muchos otros. Una vez que la exposición baje en Estados Unidos (permanecerá hasta el 28 de enero), vendrá a la Argentina y se la montará en la Fundación Proa del barrio de La Boca, en la Capital Federal.

- ¿Qué implica estar en esa muestra?

- Es consolidar un importante reconocimiento internacional con el que afortunadamente cuento desde hace ya unos años. Será en el museo más importante de la costa oeste de EEUU. Voy a viajar, porque en la invitación formal hablan de que se le quiere dar más visibilidad a mi trabajo, junto con la adquisición de 38 fotografías mías para la colección permanente. También se abrirá un espacio de conversación con la prensa y con el público.

- La muestra está organizada en forma temática, ¿en qué campo aparecen tus trabajos?

- Sí, hay un fuerte criterio curatorial. Mis seis fotografías que serán expuestas van en un segmento al que llamaron “Gestos estéticos y políticos”

- Sos un habitué de exposiciones fuera del país...

- Sin dudas, es una de las muestra sobre fotografía argentina más importante y más seriamente trabajada en la historia de la imagen del continente, no sólo de nuestro país. Fue hecha con los más altos estándares de calidad y de rigor museístico. De hecho, el Getty Museum es una de las poquísimas instituciones en el mundo que solamente trabaja con impresiones vintage, es decir con copias originales de alta calidad hecha por los propios autores o bajo sus directivas, y en épocas cercanas a las de su realización.

- ¿Fue una selección o hubo una convocatoria?

- Para este tipo de muestras no hay convocatorias. Son fruto del trabajo de mucho tiempo, años a veces, de curadores e investigadores. Recibí un llamado de las curadoras Judy Keller e Idurre Alonso, en marzo de 2015. Me sorprendió todo lo que sabían sobre mi obra, con datos que ni yo recordaba. Dos meses después nos reunimos en Buenos Aires, allí decidieron cuales retratos de mi ensayo “Los Hijos, Tucumán veinte años después” iban a incluir en esta muestra que se iba a realizar dos años y medio después. Se quedaron con seis. Tenían hasta el diseño de la exposición con mis obras dentro. Sabían exactamente lo que querían. Después me propusieron adquirir la colección completa en originales de 24 por 30 centímetros. Eso sobrepasó mi límite de asombro. Entiendo que las otras compras que hicieron fueron solamente fotos sueltas, ninguna otra colección entera.

- Una de tus fotos aparece en la portada de los anuncios y en la papelería, ¿tiene algún significado especial estar presente de ese modo?

- Es el retrato de Natalia Ariñez, amiga entrañable, enorme luchadora, fundadora de HIJOS y gran motor de los organismos de derechos humanos de Tucumán, que falleciera hace un año y medio víctima de un enajenado borracho y a contramano en la ruta, cuando volvíamos de militar en la Escuelita de Famaillá. La elección de esta fotografía como imagen principal de toda la gráfica de la muestra fue totalmente casual y me emocionó hasta las lágrimas cuando me avisaron. A partir de ese momento lo interpreté como un homenaje a ella y nuestras luchas.

- ¿Hacia dónde está marchando tu producción ahora?

- Aparte de abordar proyectos dentro de las estéticas tradicionales, estoy incursionando en la producción de obras que exploren los límites de la fotografía documental. Desde 2001 soy miembro del Instituto de Performance y Política, de New York University y desde ahí comencé interesándome e investigando sobre el cruce creativo del arte y la política, donde entendemos al performance como un gran contenedor de múltiples expresiones creativas. En los últimos años comencé a producir obras, siempre con la fotografía como columna vertebral, pero con una gran multiplicidad de lenguajes expresivos. Vengo desarrollando una serie de acciones fotográficas y performáticas que llamé “Tucumán me mata”, que presenté en Buenos Aires, Canadá, Estados Unidos y Chile.

- ¿Cómo estás viendo la fotografía en Tucumán?

- No escapa a las generales de la ley: estamos inmersos en tiempos de una enorme explosión y hasta revolución de la producción fotográfica de la cual sólo es visible una parte mínima y masiva, pero que trae implícitas reflexiones y producciones muy interesantes. Soy muy optimista con que vamos a tener nombres y obras de tucumanos en los más importantes espacios del arte argentino, que se van a sumar al puñado que ya tienen enormes méritos ganados.

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