Choques por la crisis energética

Por la coyuntura, se abrió en el seno del Gobierno nacional una profunda herida que dejará más de una víctima.

ABRIENDO EL PARAGUAS. Lavagna le dijo a Taylor que la Justicia le impidió ajustar las tarifas de los servicios públicos.
ABRIENDO EL PARAGUAS. Lavagna le dijo a Taylor que la Justicia le impidió ajustar las tarifas de los servicios públicos.
25 Abril 2004
BUENOS AIRES.- La puja por el destino del mayor superávit fiscal y la crisis energética transformaron el clima de la Casa Rosada y desataron en el seno del gobierno una intensa puja.
Desde adentro y desde el exterior, la administración Kirchner se vio sometida a un constante tironeo que amenaza con desatar una crisis que puede terminar en el final de la alianza gobernante.
A pesar de no haber perdido la calma en ningún momento y dejando de lado su oratoria habitualmente vehemente, Néstor Kirchner salió al cruce uno a uno de todas las críticas recibidas. Es que los días previos habían servido para dejar virtualmente acorralado al gobierno.La crisis energética abrió en el gobierno una profunda herida que dejará más de una víctima. La llegada del subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Taylor, agregó lo suyo. Y los picantes mensajes provenientes desde Washington avivaron la hoguera.
Llamó la atención la exigencia de Taylor para encontrar una solución a la crisis de energía, condición vital para conseguir nuevas inversiones que aseguren el crecimiento. Esta actitud no pasó inadvertida en la Casa Rosada como tampoco la acérrima crítica lanzada desde Mendoza por la Unión Industrial Argentina amenazando con una caída en la producción y eventuales despidos masivos. En ambos casos, los hombres más cercanos al Presidente, en especial el ministro Julio de Vido vio que el origen era uno sólo: el Palacio de Hacienda. Quedó más en evidencia cuando se enteraron de que el ministro Lavagna quiso ponerse a salvo del problema, advirtiéndole a Taylor, en Ezeiza, que él había ajustado las tarifas pero que la Justicia lo había bloqueado. Pero lo que crispó los nervios de De Vido fue la estimación del presidente del BCRA, Alfonso Prat Gay, quien proyectó una pérdida de U$S 500 millones, una caída del 1% del PBI y un costo fiscal de $ 1.000 millones por la crisis energética.
Si algo le faltaba al ambiente fue el enfrentamiento dialéctico entre el gobierno y las petroleras, en especial Repsol-YPF. A todo esto se sumó la enorme presión del FMI y del BM sobre el gobierno para aumentar el superávit que desató un debate fortísimo.

Gentilezas
No cabe duda de que la reacción de Kirchner, meditada y calculada milimétricamente, tuvo varios destinatarios. En primer lugar, su "aliado", Eduardo Duhalde quien había manifestado días atrás que el país no estaba bien y que no generaba confianza. Hoy, Kirchner devolvió gentilezas y lo responsabilizó por la crisis de energía y por la "desprolija" devaluación. Elípticamente, el misil fue dirigido hacia el propio Lavagna, responsable por aquellos días del tema energético. En segundo lugar, una indeleble señal a su gabinete: si alguien intenta "abrirse" estará, casi seguro, fuera del gobierno. En tercer lugar, al establishment, para rechazar presiones.
Nadie a estas alturas puede imaginarse cómo terminará este capítulo. Algunos aseguran que este episodio no pasará indemne para el gobierno. Los más osados arriesgan hasta un abrupto cambio en el gabinete para después del 25 de mayo cuando se cumpla el primer aniversario Kirchner en la Casa Rosada. Los más cautos creen que esto pasará sin más sobresaltos.
Pero todos coinciden que estos episodios dañan y desgastan, en última instancia, la figura presidencial y ponen en riesgo la endeble estabilidad institucional. ¿Conspiración ? ¿Sabotaje ? ¿O una mera puja por el poder ? (DyN)

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