El sector agroindustrial y la industria automotriz argentinos serán los más afectados si la crisis política en Brasil deriva en la contracción de su economía.
La crisis política que enfrenta Brasil por el caso que vincula al presidente Michel Temer y a la empresa Odebrecth en hechos de corrupción tuvo su primer impacto en el canal financiero al provocar una depreciación de ambas monedas, señala el informe semanal elaborado por la consultora Economía & Regiones (E&R).

El real se depreció 5,7% entre el 17 de mayo y hoy, ubicándose en valores similares a los de marzo de 2015 y la cotización del peso argentino subió 3%, hasta 16,09 pesos por dólar, el mayor valor desde mediados de diciembre de 2016.
Por el lado de los posibles efectos sobre la economía real, en primer lugar hay que destacar que Brasil había comenzado un sendero de recuperación de su economía, o por lo menos había dejado de caer, lo que si bien no prometía traccionar la economía argentina en 2017, por lo menos, no le “jugaba en contra”, señala el diagnóstico privado al que accedió LA GACETA.

Ahora bien, “si la crisis política dura en tiempo, la recuperación de la economía brasileña podría dar marcha atrás”, agrega el reporte.
¿Qué significaría esto para la Argentina? Economía & Regiones puntualiza que, tomando en cuenta de que Brasil es nuestro principal socio comercial, el principal destino de las exportaciones y proveedor de lo que le compramos al mundo, una caída del nivel de actividad afectará nuestras exportaciones. En particular, los sectores que se verán más afectos serían los industriales (vía menor demanda de exportaciones), con énfasis en la industria automotriz, como se verá más adelante.
De hecho, el ministro de Desarrollo Productivo de Tucumán, Juan Luis Fernández, había advertido sobre esos efectos, pero aclarando que hay probabilidades de que Scania, una de las empresas que exporta sus autopartes a territorio brasileño, pueda derivar parte de su producción a Europa, como una manera de compensar la crisis del vecino país.
Sin embargo, advierte la consultora, hay que tener presente que las exportaciones a Brasil vienen decreciendo año a año, concentrando en 2016 el 16% de las exportaciones totales de Argentina y alcanzando sólo al 1,6% del PBI. Teniendo en cuenta estos guarismos, si la recuperación de la economía brasileña diera marcha atrás, hay que tener presente que el sector que motorizaría la actividad económica este año, no sería la industria automotriz, sino la obra pública y la construcción. Por eso, el efecto mencionado sobre las exportaciones a Brasil no debería tener fuerte impacto en la actividad económica para 2017.
En efecto, de acuerdo a los últimos datos publicados por el Indec, el EMAE creció 1,9% con respecto a febrero (desestacionalizado) y 0,8% si se lo compara con igual mes del año anterior. De esta manera el primer trimestre del año cerró con una suba sin estacionalidad del 0,6% contra el cuarto trimestre y del 0,1% respecto al mismo período de 2016.
Tipo de cambio
Otro indicador a tener en cuenta en la relación de la crisis del vecino país con las consecuencias en la Argentina es la evolución del tipo de cambio. “Si Brasil devalúa su moneda, Argentina resulta cara para el país vecino, pudiendo afectar la demanda de productos”, puntualiza E&R.
Del otro lado, los productos brasileños se abaratan frente a los argentinos, pudiendo generar una mayor ola de importaciones desde Argentina.
Sin embargo, si miramos el comportamiento del saldo comercial y el tipo de cambio real bilateral (TCRB) vemos que no hay una relación directa entre superávit (déficit) de la balanza y TCRB “alto” (“bajo”).
En particular se observan 2 sub períodos entre enero de 2010 hasta el presente. Primero, entre 2010 y mediados 2012, el TCRB fue de 2,21 en promedio y el saldo comercial negativo en U$S-291 millones. Luego desde diciembre de 2015, el TCRB comenzó a apreciarse, siendo 1,31 en promedio hasta la salida del cepo y luego comenzar a crecer y ser de 1,43 en promedio. En ambos casos la Balanza Comercial fue deficitaria, en U$S -227 millones y U$S -442 millones, respectivamente, recuerda la consultora.
La prolongación de una situación recesiva en la economía brasileña no solamente puede tener efectos negativos en la industria automotriz argentina. “Una posible contracción del nivel de actividad de Brasil, también puede llegar a afectar a otros sectores económicos de la Argentina, como por ejemplo las cerealeras (trigo y maíz), materias plásticas, productos de industrias químicas y otros productos de molinería”, finaliza el reporte privado.







