23 Abril 2017 Seguir en 
Las provincias tienen dos vías centrales para recaudar tributos: la Coparticipación Federal, es decir los impuestos que la Nación recauda y distribuye con las administraciones subnacionales, y el impuesto a los Ingresos Brutos que, en los últimos años, aumentó fuertemente su participación en las rentas provinciales. Según numerosos tributaristas, Ingresos Brutos es un impuesto distorsivo que afecta a toda la cadena de producción de bienes y de servicios, y que, en consecuencia, impacta sobre los precios finales de los productos.
Andrés Mir, investigador del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), afirmó que la implicancia de Ingresos Brutos en las rentas de las provincias pasó, en los últimos años, de entre el 50% y el 55% de las recaudaciones, al 75% en promedio. Sin embargo, durante una disertación que ofreció en Tucumán -en el encuentro “Economía Argentina: claves para la toma de decisiones”, que organizaron la Federación Económica de Tucumán (FET) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC)- el especialista subrayó que, para reducir la actual presión fiscal que ahoga a la mayoría de las actividades económicas, y para recuperar competitividad, es necesario eliminar Ingresos Brutos del esquema tributario y sustituirlo por otros impuestos.
Luego de la exposición, que se desarrolló en el hotel Catalinas Park de esta capital, Mir dialogó con DINERO y subrayó que la tarea de reemplazar Ingresos Brutos es compleja porque requiere de cambios profundos en el régimen impositivo nacional y de un compromiso, tanto de la Nación como de las provincias, para disminuir el elevado gasto público.
-¿Las provincias pueden eliminar y sustituir Ingresos Brutos?
Sí, pero es una tarea difícil. Ingresos Brutos es un impuesto altamente distorsivo para las actividades económicas. Por lo tanto es necesario reemplazarlo. Una posibilidad es crear un impuesto a las Ventas Finales o que cada provincia aplique un IVA propia, que debería convivir con el IVA nacional. En cualquier caso, estos cambios son complejos y deben hacerse mediante una rediscusión de la Coparticipación Federal y de las funciones en materia de gastos que asumirán la Nación y las provincias. Para eliminar Ingresos Brutos es necesario avanzar en nuevos impuestos provinciales. Otra alternativa está en los tributos sobre los patrimonios o un adicional del Impuesto a las Ganancias, de manera que el tributo que sustituya a Ingresos Brutos tenga una alícuota en torno al 5% o al 6%. El resto de la recaudación habría que obtenerla mediante correcciones en la Coparticipación.
-¿Qué aspectos hay que modificar del actual esquema de Coparticipación?
Aquí es clave el debate sobre el nivel de gasto público que asuman la Nación y las provincias. Si el Gobierno nacional redujera los subsidios, que hoy implican entre el 1% y el 1,5% del déficit fiscal de las cuentas públicas, ayudaría a que, con la misma presión fiscal, la Nación tenga más recursos para coparticipar con las provincias. De este modo, se podría solventar una parte de los recursos que se perderían con la eliminación de Ingresos Brutos.
-En Tucumán, alrededor del 40% de la economía es informal; ¿bajaría la presión fiscal si más personas pagaran impuestos?
Sin dudas. Este debe ser el objetivo de toda política tributaria. El problema es que, en los últimos años, se aumentó la presión fiscal sobre las personas a las que se les puede cobrar con facilidad. Un ejemplo es lo que pasa con el Impuesto a las Ganancias, que se aplica sobre los empleados en relación de dependencia y que no tienen ninguna posibilidad de evadir. También es cierto que para ampliar la base de contribuyentes es necesario reducir la presión fiscal, porque hay muchas actividades de la economía informal que no pueden pagar ningún impuesto.
-La elevada presión fiscal, ¿le quita competitividad a la economía?
Los elevados impuestos, que pesan especialmente sobre el sector formal de la economía, están incorporados en el denominado “costo argentino”. Una de las principales consecuencias de esto es que se afecta al comercio exterior, es decir a las posibilidades de exportar productos y servicios producidos en el país. Esto, a su vez, lleva a que la economía se cierre. En consecuencia, el escaso desarrollo del comercio exterior dificulta las chances de mejorar la capacidad de producción de la economía. Lograr competitividad, con correcciones en los impuestos, requiere más tiempo y, a largo plazo, permitirá una competitividad sostenida en el tiempo, sin tener que mirar tanto el valor del dólar. La competitividad que se logra mediante actualizaciones en el tipo de cambio destruye los costos laborales y los salarios de los trabajadores.
Andrés Mir, investigador del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), afirmó que la implicancia de Ingresos Brutos en las rentas de las provincias pasó, en los últimos años, de entre el 50% y el 55% de las recaudaciones, al 75% en promedio. Sin embargo, durante una disertación que ofreció en Tucumán -en el encuentro “Economía Argentina: claves para la toma de decisiones”, que organizaron la Federación Económica de Tucumán (FET) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC)- el especialista subrayó que, para reducir la actual presión fiscal que ahoga a la mayoría de las actividades económicas, y para recuperar competitividad, es necesario eliminar Ingresos Brutos del esquema tributario y sustituirlo por otros impuestos.
Luego de la exposición, que se desarrolló en el hotel Catalinas Park de esta capital, Mir dialogó con DINERO y subrayó que la tarea de reemplazar Ingresos Brutos es compleja porque requiere de cambios profundos en el régimen impositivo nacional y de un compromiso, tanto de la Nación como de las provincias, para disminuir el elevado gasto público.
-¿Las provincias pueden eliminar y sustituir Ingresos Brutos?
Sí, pero es una tarea difícil. Ingresos Brutos es un impuesto altamente distorsivo para las actividades económicas. Por lo tanto es necesario reemplazarlo. Una posibilidad es crear un impuesto a las Ventas Finales o que cada provincia aplique un IVA propia, que debería convivir con el IVA nacional. En cualquier caso, estos cambios son complejos y deben hacerse mediante una rediscusión de la Coparticipación Federal y de las funciones en materia de gastos que asumirán la Nación y las provincias. Para eliminar Ingresos Brutos es necesario avanzar en nuevos impuestos provinciales. Otra alternativa está en los tributos sobre los patrimonios o un adicional del Impuesto a las Ganancias, de manera que el tributo que sustituya a Ingresos Brutos tenga una alícuota en torno al 5% o al 6%. El resto de la recaudación habría que obtenerla mediante correcciones en la Coparticipación.
-¿Qué aspectos hay que modificar del actual esquema de Coparticipación?
Aquí es clave el debate sobre el nivel de gasto público que asuman la Nación y las provincias. Si el Gobierno nacional redujera los subsidios, que hoy implican entre el 1% y el 1,5% del déficit fiscal de las cuentas públicas, ayudaría a que, con la misma presión fiscal, la Nación tenga más recursos para coparticipar con las provincias. De este modo, se podría solventar una parte de los recursos que se perderían con la eliminación de Ingresos Brutos.
-En Tucumán, alrededor del 40% de la economía es informal; ¿bajaría la presión fiscal si más personas pagaran impuestos?
Sin dudas. Este debe ser el objetivo de toda política tributaria. El problema es que, en los últimos años, se aumentó la presión fiscal sobre las personas a las que se les puede cobrar con facilidad. Un ejemplo es lo que pasa con el Impuesto a las Ganancias, que se aplica sobre los empleados en relación de dependencia y que no tienen ninguna posibilidad de evadir. También es cierto que para ampliar la base de contribuyentes es necesario reducir la presión fiscal, porque hay muchas actividades de la economía informal que no pueden pagar ningún impuesto.
-La elevada presión fiscal, ¿le quita competitividad a la economía?
Los elevados impuestos, que pesan especialmente sobre el sector formal de la economía, están incorporados en el denominado “costo argentino”. Una de las principales consecuencias de esto es que se afecta al comercio exterior, es decir a las posibilidades de exportar productos y servicios producidos en el país. Esto, a su vez, lleva a que la economía se cierre. En consecuencia, el escaso desarrollo del comercio exterior dificulta las chances de mejorar la capacidad de producción de la economía. Lograr competitividad, con correcciones en los impuestos, requiere más tiempo y, a largo plazo, permitirá una competitividad sostenida en el tiempo, sin tener que mirar tanto el valor del dólar. La competitividad que se logra mediante actualizaciones en el tipo de cambio destruye los costos laborales y los salarios de los trabajadores.







