Eterna puja entre lo público y lo privado

POR CAJEROS. En Tucumán, el salario estatal promedia los $ 15.000 por mes. la gaceta  / foto de josé nuno
POR CAJEROS. En Tucumán, el salario estatal promedia los $ 15.000 por mes. la gaceta / foto de josé nuno
19 Marzo 2017

Pese a un régimen laboral en general más benigno para los trabajadores estatales, el salario público en las provincias supera en un 20% promedio el nivel de las remuneraciones del sector privado. La excepción a esta regla se da en provincias como Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Chubut y Neuquén, puntualiza un informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral).

Desde una perspectiva regional, la dinámica de los salarios públicos es relevante para la actividad productiva de cada provincia. Los salarios públicos constituyen una referencia para el sector privado y si la actividad económica esta “fría” (es decir, cuesta vender), y a su vez los salarios públicos aumentan por encima de la inflación, el sector privado pasa a tener un serio problema. ¿Cómo hace para afrontar un mayor costo salarial en ese difícil contexto?, plantea la entidad que depende de la Fundación Mediterránea.

En las últimas dos décadas los salarios públicos promedios han sido superiores a los privados (aunque no sea así en todas las provincias). Sorprende porque el empleo público tiene más beneficios, como la estabilidad laboral, y en algunos casos menos horas y menos días de trabajo, y por tanto, una persona estaría dispuesto a recibir un menor salario con tal de contar con esos privilegios.

A nivel global, indica el reporte al que accedió DINERO, los salarios públicos promedios superan a los privados. Pero no es así en todas las provincias. En este sentido, el Ieral divide dos grupos para explicar esta situación:

• Provincias en que no se cumple: en este grupo se encuentran varias petroleras (Neuquén, Santa Cruz y Chubut), donde claramente en el sector del petróleo se pagan mejores sueldos. También está la Ciudad de Buenos Aires. No sólo están las casas matrices de las grandes empresas, sino que a su vez es la más beneficiada con los salarios públicos nacionales (no considerados en este trabajo). Sorprende San Luis; posiblemente como consecuencia de la estructura creada por la promoción industrial. En este mismo grupo aparece también Buenos Aires.

• El otro grupo es el de las provincias que pagan salarios públicos mayores que los privados: aquí se encuentran varias de las consideradas “grandes”, como Córdoba y Santa Fe, y también Mendoza y Entre Ríos.

Aquellas provincias con alta proporción de empleos públicos sobre la población enfrentan cada vez más limitaciones para sostener los salarios estatales. En algunos casos, puede plantearse un “círculo vicioso”, por el cual, esas políticas fiscales, la falta de bienes públicos de calidad y la alta presión tributaria desalientan las inversiones y el empleo privado, afectando la capacidad del estado de recaudar impuestos, indica el Ieral.

El estancamiento de la economía argentina, que se inició en 2011, se refleja en la mala performance de los indicadores de productividad, que a su vez repercuten en la capacidad de las empresas de mantener las mejoras del salario real de sus trabajadores. Este fenómeno ha sido ignorado en un número importante de provincias, en las que los salarios estatales muestran significativa divergencia con lo que ocurre en el sector privado. Pero esta tendencia no parece sustentable, sostiene.

Un interrogante es cómo puede el Estado pagar mayores incrementos salariales. La respuesta es obvia, se indica en el diagnóstico privado: recurriendo a más fondos. ¿Cuáles? Aquellos provenientes de una mayor presión impositiva, endeudarse y/o reduciendo la obra pública. No sólo están los costos de mayor deuda o de deterioro de la calidad de la infraestructura, sino que además presiona a mayores costos salariales al sector privado, que no son sostenibles en el tiempo.

Además, esos mismos fondos extras para aumentar salarios públicos tienen un límite.

¿Hasta cuándo se puede aumentar la presión impositiva o la deuda? ¿Hasta cuándo se puede reducir la obra pública? En 2016 en la mayoría de las provincias argentinas se notaron esos límites, y en algunas de éstas los incrementos salariales en el Estado fueron bastante moderados, advierte el instituto.

Para concluir, y como ejemplo, sólo basta observar lo que ha acontecido en los últimos cinco años. En ese período, dice el Ieral, la actividad económica se estancó en el país, y en algunas regiones, los salarios privados promedios, netos de inflación, disminuyeron. Por ejemplo, en provincias patagónicas, luego que el precio internacional del petróleo llegara a un mínimo. En el norte argentino, en tanto, las restricciones fueron mayores, y los distritos de la región tienen un alto nivel de empleo público.

> El caso de Tucumán 

El Poder Ejecutivo provincial ha presupuestado para este año un total de 80.392 cargos en la planta de personal permanente. Sin embargo, esa dotación roza los 100.000 agentes si se toma en cuenta las planillas de los municipios y de las comunas rurales. El Gobierno destina alrededor del 52% del total de gastos anuales, estimados en $ 54.600 millones. En el sector privado formal de la provincia se desempeñan alrededor de 163.000 personas, según las estadísticas oficiales. 

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