Bush está en su rancho de Texas de vacaciones

El presidente norteramericano recibió críticas vinculadas a la guerra en Irak y por su gestión de gobierno.

10 Abril 2004
WASHINGTON.- El 9 de abril de 2003, tan sólo 23 días después del inicio de la campaña militar en Irak, caía la estatua de Saddam Hussein en Bagdad. Ese día, el presidente George W. Bush celebró la caída del régimen mientras observaba las imágenes en directo de Bagdad transmitidas a todo el mundo. Ayer, un año después y en pleno aumento de la violencia, Bush se halla de vacaciones en su rancho de Texas. Esta actitud le valió no sólo críticas vinculadas al conflicto en Irak, sino también sobre su propia gestión de gobierno. Según cálculos de un periódico, desde que asumió el gobierno, en enero de 2001, Bush pasó 500 días de vacaciones, lo que equivale al 40% de su período presidencial.
Mientras, en Washington analizan el alarmante aumento del costo de la guerra. Según expertos, EE.UU. habrá gastado hasta fin de año U$S 150.000 millones en la invasión y la reconstrucción de Irak. De esta cifra, unos U$S 140.000 millones están destinados a las operaciones militares. El resto, a obras de reconstrucción y a servicios extras de seguridad. Sin embargo, hay quienes creen que estos costos pueden ser aún mayores.
Por otra parte, algunos asesores sugieren que, en las condiciones actuales, se necesitarán por lo menos 130.000 soldados en Irak en los próximos 3 a 5 años, en contraste con el cálculo original de dejar menos de 100.000 efectivos. Esto supone un costo de U$S 48.000 millones cada año, según la Oficina de Presupuesto del Congreso de EE.UU.
El costo de la ocupación podría incluso duplicar el de la guerra, lo que sumaría U$S 150.000 millones a la cifra aprobada por el Congreso para este año. Hasta ahora, Washington financió la invasión con fondos de emergencia, es decir, no incluidos en el déficit presupuestario, que este año podría superar la cifra récord de US$ 500.000 millones.

Para quedar como antes
Según expertos de la ONU, dejar a Irak en el estado previo a la guerra puede costar U$S 55.000 millones, pero hasta ahora se han conseguido sólo U$S 33.000 millones de los países donantes. Los fondos restantes podrían salir del bolsillo del contribuyente estadounidense, lo que significaría otro problema para Bush. Según algunos legisladores estadounidenses, Irak debería financiar su propia reconstrucción con las ganancias generadas por el petróleo. Pero el desarrollo de nuevos campos petroleros podrían tardar entre cinco y diez años, siempre que haya estabilidad en el país. (DPA/Especial)

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