Más de 500 muertos dejóla ola de violencia en Falluja

Atacaron a españoles. Tensa expectativa sobre la suerte de los tres japoneses tomados como rehenes por un grupo insurrecto. Al Sadr envía voluntarios para ayudar a los sunnitas.

EMBOSCADA. Nueve muertos dejó este ataque iraquí en Bagdad.
EMBOSCADA. Nueve muertos dejó este ataque iraquí en Bagdad.
10 Abril 2004
BAGDAD.- Rebeldes iraquíes anunciaron ayer la captura de cuatro ciudadanos italianos y dos estadounidenses al oeste de Bagdad, en el marco de la nueva táctica de la resistencia de capturar a extranjeros para presionar a los países que integran la coalición de fuerzas de ocupación. El jueves, un grupo radical hasta ahora desconocido divulgó un video en el que aparecen tres ciudadanos japoneses a los que amenaza con matar si hasta hoy Tokio no retira sus tropas de Irak. Dos ciudadanos palestinos, uno con pasaporte canadiense, empleado de una organización humanitaria, y otro que viajaba con pasaporte israelí, también han caído en manos de un grupo radical que los acusan de ser espías sionistas. Además, un ciudadano británico ha desaparecido en la región de Nasiriya, al sur del país.

El centro del conflicto
Mientras, las tropas de EE.UU. prosiguieron su ofensiva en Falluja, que se ha convertido en el centro del conflicto y donde el número de muertos en los combates de esta semana ascendió a 500. Oficiales estadounidenses advirtieron que sólo detendrán los ataques en esta ciudad si los milicianos que responden al clérigo chiíta Moqtada al Sadr entregan sus armas y permiten la entrada de sus fuerzas a la ciudad. Además, exigen que sean entregados los autores del asesinato y la mutilación de cuatro agentes de seguridad estadounidenses.

Sunnitas y chiítas, unidos
Sin embargo, los combatientes de Falluja -45 kilómetros al oeste de Bagdad- están determinados a luchar hasta el final, y muchos de los habitantes de la ciudad, incluidos mujeres y ancianos, comparten la misma postura. Al Sadr envió voluntarios chiítas de Nayaf y Kut para unirse a sus hermanos sunnitas. Esta actitud demuestra la conciencia de unidad entre dos grupos musulmanes que durante el régimen se hallaban enfrentados. Los chiítas, mayoría en Irak, fueron durante años perseguidos por el gobierno del derrocado Saddam Hussein. El canciller inglés, Jack Straw, dijo que la sublevación chiíta y sunnita representa la más seria amenaza que enfrenta la coalición desde el fin de la guerra.
Por otra parte, en Kerbala se celebrará hoy la fiesta del Arbain, en la que los chiítas recuerdan el asesinato de Al Hussein, hijo del cuarto califa después del profeta Mahoma, Ali bin Abu Taleb, en el siglo VII. Se espera que millones de peregrinos se desplacen a esta ciudad. Según voceros chiítas, Al Sadr se declaró en huelga de hambre y no asistirá a la ceremonia. (Reuter-Télam)

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