07 Abril 2004 Seguir en 
BRASILIA.- El canciller de Brasil, Celso Amorim, respondió al diario "The Washington Post" que su país está dispuesto a otorgar garantías plenas de los fines pacíficos de su actividad nuclear, pero que también preservará sus desarrollos tecnológicos y su independencia en ese sector. Amorim ratificó la adhesión plena de Brasil al sistema internacional de garantías e inspecciones en materia nuclear, pero también el derecho a evitar todo tipo de espionaje industrial. Brasil desarrolló una tecnología secreta para obtener energía barata.
De este modo, el canciller respondió al periódico estadounidense que afirmó que Brasil impidió a inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) acceder al equipo de ultracentrifugación de la fábrica de enriquecimiento de uranio de Resende, en Río de Janeiro, que entrará en funcionamiento este año. El periódico aseguró que la actitud que atribuyó a Brasil puede perjudicar los esfuerzos de EE.UU. y de la AIEA por lograr acceso pleno a las instalaciones nucleares de países como Corea del Norte e Irán, una comparación que fue enfáticamente rechazada por Amorim. "Brasil nunca puso obstáculos a las inspecciones, pero sí negoció la forma de hacerlas, para evitar cualquier tipo de espionaje industrial", afirmó. Recordó asimismo que el programa nuclear brasileño está bajo salvaguarda de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control (ABACC) y de la AIEA desde 1994, sin que jamás haya surgido alguna sospecha. (Télam)
De este modo, el canciller respondió al periódico estadounidense que afirmó que Brasil impidió a inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) acceder al equipo de ultracentrifugación de la fábrica de enriquecimiento de uranio de Resende, en Río de Janeiro, que entrará en funcionamiento este año. El periódico aseguró que la actitud que atribuyó a Brasil puede perjudicar los esfuerzos de EE.UU. y de la AIEA por lograr acceso pleno a las instalaciones nucleares de países como Corea del Norte e Irán, una comparación que fue enfáticamente rechazada por Amorim. "Brasil nunca puso obstáculos a las inspecciones, pero sí negoció la forma de hacerlas, para evitar cualquier tipo de espionaje industrial", afirmó. Recordó asimismo que el programa nuclear brasileño está bajo salvaguarda de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control (ABACC) y de la AIEA desde 1994, sin que jamás haya surgido alguna sospecha. (Télam)







