05 Abril 2004 Seguir en 
BRASILIA- El gobierno brasileño rechazó tajantemente hoy las insinuaciones de que estaría empeñado en un programa nuclear con fines no pacíficos, y por ello estaría obstaculizando el acceso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a la fábrica de uranio enriquecido instalada en la ciudad de Resende.
En un comunicado divulgado hoy por su asesoría de prensa en Brasilia, el ministro de Ciencia y Tecnología, Eduardo Campos, tildó de "inaceptable" la "especulación" publicada este domingo por el diario estadounidense "The Washington Post" que, a su juicio, pone "en duda las intenciones pacíficas del proyecto nuclear brasileño".
Según el rotativo norteamericano, Brasil se ha negado a permitir que técnicos de la OIEA vieran los equipos de centrifugación instalados en la Industria Nuclear Brasileña (INB), en Resende. El diario agregó que ello habría despertado en Washington temores a que el país sudamericano estaría empeñado en el "desarrollo discreto y legal de tecnología para producción de energía nuclear, que puede ser transformado rápidamente en un programa de armas".
"Es inaceptable cualquier especulación que ponga en duda las intenciones pacíficas del proyecto nuclear brasileño", afirmó hoy el ministro brasileño de Ciencia y Tecnología, al comentar el reportaje. Campos recordó que "la misma Constitución (brasileña) determina la utilización de la energía nuclear sólo para fines pacíficos", y que Brasil "es firmante de tratados de no proliferación de armas nucleares y siempre condenó el terrorismo". El ministro admitió que los inspectores de la OIEA que visitaron
las instalaciones de la INB en febrero y marzo últimos no pudieron tener acceso a la centrífuga utilizada para producir el uranio enriquecido, pero aseguró que ello se debe a la necesidad de "proteger" la tecnología empleada en el equipo. No obstante, Campos afirmó que el gobierno de Luiz Inacio Lula da
Silva ya está negociando con la OIEA la utilización de otro método de inspección de la INB a partir de octubre, cuando la fábrica iniciará su fase de producción experimental de uranio enriquecido.
Campos anticipó que una de las propuestas brasileñas es autorizar los representantes de la OIEA inspeccionar la entrada y la salida del uranio procesado por la centrífuga, para asegurar que se trata de un material sólo levemente enriquecido, apropiado para generar energía, y no para producir armas nucleares.
Las restricciones a las inspecciones de la OIEA generaron reacciones diferentes en Brasil. El secretario provincial de Ciencia y Tecnología de Sao Paulo, el físico José Goldemberg, se manifestó hoy contrario a la medida, y aseguró que la tecnología utilizada en la INB es "conocida", por lo que "no se justifica" convertir las inspecciones en "una cuestión diplomática". No obstante, el ex ministro brasileño de Ciencia y Tecnología, Roberto Amaral, sostuvo que el proceso de enriquecimiento de uranio utilizado en el país "es el más barato y eficiente" utilizado actualmente. "Tenemos una tecnología superior a la dominada hoy por
Estados Unidos", sostuvo Amaral, quien afirmó que el interés por conocer la centrífuga es "puramente comercial, no tiene nada que ver con seguridad". (DPA)
En un comunicado divulgado hoy por su asesoría de prensa en Brasilia, el ministro de Ciencia y Tecnología, Eduardo Campos, tildó de "inaceptable" la "especulación" publicada este domingo por el diario estadounidense "The Washington Post" que, a su juicio, pone "en duda las intenciones pacíficas del proyecto nuclear brasileño".
Según el rotativo norteamericano, Brasil se ha negado a permitir que técnicos de la OIEA vieran los equipos de centrifugación instalados en la Industria Nuclear Brasileña (INB), en Resende. El diario agregó que ello habría despertado en Washington temores a que el país sudamericano estaría empeñado en el "desarrollo discreto y legal de tecnología para producción de energía nuclear, que puede ser transformado rápidamente en un programa de armas".
"Es inaceptable cualquier especulación que ponga en duda las intenciones pacíficas del proyecto nuclear brasileño", afirmó hoy el ministro brasileño de Ciencia y Tecnología, al comentar el reportaje. Campos recordó que "la misma Constitución (brasileña) determina la utilización de la energía nuclear sólo para fines pacíficos", y que Brasil "es firmante de tratados de no proliferación de armas nucleares y siempre condenó el terrorismo". El ministro admitió que los inspectores de la OIEA que visitaron
las instalaciones de la INB en febrero y marzo últimos no pudieron tener acceso a la centrífuga utilizada para producir el uranio enriquecido, pero aseguró que ello se debe a la necesidad de "proteger" la tecnología empleada en el equipo. No obstante, Campos afirmó que el gobierno de Luiz Inacio Lula da
Silva ya está negociando con la OIEA la utilización de otro método de inspección de la INB a partir de octubre, cuando la fábrica iniciará su fase de producción experimental de uranio enriquecido.
Campos anticipó que una de las propuestas brasileñas es autorizar los representantes de la OIEA inspeccionar la entrada y la salida del uranio procesado por la centrífuga, para asegurar que se trata de un material sólo levemente enriquecido, apropiado para generar energía, y no para producir armas nucleares.
Las restricciones a las inspecciones de la OIEA generaron reacciones diferentes en Brasil. El secretario provincial de Ciencia y Tecnología de Sao Paulo, el físico José Goldemberg, se manifestó hoy contrario a la medida, y aseguró que la tecnología utilizada en la INB es "conocida", por lo que "no se justifica" convertir las inspecciones en "una cuestión diplomática". No obstante, el ex ministro brasileño de Ciencia y Tecnología, Roberto Amaral, sostuvo que el proceso de enriquecimiento de uranio utilizado en el país "es el más barato y eficiente" utilizado actualmente. "Tenemos una tecnología superior a la dominada hoy por
Estados Unidos", sostuvo Amaral, quien afirmó que el interés por conocer la centrífuga es "puramente comercial, no tiene nada que ver con seguridad". (DPA)







