EN CARTAGENA DE INDIAS. Los líderes de los países iberoamericanos posan para la “Foto de familia”, en un momento del foro internacional. reuters
30 Octubre 2016 Seguir en 
CARTAGENA DE INDIAS.- Una pequeña paloma dorada prendida en el pecho de los jefes de Estado y de Gobierno, vicepresidentes y cancilleres asistentes a la XXV Cumbre Iberoamericana fue el símbolo que selló el apoyo de los países de la región a la paz de Colombia. El prendedor metálico brilló intensamente en las guayaberas, chaquetas, blusas y camisas de los doce mandatarios y los más de diez vicepresidentes y cancilleres que ingresaron bajo el inclemente sol y unos 32 grados centígrados por una extensa alfombra roja al Centro de Convenciones de la caribeña ciudad.
El presidente anfitrión, Juan Manuel Santos, los esperaba al final del camino junto a su esposa, María Clemencia Rodríguez, y a la secretaria general de Iberoamérica, Rebeca Grynspan, quien fue la primera en portar en la solapa de su chaqueta rosa el tradicional símbolo.
El color blanco predominó en las prendas, como lo hizo hace poco más de un mes cuando en el mismo lugar el presidente Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, firmaron el acuerdo de paz tras casi cuatro años de diálogos en Cuba.
La paloma siguió presente en el lobby del salón principal del Centro de Convenciones. Un cartel con la figura del ave impresa en color dorado sirvió de lienzo para enmarcar las palabras de cada uno de los líderes políticos, a favor del fin de más de 50 años de conflicto armado interno. Los mensajes escritos con tinta azul, roja y verde pronto llenaron el papel. En portugués, español y catalán, y en algunos casos con una tipografía difícil de descifrar, la palabra más escrita fue paz.
El rey Felipe VI de España fue uno de los primeros en poner su firma en el cartel. “Feliz de estar en Cartagena de Indias. Gracias por acogernos para esta XXV Cumbre Iberoamericana y todo el ánimo y apoyo a Colombia en su esperanza y determinación por lograr la paz”, plasmó.
A su turno, el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, escribió tratando de no sobreponer su mensaje en la paloma: “A nuestra familia colombiana todo el respaldo en la búsqueda de ese bien supremo llamado paz”.
El que más se extendió con el texto, fue el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, quien además de manifestar sus votos por la paz de Colombia, en donde han muerto más de 220.000 personas a causa del conflicto, confió en lograr buenas conclusiones al término de la conferencia. Minutos después, llegó el turno de Santos.
Ya en la instalación formal de la Cumbre, a la que finalmente no asistió el presidente venezolano, Nicolás Maduro, el jefe de Estado colombiano reafirmó en el que calificó como “un escenario inmejorable” y “ante los pueblos amigos de Iberoamérica: ¡la paz de Colombia será una realidad!”, con un tono enérgico y decidido. El respaldo se acentuó con la intervención de cada uno de los países asistentes que volvieron a nombrar la paz en sus discursos, como también lo hicieron hace 27 días cuando siguieron firmes en su empeño pese al rechazo del acuerdo en el plebiscito. “Para nosotros, la paz de Colombia es la paz de América Latina. Cuenta con el apoyo de nosotros”, dijo la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, planteó el caso de Venezuela, que fue el otro tema “no oficial” de la agenda iberoamericana. Para Kuczynski, lo que ocurre en Venezuela es “una tremenda crisis económica, de derechos políticos y de derechos humanos” que debe ser analizada. La canciller argentina Susana Malcorra participa de la reunión. (DPA)
El presidente anfitrión, Juan Manuel Santos, los esperaba al final del camino junto a su esposa, María Clemencia Rodríguez, y a la secretaria general de Iberoamérica, Rebeca Grynspan, quien fue la primera en portar en la solapa de su chaqueta rosa el tradicional símbolo.
El color blanco predominó en las prendas, como lo hizo hace poco más de un mes cuando en el mismo lugar el presidente Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, firmaron el acuerdo de paz tras casi cuatro años de diálogos en Cuba.
La paloma siguió presente en el lobby del salón principal del Centro de Convenciones. Un cartel con la figura del ave impresa en color dorado sirvió de lienzo para enmarcar las palabras de cada uno de los líderes políticos, a favor del fin de más de 50 años de conflicto armado interno. Los mensajes escritos con tinta azul, roja y verde pronto llenaron el papel. En portugués, español y catalán, y en algunos casos con una tipografía difícil de descifrar, la palabra más escrita fue paz.
El rey Felipe VI de España fue uno de los primeros en poner su firma en el cartel. “Feliz de estar en Cartagena de Indias. Gracias por acogernos para esta XXV Cumbre Iberoamericana y todo el ánimo y apoyo a Colombia en su esperanza y determinación por lograr la paz”, plasmó.
A su turno, el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, escribió tratando de no sobreponer su mensaje en la paloma: “A nuestra familia colombiana todo el respaldo en la búsqueda de ese bien supremo llamado paz”.
El que más se extendió con el texto, fue el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, quien además de manifestar sus votos por la paz de Colombia, en donde han muerto más de 220.000 personas a causa del conflicto, confió en lograr buenas conclusiones al término de la conferencia. Minutos después, llegó el turno de Santos.
Ya en la instalación formal de la Cumbre, a la que finalmente no asistió el presidente venezolano, Nicolás Maduro, el jefe de Estado colombiano reafirmó en el que calificó como “un escenario inmejorable” y “ante los pueblos amigos de Iberoamérica: ¡la paz de Colombia será una realidad!”, con un tono enérgico y decidido. El respaldo se acentuó con la intervención de cada uno de los países asistentes que volvieron a nombrar la paz en sus discursos, como también lo hicieron hace 27 días cuando siguieron firmes en su empeño pese al rechazo del acuerdo en el plebiscito. “Para nosotros, la paz de Colombia es la paz de América Latina. Cuenta con el apoyo de nosotros”, dijo la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, planteó el caso de Venezuela, que fue el otro tema “no oficial” de la agenda iberoamericana. Para Kuczynski, lo que ocurre en Venezuela es “una tremenda crisis económica, de derechos políticos y de derechos humanos” que debe ser analizada. La canciller argentina Susana Malcorra participa de la reunión. (DPA)







