El destino de los refugiados, eje de una consulta en Hungría

Los ciudadanos habilitados a votar deberán responder a la siguiente pregunta: “¿Quiere que la UE disponga, sin el consentimiento del Parlamento (de Hungría), sobre el asentamiento de ciudadanos no húngaros en Hungría?”.

02 Octubre 2016
BUDAPEST.- Unos 2.8 millones de húngaros están llamados a votar hoy en un referéndum para decidir si aceptan o rechazan el sistema de reubicación de refugiados propuesto por la Unión Europea (UE), algo a lo que el gobierno conservador encabezado por el primer ministro Viktor Orban, se opone categóricamente.

Los ciudadanos habilitados a votar deberán responder a la siguiente pregunta: “¿Quiere que la UE disponga, sin el consentimiento del Parlamento (de Hungría), sobre el asentamiento de ciudadanos no húngaros en Hungría?”.

Si bien se espera que la mayoría de los votantes se inclinen por el “No”, pero la preocupación del gobierno es que la participación sea baja, algo que invalidaría la consulta debido a que, según la legislación húngara, para ser valida tiene que contar con una participación de, al menos, un 50% del padrón. Por ello, el gobierno ha empapelado las calles del país con carteles confusos y tendenciosos que relacionan a los inmigrantes y refugiados con el crimen.

“Los atentados de París fueron cometidos por inmigrantes”, afirma uno de los carteles que omite aclarar que de los nueve atacantes del 13 de noviembre de 2015, seis eran ciudadanos franceses o belgas y dos habían llegado a Francia haciéndose pasar por refugiados.

Otro cartel sostiene que “Bruselas quiere asentar en Hungría un número de inmigrantes equivalente a una ciudad”, pese a que la cuota húngara determinada por Bruselas es de 1.294 personas.

El premier Orban teme que los refugiados amenacen la “civilización cristiana” del país y por eso, en cuanto estalló la crisis de refugiados el año pasado, lo primero que hizo fue reforzar las fronteras.

El segundo paso fue endurecer las leyes para poder penar con la cárcel a quienes ingresen de manera ilegal o incluso arrestar a los refugiados en una franja de ocho kilómetros desde la frontera y devolverlos al otro lado de las vallas, sin explicación alguna.

Varias organizaciones humanitarias han denunciado el trato inhumano de los refugiados en esas zonas, entre Hungría y Serbia, consideradas como “tierra de nadie”. Orban argumenta que todos los refugiados que entraron en Hungría pasaron primero por algún otro país del espacio de libre circulación Schengen, principalmente Grecia, por lo que estos refugiados deberían ser devueltos a otros países.

Italia y Grecia son los países que más refugiados han recibido, debido a que son la puerta de entrada para los refugiados que cruzan en precarias barcas desde Medio Oriente o desde el Norte de África.

La legislación europea obliga a los inmigrantes a pedir asilo en el primer país en el que pongan un pie al ingresar al continente, pero Bruselas, para aliviar la carga de esas dos naciones ha propuesto el reparto de unos 160.000 refugiados, algo que Hungría rechaza.

Según el comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, los países miembros de la UE deben cumplir las decisiones ya tomadas por el bloque, por lo que advirtió que el referéndum solo puede ser válido para decisiones futuras.

Orban, en tanto, quiere una cuota de cero refugiados y máxima “gestión de las fronteras”. El jefe de Gobierno húngaro cree que esa postura lo convierte en portavoz de la mayoría de los ciudadanos de Europa occidental y pide un mandato para “luchar” contra Bruselas. (Télam-DPA).

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