Argentina podría enviar un contingente militar a Haití

Simpatizantes de Aristide siguen reclamando su regreso, mientras la fuerza internacional intenta imponer el orden.

TIERRA DE NADIE. Un cadáver yace en medio de una avenida de mucho tránsito en Puerto Príncipe.
TIERRA DE NADIE. Un cadáver yace en medio de una avenida de mucho tránsito en Puerto Príncipe.
11 Marzo 2004
BUENOS AIRES/PUERTO PRINCIPE.- La Argentina y Uruguay podrían enviar tropas a Haití en los próximos tres meses, que se sumarían a la fuerza multinacional que trata de restaurar el orden en la castigada nación antillana. Los marines estadounidenses mataron el martes a dos francotiradores en Puerto Príncipe, donde se esperaba para ayer el arribo del nuevo primer ministro designado por el consejo de "sabios". El ex canciller Gerard Latourte, un abogado y economista que reside fuera de Haití desde 1988, reemplazará a Yvon Neptune, el jefe de gobierno puesto por el ex presidente Jean-Bertrand Aristide poco antes de renunciar y abandonar el país bajo presión de Estados Unidos y de una rebelión que en 20 días dejó 800 muertos.
Ayer, durante una reunión en Buenos Aires, el ministro de Defensa, José Pampuro, y su par de Uruguay, Yamandú Fau, evaluaron la delicada situación por la que atraviesa Haití y coincidieron en que ambos países podrían enviar Cascos Azules dentro de 90 días a esa nación centroamericana, donde ya se encuentran tropas estadounidenses, francesas, canadienses y chilenas. La Argentina ya envió una misión de Cascos Blancos para la distribución de ayuda humanitaria.

Armas en las casas
Las fuerzas estadounidenses incrementaron sus esfuerzos para desarmar a los haitianos, pero enfrentan la dura tarea de acabar con el amor turbulento que el empobrecido país caribeño siente por las armas. Tras una oscura historia de golpes de Estado, de juntas militares y dictaduras, matizada con escuadrones de la muerte, y después de décadas de continuas importaciones de armas, muchos líderes practican la política a punta de escopeta, dijeron expertos en cuestiones centroamericanas.
Después de que Aristide se vio obligado a abandonar el país el 29 de febrero, es muy probable que los grupos que luchan por el poder quieran mantener sus armas para asegurar su participación en un nuevo gobierno. Los seguidores de Aristide prometieron una guerra civil si Washington no permite el regreso del mandatario, un ex sacerdote católico a quien los pobres ven como a un salvador. "Si no traen a Aristide de nuevo, voy a salir a matar norteamericanos", dijo un airado joven cuyo hermano murió baleado en 1994, durante la última invasión de EE.UU. a Haití para sofocar una revuelta y devolver el poder al, por entonces, aliado de Washington. (Reuter-DyN)

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