La lección de Niza: no den al EI por vencido

Puede que los terroristas del Estado Islámico pierdan terreno en Asia, pero su ideología prendió fuerte en el mundo. Por Maren Hennemuth y Jan Kuhlmann - DPA

DOLOR TRAS LA MATANZA. Así lloraron los franceses a las víctimas del atentado. El chofer era un “soldado” del EI. reuters DOLOR TRAS LA MATANZA. Así lloraron los franceses a las víctimas del atentado. El chofer era un “soldado” del EI. reuters
17 Julio 2016
El rastro de sangre que va dejando en todo el mundo la milicia terrorista Estado Islámico (EI) es cada vez más largo. Desde Daca a Estambul y Bagdad se han producido durante las últimas semanas cientos de muertes de inocentes, en atentados que se han atribuido los yihadistas. Ahora el EI se adjudicó la matanza provocada por un camión en Niza. Según un comunicado emitido por Internet, sostienen que el chofer era uno de sus “soldados”.

Este ataque encaja en los patrones propuestos por el EI y sus seguidores lo celebraron como una venganza por la muerte del líder terrorista Tarkan Batirashvili, alias “Omar el Checheno”, que habría muerto hace poco en Irak.

No sería la primera vez que el EI responde con atentados cuando se ve derrotado militarmente en su “califato” autoproclamado en Irak y Siria. En los últimos meses murieron toda una serie de líderes de la milicia; además del georgiano Batirashvili cayó su número dos, Abdul Rahman Mustafa al Kaduli.

La alianza liderada por Estados Unidos seguramente anunciará durante la conferencia convocada para el miércoles en Washington que el territorio que controla el EI se ha reducido. El Pentágono afirma que, hasta abril, se ha reconquistado el 45% del territorio que tenía la milicia en Irak, y un 20% en Siria.

Otro importante objetivo era debilitar sus fuentes de financiación y por eso desde noviembre pasado fueron atacadas las instalaciones petroleras con las que el EI obtiene, según estimaciones de los expertos, un 43% de sus ingresos.

Todo esto implica que el Estado Islámico está debilitado, pero no vencido. La variedad de objetivos elegidos para atentar muestra que la milicia, antes focalizada en Irak y Siria, ahora es una organización con múltiples tentáculos en todo el mundo. De forma similar a su competidora Al Qaeda, el EI se está convirtiendo en una red global a la que organizaciones nacionales le juran lealtad aunque sigan actuando de manera independiente.

Sin tregua

Bangladesh es un ejemplo de ello. Se trata de un país mayoritariamente musulmán, de unos 160 millones de habitantes, que sufre desde 2013 una ola de asesinatos de motivación religiosa. Pero el terror alcanzó una nueva dimensión cuando siete atacantes asaltaron el 1 de julio un café de Daca, la capital, y mataron a 20 de los clientes.

El EI se atribuyó este y otros atentados, pero el Gobierno local acusa a extremistas nacionales que, supuestamente, son instigados desde el partido opositor islamista Jamaat-e-Islami. Debido a ello, la Policía lanzó una operación masiva durante la que detuvo, según sus propios datos, a más de 12.000 personas.

Más tentáculos

Como su nombre indica, el EI se considera a sí mismo un Estado y por eso ha dividido el territorio que controla en provincias, a las que quiere añadir otra en Afganistán y Pakistán: IS-K (por ISIS -sigla en inglés del EI- y Khorasan).

El Ejército combate en Pakistán con gran dureza a la milicia, y una y otra vez desmantela células de reclutamiento y de combatientes. Pero su número se desconoce y el Gobierno afirma que el EI no tiene una presencia organizada en el país.

Pese a ello, los círculos de seguridad paquistaníes están preocupados por la colaboración de algunos grupos extremistas y por el reclutamiento de hombres jóvenes para las guerras de Siria e Irak.

En Afganistán los milicianos del EI han cometido numerosos atentados, aunque su crecimiento se ve frenado en gran medida por las brutales luchas por el poder con sus mayores rivales: los talibanes.

Según un estudio del Instituto de la Paz de Estados Unidos (USIP), en la actualidad la milicia contaría en Afganistán con 2.500 hombres, la mayoría en la provincia este de Nangarhar. Los expertos en seguridad alertan del peligro de que la milicia perpetre más atentados en Malasia, Indonesia y Filipinas.

En África, Libia es desde hace tiempo el hogar de los yihadistas, pero en la actualidad su bastión de Sirte está siendo atacado intensamente por las tropas leales al Gobierno.

Por su parte, los terrorista nigerianos de Boko Haram le juraron lealtad al EI, con lo cual su territorio ha sido incluido como la provincia africana occidental del “califato”, al menos en teoría, porque en la práctica no queda muy claro qué influencia tiene realmente el EI sobre Boko Haram.

Mientras tanto...

La comunidad internacional ha respondido a la amenaza con casi 14.000 bombardeos aéreos por parte de la coalición liderada por Estados Unidos en Siria e Irak. Los objetivos fueron posiciones de la milicia, arsenales, puntos de control, vehículos y almacenes de dinero. También los rusos combaten a los yihadistas en Siria del lado del Gobierno de Bashar al Assad.

¿Pero es suficiente esto para acabar con el EI? El jefe de la CIA, John Brennan, fue poco optimista: “aún tenemos por delante un largo camino antes de poder decir que hemos hecho avances considerables”. E incluso aunque los yihadistas pierdan su territorio podrían no ser derrotados. Su ideología está tan expandida que la semilla del terrorismo podría seguir creciendo, por más que el EI pierda su actual centro de poder en Irak y Siria.

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