Cartas de lectores / Messi

 reuters
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29 Junio 2016

Somos demasiado exitistas

Cuando opino sobre fútbol, suelo tener en cuenta una cosa básica: que es un deporte popular, y que se juega en conjunto. Pero cuando opino sobre los hinchas argentinos, tengo que considerar muchas otras cosas de las que no nos podemos apartar. Que aun cuando somos buenas personas, también somos exitistas, individualistas, pasionales, idólatras, ególatras, desubicados, envidiosos y algo más. Por lo tanto, si tengo que opinar de Messi, sé que tengo que hacerlo respecto del jugador de fútbol, no de la persona. Y en función de conjunto, debo valorar que quien no gana una final de la Copa del mundo o de la Copa América no es Messi solamente, sino Argentina en conjunto. Y con esto me refiero a equipos que participaron con nombres repetidos, con algunas nuevas apariciones, pero siempre con un Messi hombre, como líder, no superhombre (téngase en cuenta este detalle). Porque los super hombres pertenecen a la ficción y quien le da este carácter al aludido jugador piensa como un niño que cree que su ídolo podrá vencer solo a todos sus “enemigos”, rivales futbolísticos en este caso. Más allá de su no obtención de títulos internacionales con la Selección Nacional, mal que le pese a muchos, Messi es un tipo exitoso en casi todos los aspectos de su vida, es una de las personas más conocidas del planeta y uno de los futbolistas que más dinero ganó con el fútbol en la historia de este deporte. Cosas que, insólitamente, pareciera ser que molesta a muchos. Además, tiene récords que a futbolistas del mundo entero llevarán muchas décadas igualar o superar. Y pasarán muchas generaciones de jugadores hasta que aparezca otro como él, con idéntica efectividad. Por todo esto, como argentino, siempre me sentí y me siento orgulloso de tenerlo de nuestro lado, por lo que espero poder seguir disfrutando largo rato de su presencia y de su juego.

Daniel Chávez
Pasaje Benjamín Paz 308

San Miguel de Tucumán


Lágrimas que duelen

A quienes amamos el fútbol, nos duelen las lágrimas de Messi, ese llanto que cala hondo en los huesos, fruto de una nueva frustración. La cabeza gacha de nuestro ídolo es la felicidad de los mediocres o de aquellos que tildan de “pecho frío” a un pibe que, a corta edad, asumió el desafío de forjar su propio futuro. Quienes critican a Messi son los mismos que no abrazan a sus viejos, son los distraídos que no ceden sus asientos a una embarazada, son aquellos que no critican la corrupción, son los mismos que le hacen una mueca graciosa a nuestros políticos corruptos. No podemos vivir en el exitismo permanente; debemos aprender a perder, pues sólo así corregiremos los errores y no tengo dudas de que Messi recapacitará sobre los mismos y nos devolverá la alegría perdida. Es un ídolo, un ejemplo de humildad que nos representa a todos; disfruto y se llenan mis ojos con sus genialidades, propias de un ser de otra galaxia; espero que no nos abandone ahora cuando nuestro fútbol más lo necesita y no defrauds a los jóvenes y niños que a diario burlan a un destino injusto con una genial gambeta como las suyas. Al lector Aráoz le digo, yo también vi cantar el Himno a Maradona y lo vi derramar lágrimas, como también sé de la vergüenza que sienten muchos argentinos ante su conducta en la vida.

Rodolfo E. Soria

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rodyso1964@gmail.com


Alegrías y decepciones

Sin ánimos de polemizar, le recuerdo al lector Aráoz que como Diego nos hizo ganar un Mundial, en el cual yo festejé yendo a la plaza a expresar mi afecto para aquella gran Selección, y en especial a Diego, no menos cierto es aquella decepción y que nos hizo quedar mal en el mundial del 90, en EEUU, cuando una muy amable señorita lo llevaba de la mano al control antidoping (¡Oh tamaña sorpresa, dio positivo!), y eso tampoco nunca me olvidaré. Le recuerdo que por si no sigue las estadísticas, el genio de Messi tiene cinco balones de oro ganados como el mejor jugador del mundo, más de 500 goles; supera todos los récords habidos y por haber. Es el futbolista más amado del mundo; lo veneran propios y extraños, y como si esto fuera poco paso a enumerar los goles que hizo: en el Barcelona, 453, en la Liga española 312; 26 tripletes en la Liga Española, Champion League, 83 goles, Copa del Rey, 39 goles. Es el argentino con más de 30 títulos ganados, partidos en la selección, 113, goles en la selección, 55, goles en todas las selecciones argentinas, 68, goleador argentino en la historia, 532 ¿Y se atreven a decir que este genio es un vendehumo? Me parece que el lector Aráoz sabe muy poco de fútbol. Además, Messi es excelente como ser humano (indispensable), buen compañero, humilde, introvertido; y por si fuera poco, tiene fundaciones en algunos lugares del mundo para ayudar a los demás. Creo que el amigo Diego no las tiene. No hay que ser tan exitista y tenemos que saber perder, aunque no perdimos en los 120 minutos sino en los penales. En ese partido Chile nunca nos superó, ningún equipo nos superó, los penales son una lotería y no tuvimos suerte, no es malo ser segundo. Y por favor, no pidan que Messi, el mejor jugador del mundo (aunque Aráoz no lo crea), no vuelva más a la Selección ¡Sería catastrófico! Quiero que me recuerde -porque no tengo en cuenta detalladamente- cuántos balones de oro ganó Maradona, cuántos campeonatos o títulos tiene. De paso, le sugiero, por si no lo ha visto, que vea todos los videos de Messi y los videos de Maradona. Y aprenda.

Eduardo Gramajo

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felipeanto2009@hotmail.com


Relámpagos de brillo único

Gracias por tantos momentos de gloria que no se componen sólo de goles sino de relámpagos de brillo único y maravilloso con que deleitaste al mundo. Messi, para el resto sos el mejor, pero a nosotros no nos alcanza. Así somos los argentinos. ¿Será que no tiene personalidad? Depende de dónde provenga el comentario. Personalidad es simplemente la suma de los componentes propios de cada individuo, según los cuales actúa de una manera diferente ante una determinada circunstancia. Tener personalidad no significa abrir la boca para decir lo que se te antoja, y mucho menos expresarse con groserías en una conferencia de prensa. Ni creo que se requiera de personalidad para manifestar ganas de escupir a tu propio hijo. Pero estamos en Argentina. Donde no es extraño tomar por ídolos a los ladrones, y rendirles pleitesía a los ignorantes como si fueran literatos, y la verdad, aunque amo esta tierra, sin fanatismos debo admitir que nos equivocamos y mucho. Pobre de vos, Messi, y de la Selección argentina, que tienen que compensar ahora el daño moral y económico que provocaron los que nos robaron una década entera mientras estuvimos en silencio, y ahora resulta que decimos ¡Pecho frío! ¡Por favor! ¡Pecho frío nosotros, cuando votamos a los chorros y encima los defendemos! Cuando justificamos a un impresentable aduciendo que la droga es una enfermedad cuando salta a la vista que la más grave enfermedad que padece se llama soberbia. ¿Nos gusta que canten con pasión nuestro Himno? La verdad que sí, es emotivo, muy emotivo, lástima que todos los que ahora están presos también lo cantaban y qué bueno sería que además de cantarlo lo respeten. También nos cantaron el Himno en el Mundial 94; lástima que quedamos afuera llorando de impotencia y de la peor forma. La vergüenza quedó atrás y ya no tenemos memoria. Por qué mejor no empezamos a ser un país en serio. Una sociedad pujante de mentes. ¡Nos están revoleando valijas en la cara y resulta que estamos amargados porque salimos segundos! Mirá vos. Grande Argentina. A veces pienso y aunque me duele, que nos merecemos lo que nos pasa. Igual no es para desanimarse; en otras áreas somos inigualables. En corrupción, por ejemplo, somos los campeones del mundo.

Norma Nelegatti de Matías

ulynelegatti@hotmail.com


El mayor goleador

Con tristeza leí la carta de Sergio Aráoz (“Renuncia de Messi”, 28/6) y quiero que me aclare si sabe quién es el mayor goleador de todos los tiempos en la Selección Nacional; que Messi en toda la historia fue el que más asistencia de goles dio; que no juega solo, tiene 10 compañeros que no están a su nivel; que frente a él, en cada partido, tiene 11 misiles apuntándolo, que muchos que cantan el Himno se roban el país entero, que lo que hace y gana es gracias a su talento y no para la envidia de nadie. Y como dice el “Burrito” Ortega. cómo le voy a decir ‘Pecho frío’ a un tipo que cuando tenía 11 años se inyectaba agujas solo para pelear con su enfermedad; a un tipo que con 11 años se fue a Europa con la responsabilidad de cargar su futuro y el de su familia en su espalda; un tipo que le dijo no al país que le dio todo (no quiso la ciudadanía española para jugar por Argentina) y eligió al que no le dio nada, porque en Argentina ningún club quiso pagar su tratamiento (Barcelona lo hizo); a un tipo que tranquilamente podría estar contando guita en una playa privada y, sin embargo, está intentando dejar en lo más alto a la Selección; a un tipo que lo comparan con un señor que -dicen- fue el mejor de la historia. Usted lector Aráoz que canta el Himno y se siente ofendido porque Messi no lo canta ¿qué hizo usted por nuestro país?

Carlos Héctor Alvarez

alvarezcarloshector@gmail.com


Comparaciones injustas

Apareció un lector en esta sección dándole con un caño al mejor jugador del mundo. Hasta se lo culpa de no saber cantar las estrofas del Himno. Se lo compara con Diego y esto me parece un acto por demás injusto. No soy quién para opinar si cuál de los dos fue el mejor jugador de fútbol. Tiempos distintos, compañeros distintos. Directores técnicos distintos. Situación política de la AFA distinta. Pienso que esta selección que jugó en Estados Unidos y que incluso le ganó a Chile 2 a 1, realizó partidos muy buenos. Pero esto es el fútbol. Acá, San Martín, con pésimos directores técnicos, con mucha mala suerte y con jugadores que no se complementaban, y la llegada de Cagna, nos regaló el ascenso a la 1ra. “B”. Así es el fútbol. Comparar a Maradona con Messi sería cuestión de especialistas. Comparar a Messi con Maradona como personas, no da para comentarios. Messi es un ejemplo para nuestra juventud. Es humilde. Es buena persona. Nos alegramos cuando a aquel tiro libre lo convirtió en gol, propio de una estrella, y nos enojamos cuando erra un penal. Hacemos del fútbol un estilo de vida. Diego, drogado y con copas le canta improperios al Presidente de la Nación. El es dueño de esos actos que, si lo protagonizaran otras personas, quedarían detenidas. Mezclamos todo. Hacemos comparaciones odiosas. Justificamos lo injustificable. Por último: en el fútbol, como en cualquier otro deporte se puede ganar y se debe saber perder. Son las reglas del juego. Quizás, habría que recomendarle a Messi que aprenda a entonar las estrofas de nuestra canción patria. O quizás el Diego se las pueda enseñar, en algún momento de lucidez.

Hugo César Navarro

Avenida Francisco de Aguirre 1.582

San Miguel de Tucumán


Preocupaciones vanas

Debería ser futbolero para pensar como un hincha; “lamentablemente o por suerte, no lo soy”, decía Borges, con quién no me emparenta el intelecto, obvio, porque no estaría escribiendo esto. Pero siento mucho que haya gente dispuesta al suicidio porque Messi dice que se va, y por perder un partido. No puedo dejar de reconocer que, pese a mi ignorancia respecto de la redonda, me hubiera gustado que gane nuestro equipo. En el fondo soy tan argentino como cualquier otro fana. Pero me gustaría que reflexionemos: el exitoso siempre espera la revancha; el exitista no tolera la derrota. En lo personal, y después de haber atravesado por infinidad de situaciones extremas, creo que debemos considerar que es posible perder; de ese modo estaríamos mejor preparados, corrigiendo los errores para la próxima y no suponiendo que los dioses del Olimpo nos bajaron el pulgar. Veo en las redes que hay gente que está dispuesta a autoinmolarse por la Pulga ¿no es demasiado? Además, con los problemas que tenemos ¿se le puede dar a esto la dimensión de una crisis institucional? Hasta he escuchado del fiscal Marijuán que hizo algo en contra del decoro, por haber presenciado el partido en EE.UU, o porque Macri estuvo viéndolo con todos los líos que armó su superministro Aranguren. Es más, el lunes, el dólar aumentó un 10 % en un día ¿no será más preocupante?

Roberto Rubén Sánchez

Sanchezroberto03@yahoo.com.ar


Ejemplo de superación

Messi es una persona que ha sido ejemplo de superación. Su talento, don de Dios, es incuestionable, y ha hecho lo que se debe hacer, aprovecharlo, y no sólo para beneficio propio, sino para todos. No sólo los hinchas del Barsa han gozado con sus triunfos; no sólo los argentinos se sienten orgullosos de que vista la albiceleste. Somos muchos los que, a uno y otro lado del mundo -soy de Colombia- hemos disfrutado su manera de jugar. Son muchas las rabias y los malos momentos que hemos olvidado cuando hemos visto una de sus jugadas. Son muchas las expresiones de asombro que nos ha despertado. Son muchas las tareas que hemos dejado de hacer por levantar la mirada, para apreciar una de sus obras de arte esculpidas sobre el césped. Son muchas las cosas que creíamos imposibles en una cancha de fútbol, hasta que lo vimos, respetado Lionel, hacerlas posibles con su zurda, ya sea en forma de pincel, ya como un misil teledirigido, como una bazuca constructiva, o como una varita mágica. Gracias.

Fernando E. Borrero

ferescol@gmail.com


Un obrero más

Discrepo con usted, señor Sergio Aráoz. Como argentinos debemos enorgullecernos que el mejor futbolista del mundo es un compatriota, Lionel. Sencillo, humilde, un obrero más en el campo de juego, “Lio” es único e irreemplazable. Errar un penal les sucedió a todos; Platiní, Zico, Zidane, Maradona, Riquelme, etcétera. Perder una final no es fracasar, sino estar entre los dos mejores del torneo. Si Messi decide renunciar, hay que respetar su decisión. Si continúa, será un orgullo seguir contando con la magia del mejor del mundo.

Daniel Campos

danielcampos5036@gmail.com

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