Una multitud de opositores ocupó las calles de Caracas

Custodia policial. El eje de la disputa pasa por la revisión de 1,1 millón de firmas que avalan el referendo revocatorio.

UNICA SALIDA. Los “duros” propugnan la desobediencia civil.
UNICA SALIDA. Los “duros” propugnan la desobediencia civil.
07 Marzo 2004
CARACAS.- Varios centenares de miles de opositores al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, marcharon ayer en Caracas para exigir que se realice un referendo contra el jefe de Estado, mientras sectores moderados de la coalición opositora Coordinadora Democrática negociaban con el Consejo Nacional Electoral (CNE) mecanismos para encauzar el proceso por la vía constitucional.
Luego de una semana de choques con tropas -que dejaron al menos ocho muertos a balazos y decenas de heridos- los opositores volvieron a las calles, esta vez custodiados por cuerpos policiales para garantizar la seguridad y evitar enfrentamientos con los sectores que apoyan al mandatario. "¡Está a la vista, Venezuela no es ?chavista?!", cantaba un grupo de detractores del gobierno de izquierda de Chávez y de la autoridad electoral, a la que acusan de obstaculizar el referendo contra el mandatario del quinto país exportador mundial de petróleo desde 1999.

Las rúbricas observadas
La oposición exige al CNE que reconozca más de un millón de rúbricas de votantes que respaldaron el año pasado la petición de votación. El CNE envió la semana pasada a un proceso de ratificación 1,1 millón de firmas de las 3,4 millones que la oposición dijo que respaldaron su solicitud. El CNE sólo reconoció como válidas 1,83 millón de esas firmas. Para que se active el referendo, que la oposición quiere celebrar a mediados de año para que sean convocadas elecciones anticipadas, se requieren 2,4 millones de rúbricas, el 20% de los electores inscriptos. Los sectores duros de la Coordinadora exigen que el CNE reconozca todas las firmas y que sólo se descuenten aquellas cuyos titulares expresen ese deseo. El oficialismo alega que eso sería consumar un gran fraude, porque plantea que la mayoría de esas firmas son falsas y que por lo tanto no existe quien pueda anularlas.

Las negociaciones
La Coordinadora está dividida entre quienes quieren cumplir con la fase de observación del proceso y quienes rechazan toda negociación. Estos últimos propugnan el rompimiento institucional y la declaración de la desobediencia civil. Los sectores conciliatorios de la Coordinadora, junto con representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Centro Carter de EE.UU., negocian aspectos de esta fase, como número de mesas para la confirmación, días de duración del proceso y horarios, entre otros puntos. La OEA y el Centro Carter dijeron que están dispuestos a observar esa fase, como lo han hecho con todas las ejecutadas hasta ahora por el CNE, organismo al que avalaron. (Reuter-Especial)

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