07 Marzo 2004 Seguir en 
La producción de miel de caña por parte de cañeros minifundistas, podría convertirse en el plan piloto para poner en marcha la diversificación agroindustrial de la caña de azúcar. La Secretaría de Innovación y Desarrollo Tecnológico de la provincia presentó el Programa de Modernización e Innovación Tecnológica para el Minifundio que se encuentra actualmente, en la última fase de las definiciones por parte del Gobierno y podría lanzarse en los próximos días.
La filosofía del programa es emprender una actividad que esté comprometida con el desarrollo sustentable, tanto en lo económico, como en lo social y en lo ambiental. Además, se promoverá la integración vertical de las fases agrícola e industrial, de tal forma que el crecimiento económico esté basado en la generación de ingresos genuinos.El programa piloto arrancará con siete cooperativas, que abarcan a 928 productores de caña de azúcar, en un total de 130 hectáreas de cultivo, ubicadas en Monteros, Simoca y Chicligasta, donde se concentra el mayor número de minifundios cañeros. Con estas entidades se impulsará la transformación agroindustrial para la obtención de miel de caña tanto para consumo como para que sea el insumo básico de una gran cantidad de derivados. La producción se efectuará bajo normas y certificación de calidad que puedan asegurar el acceso de los productos a los mercados internos e internacionales.
Mientras se lleva a cabo el proyecto se irán analizando y resolviendo, con propuestas concretas, todas las demandas de modernización, innovación y transferencia de tecnología que requiera el sector. Esto será igual para las áreas de producción primaria, de proceso, de infraestructura, de comercialización, de calidad de producto y de organización empresarial.
Productos únicos
Según explicó el director de Promoción y Fomento de la provincia, Luis Jaimovich, el programa busca transformar todas las debilidades que dieron origen al atraso en fortalezas que den lugar al desarrollo sustentable. Para ello, se aprovechará la pequeña escala, la diversidad y el trabajo familiar para lograr productos únicos y diferenciales, orgánicos y naturales, artesanales y regionales y de alta calidad sanitaria y nutricional.
El proyecto también apunta a plasmar en emprendimientos concretos las valiosas investigaciones que existentes en loas diferentes instituciones científicas de la provincia.
Según el funcionario, se aprovecharán estas características estructurales únicas, y escasas en el mundo globalizado, no para competir en el terreno de las producciones artificiales y masificadas sino en el de los productos naturales diferenciales, con características organolépticas propias de la región. "Hay que aprovechar las oportunidades que brinda el minifundio para diferenciar y no para masificarse", expresó.
Un producto que puede tener múltiples usos
La miel de caña es un endulzante líquido natural e integral, que se puede ofrecer en el mercado con designación de origen y una marca regional local.
Es un producto rico en vitaminas del grupo B (excepto B1) y minerales (cobre, hierro y magnesio), recomendado especialmente para niños, mujeres, ancianos, anémicos y deportistas.
Puede tener múltiples usos como materia prima para la elaboración de dulces, postres y comidas artesanales e industriales, para la producción de licores o de azúcar orgánico.
El mercado está constituido por casas de productos regionales o naturales, supermercados, fraccionadores mayoristas, industria alimentaria, negocios de gastronomía y hotelería.
Otro sector del mercado lo constituyen los planes alimentarios y los comedores comunitarios de la Provincia y de la Nación.
Los objetivos apuntan a las innovaciones
Mejorar el ingreso de los productos, al hacer más eficiente sus cultivos y las plantas de proceso.
Realizar investigación, validación de tecnología y transferencia. Mejorar la calidad de los productos, sistema de empaque, almacenamiento y vida útil con el propósito de convertirlos en productos competitivos a nivel nacional e internacional.
A partir de los productos regionales ya existentes, impulsar el desarrollo de nuevos productos como alternativa de diversificación e innovación, se trate nuevos productos terminados o de nuevos productos para ser usados como insumos en la industria alimenticia.
Impulsar programas de comercialización que involucre campañas de información y divulgación del valor nutritivo de los productos y la conveniencia de su consumo.
Revalorización de la cultura gastronómica regional.
Impulsar el desarrollo de productos orgánicos, productos diferenciales, productos regionales únicos, productos fortificados de alto poder nutritivo.
Desarrollar el concepto de empresa agroindustrial. Mejorar el ingreso de los productos, al hacer más eficiente sus cultivos y las plantas de proceso.
La inversión sería de unos $ 600.000
Se construirán 7 plantas de procesamiento, con el correspondiente equipamiento, además de brindar la capacitación y la asociatividad para la gestión del negocio.
La inversión prevista en activo fijo es de $ 480.500 y en activo de trabajo, de $ 162.500.
En la primera etapa se aprovecharán 65 hectáreas, con una producción de 3.250 toneladas de caña, de las que se obtendrán 325 toneladas de miel.
La miel se envasará a granel en tambores metálicos de 200 litros, con un precio de venta de $ 1,50 el kilogramo.
También se fraccionará en envases de vidrio o de plástico, de 250, 500 y 1.000 gramos, con un precio de $ 2 el kilogramo.
Los ingresos anuales por ventas se estiman en $ 567.500 y el margen neto, después de impuestos, es de $ 180.800.
El flujo de caja a 10 años da un Valor Presente Neto positivo de $ 291.285 y una TIR del 24%.
La filosofía del programa es emprender una actividad que esté comprometida con el desarrollo sustentable, tanto en lo económico, como en lo social y en lo ambiental. Además, se promoverá la integración vertical de las fases agrícola e industrial, de tal forma que el crecimiento económico esté basado en la generación de ingresos genuinos.El programa piloto arrancará con siete cooperativas, que abarcan a 928 productores de caña de azúcar, en un total de 130 hectáreas de cultivo, ubicadas en Monteros, Simoca y Chicligasta, donde se concentra el mayor número de minifundios cañeros. Con estas entidades se impulsará la transformación agroindustrial para la obtención de miel de caña tanto para consumo como para que sea el insumo básico de una gran cantidad de derivados. La producción se efectuará bajo normas y certificación de calidad que puedan asegurar el acceso de los productos a los mercados internos e internacionales.
Mientras se lleva a cabo el proyecto se irán analizando y resolviendo, con propuestas concretas, todas las demandas de modernización, innovación y transferencia de tecnología que requiera el sector. Esto será igual para las áreas de producción primaria, de proceso, de infraestructura, de comercialización, de calidad de producto y de organización empresarial.
Productos únicos
Según explicó el director de Promoción y Fomento de la provincia, Luis Jaimovich, el programa busca transformar todas las debilidades que dieron origen al atraso en fortalezas que den lugar al desarrollo sustentable. Para ello, se aprovechará la pequeña escala, la diversidad y el trabajo familiar para lograr productos únicos y diferenciales, orgánicos y naturales, artesanales y regionales y de alta calidad sanitaria y nutricional.
El proyecto también apunta a plasmar en emprendimientos concretos las valiosas investigaciones que existentes en loas diferentes instituciones científicas de la provincia.
Según el funcionario, se aprovecharán estas características estructurales únicas, y escasas en el mundo globalizado, no para competir en el terreno de las producciones artificiales y masificadas sino en el de los productos naturales diferenciales, con características organolépticas propias de la región. "Hay que aprovechar las oportunidades que brinda el minifundio para diferenciar y no para masificarse", expresó.
La miel de caña es un endulzante líquido natural e integral, que se puede ofrecer en el mercado con designación de origen y una marca regional local.
Es un producto rico en vitaminas del grupo B (excepto B1) y minerales (cobre, hierro y magnesio), recomendado especialmente para niños, mujeres, ancianos, anémicos y deportistas.
Puede tener múltiples usos como materia prima para la elaboración de dulces, postres y comidas artesanales e industriales, para la producción de licores o de azúcar orgánico.
El mercado está constituido por casas de productos regionales o naturales, supermercados, fraccionadores mayoristas, industria alimentaria, negocios de gastronomía y hotelería.
Otro sector del mercado lo constituyen los planes alimentarios y los comedores comunitarios de la Provincia y de la Nación.
Mejorar el ingreso de los productos, al hacer más eficiente sus cultivos y las plantas de proceso.
Realizar investigación, validación de tecnología y transferencia. Mejorar la calidad de los productos, sistema de empaque, almacenamiento y vida útil con el propósito de convertirlos en productos competitivos a nivel nacional e internacional.
A partir de los productos regionales ya existentes, impulsar el desarrollo de nuevos productos como alternativa de diversificación e innovación, se trate nuevos productos terminados o de nuevos productos para ser usados como insumos en la industria alimenticia.
Impulsar programas de comercialización que involucre campañas de información y divulgación del valor nutritivo de los productos y la conveniencia de su consumo.
Revalorización de la cultura gastronómica regional.
Impulsar el desarrollo de productos orgánicos, productos diferenciales, productos regionales únicos, productos fortificados de alto poder nutritivo.
Desarrollar el concepto de empresa agroindustrial. Mejorar el ingreso de los productos, al hacer más eficiente sus cultivos y las plantas de proceso.
Se construirán 7 plantas de procesamiento, con el correspondiente equipamiento, además de brindar la capacitación y la asociatividad para la gestión del negocio.
La inversión prevista en activo fijo es de $ 480.500 y en activo de trabajo, de $ 162.500.
En la primera etapa se aprovecharán 65 hectáreas, con una producción de 3.250 toneladas de caña, de las que se obtendrán 325 toneladas de miel.
La miel se envasará a granel en tambores metálicos de 200 litros, con un precio de venta de $ 1,50 el kilogramo.
También se fraccionará en envases de vidrio o de plástico, de 250, 500 y 1.000 gramos, con un precio de $ 2 el kilogramo.
Los ingresos anuales por ventas se estiman en $ 567.500 y el margen neto, después de impuestos, es de $ 180.800.
El flujo de caja a 10 años da un Valor Presente Neto positivo de $ 291.285 y una TIR del 24%.
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