Cómo convivir con un jefe más joven

El auge de las tecnologías de la información y la importancia de los aspectos financieros y de marketing hacen que las empresas contraten ejecutivos jóvenes.

07 Marzo 2004
En el empleo tradicional, la carrera laboral reflejaba la evolución natural del desarrollo profesional de sus empleados. Los superiores eran los de mayor edad, los compañeros de trabajo estaban dentro del mismo grupo etario y los "novatos" eran siempre los más jóvenes. Pero, con el auge de las tecnologías de la información y la importancia cada vez mayor de los aspectos financieros y el marketing, cada vez más empresas contratan para cargos ejecutivos a personas jóvenes a fin de darle una nueva dirección a la empresa, o incluso para cambiar todas las reglas habituales hasta ese momento. Así lo afirma el consultor laboral Roberto Mateoli Fuentes en un artículo publicado en el sitio enplenitud.com en Internet.
Tal situación, en un empleado mayor de 40 años, puede generar sorpresa y quizás hasta enojos. Pero siempre es posible enfrentar exitosamente estos cambios, si se piensa y actúa estratégicamente. En primer lugar, no se debería asumir que el joven jefe está pensando en reemplazar a los empleados mayores por algún amigo o compañero de universidad, que tal vez sepa algo más de computación. En otras palabras, no se apure a discriminarse a usted mismo.
Tampoco se debe pensar, automáticamente, que ese jefe no sabe nada. Quizás no conozca tanto acerca de su función en el trabajo como el empleado con más antigüedad. Pero de hecho, tampoco tiene la obligación de hacerlo, ya que su función es impulsar los cambios.
También hay que pensar que el joven jefe siente sus propias dificultades al estar por encima de alguien que, claramente, es más experimentado y que tiene una historia en la organización. El empleado con antigüedad no tiene nada que demostrar además de lo que hace habitualmente, pero él sí.
Una buena estrategia, según recomienda Mateoli Fuentes es olvidarse de la edad del jefe. "Un jefe es un jefe, que tiene la obligación -para eso lo contrataron- de hacer lo que todos los jefes hacen, sea cual sea su edad. Por lo tanto, no es como un hijo y no debe adoptarse una actitud paternalista frente a él. Hay que ubicarse en los roles laborales, y no en los generacionales", señala el especialista.

Algunas claves
Pedir una opinión al jefe antes de ofrecer la propia. Aunque sea más joven, el jefe puede contar con mayor información, sin mencionar la autoridad que representa.
Comprender las expectativas del joven jefe. Una razón por la que ha logrado tanto, es por saber lo que sus propios jefes quieren -y cómo lo quieren- para luego entregárselo.
Utilizar los recursos con los que se cuenta para mejorar y hacer positiva la relación,y no para caer en un conflicto innecesario. Buscar formas de acercarse al jefe, incluso cuando él no lo requiera. Ofrecerle la experiencia que se tiene. Eso sí, hablar y escuchar y no dar clases magistrales.
Los jefes tienen que dar órdenes, y el que es joven no es la excepción. Ellos también están bajo la presión de asegurar resultados por parte del personal a su cargo. Lo importante es escuchar el mensaje y olvidarse del mensajero.
Tratar al jefe como a un colega. y como un aliado. En el análisis final, el empleado de más antigüedad y jefe joven tienen que aprender a confiar el uno en el otro. Y quien ha obtenido la madurez para manejar esa situación es quien tiene más años, por lo que no sería malo que haga el primer movimiento.
Lo importante es recordar que hacer de este tipo de situaciones una situación positiva, está al alcance de todos. No a pesar de la diferencia de edad, sino a causa de la misma, porque las personas mayores podrán utilizar su experiencia para manejar la cuestión de forma positiva y efectiva.

Fuente: enplenitud.com

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