04 Marzo 2004 Seguir en 
Los expendedores tucumanos de combustibles advirtieron que el posible aumento en el precio de la nafta pronunciará aún más la caída de las ventas de los líquidos que viene registrándose en el mercado provincial desde 2003. Esta situación surge de las versiones que sostienen que es inminente un reajuste de precios de entre un 3% y un 5%.
El presidente de la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Garajes y Afines (Capega), Juan Montanaro, se mostró preocupado por esta medida al indicar que tendrá consecuencias negativas en el consumo de las naftas. "El incremento en los precios será altamente negativo. Sin dudas provocará inflación porque rápidamente se trasladará a los valores de los insumos y del transporte. Y todo esto indica que vamos a estar más pobres", advirtió.
En ese sentido, el dirigente criticó al Gobierno nacional ante la posibilidad de que ceda a las presiones de las petroleras para aplicar el reajuste. Estas advierten que ya se tornó insostenible soportar el precio del crudo que trepó a los U$S 37 el barril a nivel internacional.
"Este reajuste responde a al interés que tienen las empresas de obtener mayores ganancias con la exportación. Prefirieron eso antes que venderle al mercado interno", precisó el titular de Capega. Ante esta situación, agregó, el Gobierno tendría que proteger el costo país, y con ello garantizar la provisión de los combustibles a los argentinos.
En picada
Desde el año pasado, los dueños de las estaciones de servicio del mercado tucumano vienen soportando fuertes caídas en las ventas de las naftas, debido principalmente a un aumento en el consumo del Gas Natural Comprimido (GNC). En febrero pasado, la venta de las naftas disminuyó un 14% en relación con igual período del año pasado, según Montanaro.
El precio actual de la nafta súper es de $ 1,919 el litro y, de la normal, $ 1,719. Durante 2003, en la provincia se vendieron unos 79.395 metros cúbicos de este combustible, según datos de la Secretaría de Energía de la Nación. Esta cifra significó una disminución en un 18% comparado con el período 2002.
En cuanto al gasoil, la caída en el consumo fue en febrero pasado de un 26% respecto a igual mes de 2002. "El problema de la sequía, que afectó al sector agropecuario, hizo que no se produzca el movimiento esperado", puntualizó el dirigente.
Montanaro también se quejó porque el gasoil sigue encarecido por una carga impositiva del 18,5% que se destina al fondo de Emergencia Hídrica de la provincia de Buenos Aires, desde junio de 2002. "Por este concepto Tucumán le transfiere por mes a esa provincia recursos por $ 3,3 millones. La pregunta es hasta cuándo durará este decreto", manifestó.
Sigue creciendo el consumo de GNC
Otra de las posibles subas afectará a los usuarios de Gas Natural Comprimido (GNC). No obstante, aún no quedó establecida la fecha en que empezará a regir un aumento de su valor, que rondaría entre los 3 y 5 centavos por metro cúbico.
Este incremento se aplicará como consecuencia del reajuste de la tarifa del gas natural que dispuso el Gobierno nacional el 16 de febrero pasado.
Respecto de las ventas de este combustible, al contrario de lo que pasa con las naftas, el consumo sigue su tendencia alcista. En febrero último, trepó a los 7,5 millones de metros cúbicos, lo que significó una suba de un 38% respecto del mismo período de 2002, de acuerdo a los datos suministrados por Gasnor.
El caballito de batalla de este combustible es que tiene un valor ($ 0,528 el metro cúbico) hasta tres veces más bajo que el de las naftas. En Tucumán ya hay unos 30.000 automovilistas que han optado por el GNC.
Cambio de reglas
Por otro lado, los propietarios de las estaciones que expenden GNC están preocupados por las nuevas reglas de juego que fijó por decreto el Gobierno nacional. Sucede que a partir del 16 de febrero pasado los expendedores ya no podrán contratar servicios ininterrumpibles para proveerse de gas, es decir que estarán sujetos solamente a los contratos en firme e interrumpibles. "Esto genera incertidumbre e inestabilidad al sector, ya que ahora existe la posibilidad de que, cuando haya escasez, se interrumpa el suministro del GNC", se quejó el empresario Luis Hourcade. De esta manera, los vendedores no tendrán garantías para el suministro de gas en épocas de alto consumo, y se colocarán en igual situación que las industrias tucumanas.
El presidente de la Cámara de Comerciantes de Derivados del Petróleo, Garajes y Afines (Capega), Juan Montanaro, se mostró preocupado por esta medida al indicar que tendrá consecuencias negativas en el consumo de las naftas. "El incremento en los precios será altamente negativo. Sin dudas provocará inflación porque rápidamente se trasladará a los valores de los insumos y del transporte. Y todo esto indica que vamos a estar más pobres", advirtió.
En ese sentido, el dirigente criticó al Gobierno nacional ante la posibilidad de que ceda a las presiones de las petroleras para aplicar el reajuste. Estas advierten que ya se tornó insostenible soportar el precio del crudo que trepó a los U$S 37 el barril a nivel internacional.
"Este reajuste responde a al interés que tienen las empresas de obtener mayores ganancias con la exportación. Prefirieron eso antes que venderle al mercado interno", precisó el titular de Capega. Ante esta situación, agregó, el Gobierno tendría que proteger el costo país, y con ello garantizar la provisión de los combustibles a los argentinos.
En picada
Desde el año pasado, los dueños de las estaciones de servicio del mercado tucumano vienen soportando fuertes caídas en las ventas de las naftas, debido principalmente a un aumento en el consumo del Gas Natural Comprimido (GNC). En febrero pasado, la venta de las naftas disminuyó un 14% en relación con igual período del año pasado, según Montanaro.
El precio actual de la nafta súper es de $ 1,919 el litro y, de la normal, $ 1,719. Durante 2003, en la provincia se vendieron unos 79.395 metros cúbicos de este combustible, según datos de la Secretaría de Energía de la Nación. Esta cifra significó una disminución en un 18% comparado con el período 2002.
En cuanto al gasoil, la caída en el consumo fue en febrero pasado de un 26% respecto a igual mes de 2002. "El problema de la sequía, que afectó al sector agropecuario, hizo que no se produzca el movimiento esperado", puntualizó el dirigente.
Montanaro también se quejó porque el gasoil sigue encarecido por una carga impositiva del 18,5% que se destina al fondo de Emergencia Hídrica de la provincia de Buenos Aires, desde junio de 2002. "Por este concepto Tucumán le transfiere por mes a esa provincia recursos por $ 3,3 millones. La pregunta es hasta cuándo durará este decreto", manifestó.
Otra de las posibles subas afectará a los usuarios de Gas Natural Comprimido (GNC). No obstante, aún no quedó establecida la fecha en que empezará a regir un aumento de su valor, que rondaría entre los 3 y 5 centavos por metro cúbico.
Este incremento se aplicará como consecuencia del reajuste de la tarifa del gas natural que dispuso el Gobierno nacional el 16 de febrero pasado.
Respecto de las ventas de este combustible, al contrario de lo que pasa con las naftas, el consumo sigue su tendencia alcista. En febrero último, trepó a los 7,5 millones de metros cúbicos, lo que significó una suba de un 38% respecto del mismo período de 2002, de acuerdo a los datos suministrados por Gasnor.
El caballito de batalla de este combustible es que tiene un valor ($ 0,528 el metro cúbico) hasta tres veces más bajo que el de las naftas. En Tucumán ya hay unos 30.000 automovilistas que han optado por el GNC.
Cambio de reglas
Por otro lado, los propietarios de las estaciones que expenden GNC están preocupados por las nuevas reglas de juego que fijó por decreto el Gobierno nacional. Sucede que a partir del 16 de febrero pasado los expendedores ya no podrán contratar servicios ininterrumpibles para proveerse de gas, es decir que estarán sujetos solamente a los contratos en firme e interrumpibles. "Esto genera incertidumbre e inestabilidad al sector, ya que ahora existe la posibilidad de que, cuando haya escasez, se interrumpa el suministro del GNC", se quejó el empresario Luis Hourcade. De esta manera, los vendedores no tendrán garantías para el suministro de gas en épocas de alto consumo, y se colocarán en igual situación que las industrias tucumanas.
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