Una ola de ataques en Irak dejó un saldo de al menos 170 personas muertas

02 Marzo 2004
BAGDAD/KHERBALA.- Al menos 170 personas murieron el martes en una ola de ataques coordinados contra fieles chiítas en Bagdad y Kerbala, en la más sangrienta jornada en Irak desde la caída de Saddam Hussein.
Los militares estadounidenses dijeron que tres atacantes suicidas mataron a 58 personas en torno a la mezquita Kadhimiya de Bagdad.Mientras que otro atacante suicida y fuego de morteros combinados produjeron al menos 112 víctimas fatales en Kerbala, una ciudad santa chiíta ubicada 110 kilómetros al sur de la capital iraquí, dijo Ahmed al-Saf un clérigo líder en Kerbala.Hay más de 400 heridos en las dos ciudades.
Los ataques casi simultáneos devastaron un rito anual, vedado bajo el gobierno sunita de Hussein, durante el cual los chiítas se golpean en el pecho y la cabeza y se hacen cortes en la cabeza con espadas para honrar a una reverenciada figura que murió en una batalla hace 1.324 años.En Kerbala, donde se habían reunido unos dos millones de fieles, los equipos de rescate transportaban a toda velocidad pilas de cuerpos en vehículos de transporte de vegetales, buscando desesperadamente médicos o ambulancias.
Los chiítas que antes se habían hecho cortes en su cabeza con las espadas, hacían filas para dar sangre a los heridos.
Nadie se responsabilizó de inmediato por los ataques. Líderes de la mayoría chiíta de Irak, que conforman el 60 por ciento de la población del país, dijeron que los atacantes estaban tratando de desatar una guerra civil.
Varios miembros del Consejo de Gobierno de Irak, designado por Estados Unidos, responsabilizaron de los ataques a Abu Musab Zarqawi, un jordano que Washington sospecha trabaja para la red islámica Al Qaeda dentro del país. (Reuters)

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