02 Marzo 2004 Seguir en 
BRASILIA.- Carlos Ramos, alias "Carlinhos Cachoeira", uno de los jefes del juego clandestino en Brasil, complicó la situación del ex asesor de Asuntos Parlamentarios del gobierno brasileño, Waldomiro Diniz, pues lo acusó de extorsión ante la Policía Federal. Según la demanda, Diniz había exigido aportes para la campaña electoral del Partido de los Trabajadores (PT) antes de los comicios generales de octubre de 2000, cuando era titular de la Lotería de Río de Janeiro. El escándalo de sobornos que estalló en febrero con la difusión de pruebas que demuestran la conexión de Diniz con jefes del juego clandestino provocó la primera crisis del gobierno de Lula da Silva.
La situación se agrava por el hecho de que, durante 13 meses, Diniz fue el asesor más influyente del jefe de gabinete, José Dirceu, a su vez uno de los dirigentes más poderosos del PT.
Paralelamente, unos 20.000 empleados de casas de juego y de bingos paralizaron ayer el tránsito en San Pablo, en protesta por la decisión del gobierno de cerrar esas casas de juego. La vinculación al escándalo de sobornos significaría la pérdida de 300.000 empleos. La manifestación marchó con pancartas en las que se leía "Dirceu, su empleo costó el mío" y "Hambre Cero y empleo cero".
Expectativa
Las nuevas derivaciones del caso se produjeron en momentos en que las plazas financiera y cambiaria operaban con firmeza, tras la ausencia de nuevos acontecimientos relacionados con el escándalo de corrupción política durante el fin de semana. Además, los mercados de San Pablo operaron en alza impulsados por el optimismo del FMI respecto de las perspectivas económicas de Brasil. El domingo, después de reunirse con Lula, el titular del FMI, Horst Köhler, dijo que el país va en camino de una recuperación de base amplia. El FMI estaría dispuesto a flexibilizar los términos del acuerdo crediticio con Brasil para permitir que el país invierta más en infraestructura. (Reuter-Télam)
La situación se agrava por el hecho de que, durante 13 meses, Diniz fue el asesor más influyente del jefe de gabinete, José Dirceu, a su vez uno de los dirigentes más poderosos del PT.
Paralelamente, unos 20.000 empleados de casas de juego y de bingos paralizaron ayer el tránsito en San Pablo, en protesta por la decisión del gobierno de cerrar esas casas de juego. La vinculación al escándalo de sobornos significaría la pérdida de 300.000 empleos. La manifestación marchó con pancartas en las que se leía "Dirceu, su empleo costó el mío" y "Hambre Cero y empleo cero".
Expectativa
Las nuevas derivaciones del caso se produjeron en momentos en que las plazas financiera y cambiaria operaban con firmeza, tras la ausencia de nuevos acontecimientos relacionados con el escándalo de corrupción política durante el fin de semana. Además, los mercados de San Pablo operaron en alza impulsados por el optimismo del FMI respecto de las perspectivas económicas de Brasil. El domingo, después de reunirse con Lula, el titular del FMI, Horst Köhler, dijo que el país va en camino de una recuperación de base amplia. El FMI estaría dispuesto a flexibilizar los términos del acuerdo crediticio con Brasil para permitir que el país invierta más en infraestructura. (Reuter-Télam)







