Aristide abandonó el poder y huyó de Haití en busca de asilo político

Gobierno de transición. Un avión norteamericano llevó al ex mandatario hasta la vecina República Dominicana. Fin de la insurrección. El titular de la Corte Suprema asume la presidencia del país.

ALGARABIA. Simpatizantes de los insurrectos manifiestan su alegría por la renuncia del gobernante.
ALGARABIA. Simpatizantes de los insurrectos manifiestan su alegría por la renuncia del gobernante.
01 Marzo 2004
PUERTO PRINCIPE.- Empujado por una sangrienta revuelta y bajo intensa presión diplomática de Estados Unidos y de Francia, el presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, optó por huir del país. "La Constitución no debe ahogarse en la sangre de la población haitiana. Si mi renuncia evita un derramamiento de sangre, acepto irme", fue el mensaje que dio antes salir del país en un avión estadounidense rumbo a la vecina República Dominicana, donde hizo escala y reanudó viaje hacia un lugar en principio no determinado. Aristide tenía la intención de refugiarse en Panamá, en Marruecos o en Taiwan, pero sólo el primer país se ofreció para asilar al ex sacerdote y renunciante mandatario.
El jefe de la Corte Suprema, Boniface Alexandre, asumió la presidencia de un gobierno de transición, como lo establece la Carta Magna haitiana. Anoche se aguardaba la llegada a Haití de tropas estadounidenses, como avanzada de una fuerza multinacional que ayudaría a estabilizar la convulsionada nación caribeña. Los disturbios continuaban en Puerto Príncipe, donde simpatizantes de Aristide hacían disparos al aire para mantener amedrentada a la población. Los presos de una prisión se fugaron y los saqueadores atacaron una comisaría.
Tras la partida de Aristide, uno de los líderes rebeldes dijo que no tenían intenciones de seguir luchando. "Si entramos en Puerto Príncipe será para imponer seguridad", declaró Guy Philippe, un ex jefe de policía que se unió a los rebeldes poco después del levantamiento. La marcha de Aristide fue motivo de celebración entre sus enemigos políticos, ya que no apoyaban a los rebeldes pero, al igual que ellos, acusaban al presidente de violar los derechos humanos y de corrupción. "Ahora celebramos y mañana volveremos al trabajo", manifestó Charles Baker, un dirigente de la coalición de grupos políticos y cívicos de la oposición.

Dos veces en el gobierno
La revuelta, que culminó tras meses de tensión política, se había extendido por todo el país y dejó al menos 70 muertos. Aristide, un ex sacerdote católico, asumió el poder por primera vez en 1991, como el primer presidente electo en el país, pero fue derrocado por un golpe de Estado meses después. Fue restablecido en el poder tras una invasión de Estados Unidos en 1994, y reelegido en 2000 para un segundo mandato. Pero esos comicios fueron considerados fraudulentos por la oposición. (Reuter-Télam)

UN PAIS EN DESGRACIA
DOS SIGLOS. El 1 de enero de 1804, Haití se convirtió en el primer país donde los esclavos negros se liberaron de sus amos blancos, tras derrotar a las fuerzas ocupantes francesas. Para reconocer a la nueva república, Francia exigió una cuantiosa compensación por la pérdida de lo que había sido su colonia más próspera en todo el Caribe, responsable, en el siglo XVIII, del 75% de la producción mundial de azúcar.

EL TURNO DE EE.UU. En 1915, Estados Unidos pasó a ocupar el país durante casi dos décadas, y luego, durante treinta años, apoyó plenamente a la dinastía gobernante de los Duvalier, padre e hijo, acusados de haber saqueado las riquezas del país y de haber reprimido con dureza a sus compatriotas.

UNOS TRAS OTROS. Según historiadores, además de la familia Duvalier, presidentes civiles y militares corruptos hicieron de Haití, con unos 8 millones de habitantes, el país más pobre de América, con alarmantes índices de mortalidad y de desnutrición infantil, y donde la expectativa de vida llega a 49 años para el hombre y a 50 para la mujer.

Tamaño texto
Comentarios