28 Febrero 2004 Seguir en 
Puerto Príncipe.- El presidente Jean Bertrand Aristide se negó hoy a renunciar pese al avance de los rebeldes armados, que ya están a pocos kilómetros de Puerto Príncipe, mientras el caos reina en la capital y Estados Unidos, Francia y Canadá presionan para instalar un gobierno de transición.
Con la toma de la localidad de Mirebalais los rebeldes armados que dominan el norte del país están a dos horas de ruta de los suburbios de Puerto Príncipe, según informó el enviado especial del diario francés Le Monde.
La situación en la capital haitiana empeoró fuertemente en las últimas 24 horas, la circulación de vehículos es casi nula por la falta de combustible, todos los comercios están cerrados, la gente no se anima a ir a sus trabajos, la electricidad funciona sólo intermitentemente.En el palacio presidencial Aristide continúa rechazando las presiones para que abandone el poder: "Mi vida está ligada a la de 8 millones de personas, tengo la responsabilidad como presidente electo de permanecer en mi cargo", declaró.
En entrevista telefónica con el canal de televisión CNN en Español, Aristide dijo: "Dejaré el palacio el 7 de febrero de 2006, como dice la Constitución".
Al ser preguntado sobre si su renuncia podría evitar un baño de sangre, Aristide respondió que "la solución no es la renuncia. La solución es la fidelidad al pueblo. Los golpistas de 1991 mataron a 5.000 personas. Así como Estados Unidos en 2001 dijeron no al terrorismo, aquí en Haití decimos no al terrorismo".
Aristide calificó a sus opositores de "narcotraficantes y terroristas" y pidió el apoyo de la comunidad internacional y abogó por reforzar las fuerzas de seguridad internacionales que ya están en Haití.
Seguidores del presidente controlan las calles y amenazaron a conductores y periodistas extranjeros. En varias partes de la ciudad hay cadáveres tirados en la calle y de momento se desconoce si estas muertes están relacionadas con enfrentamientos políticos o si se trata de acciones de delincuencia común. (Télam-SNI)
Con la toma de la localidad de Mirebalais los rebeldes armados que dominan el norte del país están a dos horas de ruta de los suburbios de Puerto Príncipe, según informó el enviado especial del diario francés Le Monde.
La situación en la capital haitiana empeoró fuertemente en las últimas 24 horas, la circulación de vehículos es casi nula por la falta de combustible, todos los comercios están cerrados, la gente no se anima a ir a sus trabajos, la electricidad funciona sólo intermitentemente.En el palacio presidencial Aristide continúa rechazando las presiones para que abandone el poder: "Mi vida está ligada a la de 8 millones de personas, tengo la responsabilidad como presidente electo de permanecer en mi cargo", declaró.
En entrevista telefónica con el canal de televisión CNN en Español, Aristide dijo: "Dejaré el palacio el 7 de febrero de 2006, como dice la Constitución".
Al ser preguntado sobre si su renuncia podría evitar un baño de sangre, Aristide respondió que "la solución no es la renuncia. La solución es la fidelidad al pueblo. Los golpistas de 1991 mataron a 5.000 personas. Así como Estados Unidos en 2001 dijeron no al terrorismo, aquí en Haití decimos no al terrorismo".
Aristide calificó a sus opositores de "narcotraficantes y terroristas" y pidió el apoyo de la comunidad internacional y abogó por reforzar las fuerzas de seguridad internacionales que ya están en Haití.
Seguidores del presidente controlan las calles y amenazaron a conductores y periodistas extranjeros. En varias partes de la ciudad hay cadáveres tirados en la calle y de momento se desconoce si estas muertes están relacionadas con enfrentamientos políticos o si se trata de acciones de delincuencia común. (Télam-SNI)







