29 Febrero 2004 Seguir en 
El crudo escenario de la Argentina, hacia mediados de 2002, lentamente va desapareciendo. Durante ese período postdevaluación, los argentinos y los tucumanos, en particular, manifestaron sus "temores inflacionarios". Con la desaceleración de la inflación, observada en los indicadores económicos del año pasado, aquellos ánimos de los consumidores se aplacaron.
Los precios, en general, se mantuvieron y así fue creciendo lentamente el consumo. Sin embargo, la crisis económica dejó algunas secuelas. En una encuesta efectuada por la consultora Sociología y Mercado, encargada por LA GACETA, los expertos Julio Chit y Roxana Laks llegaron a la conclusión de que los tucumanos prefieren invertir sus ahorros en bienes inmuebles. Un 48% de los 504 casos consultados se inclinó por la adquisición de viviendas, ya que entienden que soporta cualquier crisis, mientras que siguen siendo bajos los niveles de ahorro y de inversión en instituciones financieras.
El estudio, realizado a fines de diciembre pasado, sostiene que el 55% de los encuestados contestó que su situación económica sigue siendo igual a la de 2002. Entre los consultados, los empleados en relación de dependencia son los que se manifestaron hacia esa tendencia.Además, un 23% de los casos dijo que mejoró su calidad de vida y en ese contexto, los comerciantes, los industriales y los empresarios fueron los que experimentaron una mejora en su situación patrimonial, según el informe. Los jubilados, en tanto, se sitúan entre aquellos que señalaron estar peor económicamente que en otros años.
Sin lujos
El experto en economía, Carlos Pucci considera que hay que tomar en cuenta que Tucumán viene de atravesar una recesión que se extendió durante casi cuatro años. Y, por esa razón, la economía provincial creció sólo un 3% durante 2003. "Una población que en promedio está empobrecida gasta la mayor parte, sino la totalidad de su ingreso, en alimento y en vestir, es lo normal", evalúa el experto.
Precisamente, la encuesta marca que un 72% de los consultados no varió su conducta de consumo respecto de la adquisición de alimentos. Y que en el rubro indumentaria, el 42% dijo haber disminuido su consumo, aunque prácticamente similar es el porcentaje de aquellos que lograron incrementar la compra de vestimenta, porque tienen un mejor pasar económico.
La actitud de consumo de los tucumanos no admite grandes lujos. Así, un 72% de los encuestados señaló que no posee internet; el 83% dijo que no está inscripto en clubes privados y otro 64% no paga cuotas de colegios privados.
Los consultores aseguran, sin embargo, que independientemente de los efectos que provocó en los argentinos y en los tucumanos la crisis económica de fines de 2001, está creciendo la sensación de esperanza en el futuro. Mucha gente no se quiere ir del país, como sucedió con la migración de 2002. "Se podría definir esta coyuntura como el inicio de un proceso de recuperación no sólo económica sino de los valores que fueron perdidos tras la salida de la convertibilidad del peso con el dólar.
Efectos futuros
La clase media está resurgiendo, concluyen los expertos, pese a que está compuesta por el 20% del total de habitantes del país. Se proyecta que esa franja de la población retornará, poco a poco, a algunos consumos (lujos) que fueron resignados por la crisis de hace más de dos años. No obstante, Pucci pone la luz de alerta. Afirma que para para proyectar el crecimiento de la economía tucumana, hay que esperar hasta mediados de este año, cuando la mayor parte de la industria esté en pleno proceso productivo y si es que el Estado se inclina por mejorar los salarios del sector público provincial.
A ello hay que agregar el impacto que tendrá en el costo de la canasta básica la anunciada suba de las tarifas de los servicios públicos privatizados. Tarde o temprano, ese postergado incremento tarifario impactará en los niveles generales de los precios. Los tucumanos dividen sus sensaciones entre la cautela y el optimismo por la reactivación de la economía en general y el consumo en particular.
Se recupera la confianza en los bancos
La confianza en los bancos va recuperando lentamente los niveles que existían antes de la devaluación de fines de 2001. Según el estudio de Sociología y Mercado, encargado por LA GACETA, hacia fines de 2003 un 32,3% de los consultados admitieron su nivel de confianza en las entidades financieras. Este resultado es superior a los niveles de 2002 (23%). Este fenómeno se observa por la inseguridad reinante y por alternativas más rentables de inversión, dice el diagnóstico. Sin embargo, el 52,5 de los 504 casos contestó que aún no confía en los bancos, incluyendo a aquellos que optaron por invertir en plazos fijos o guardar sus ahorros en cajas de seguridad. "Las tasas de interés, sumado al riesgo de conservar el dinero en los hogares, genera un incremento en la tendencia a recurrir nuevamente a los bancos", señala. Estos datos estadísticos coinciden con los informes oficiales del Banco Central sobre la suba del volumen de depósitos.
Pautas de crecimiento para este año
Todo indica que la situación económica puede seguir recuperándose durante este año, pero que hay que tener muy presente que esta reacción fue posible fundamentalmente por el bajo nivel de empleo de la capacidad industrial, por las favorables condiciones internacionales referidas a la demanda y precios de algunas materias primas que el país produce y por el bajo nivel de la tasa de interés internacional, sostiene el experto Carlos Pucci. La primera de ellas, según el economista, "puede llegar a su fin y las otras dos no dependen de nosotros y pueden revertirse en el futuro, por lo tanto, en los años por venir, hay que ser prudentes en el gasto de consumo y pensar más en el gasto de inversión, en continuar el combate contra la corrupción y establecer bases para la estabilidad de la democracia con alternancia en el poder". El ex asesor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sostiene que esas bases de estabilidad democrática tienen que ver en un trabajo serio por parte del Gobierno hacia la anunciada reforma política en Tucumán.
Los precios, en general, se mantuvieron y así fue creciendo lentamente el consumo. Sin embargo, la crisis económica dejó algunas secuelas. En una encuesta efectuada por la consultora Sociología y Mercado, encargada por LA GACETA, los expertos Julio Chit y Roxana Laks llegaron a la conclusión de que los tucumanos prefieren invertir sus ahorros en bienes inmuebles. Un 48% de los 504 casos consultados se inclinó por la adquisición de viviendas, ya que entienden que soporta cualquier crisis, mientras que siguen siendo bajos los niveles de ahorro y de inversión en instituciones financieras.
El estudio, realizado a fines de diciembre pasado, sostiene que el 55% de los encuestados contestó que su situación económica sigue siendo igual a la de 2002. Entre los consultados, los empleados en relación de dependencia son los que se manifestaron hacia esa tendencia.Además, un 23% de los casos dijo que mejoró su calidad de vida y en ese contexto, los comerciantes, los industriales y los empresarios fueron los que experimentaron una mejora en su situación patrimonial, según el informe. Los jubilados, en tanto, se sitúan entre aquellos que señalaron estar peor económicamente que en otros años.
Sin lujos
El experto en economía, Carlos Pucci considera que hay que tomar en cuenta que Tucumán viene de atravesar una recesión que se extendió durante casi cuatro años. Y, por esa razón, la economía provincial creció sólo un 3% durante 2003. "Una población que en promedio está empobrecida gasta la mayor parte, sino la totalidad de su ingreso, en alimento y en vestir, es lo normal", evalúa el experto.
Precisamente, la encuesta marca que un 72% de los consultados no varió su conducta de consumo respecto de la adquisición de alimentos. Y que en el rubro indumentaria, el 42% dijo haber disminuido su consumo, aunque prácticamente similar es el porcentaje de aquellos que lograron incrementar la compra de vestimenta, porque tienen un mejor pasar económico.
La actitud de consumo de los tucumanos no admite grandes lujos. Así, un 72% de los encuestados señaló que no posee internet; el 83% dijo que no está inscripto en clubes privados y otro 64% no paga cuotas de colegios privados.
Los consultores aseguran, sin embargo, que independientemente de los efectos que provocó en los argentinos y en los tucumanos la crisis económica de fines de 2001, está creciendo la sensación de esperanza en el futuro. Mucha gente no se quiere ir del país, como sucedió con la migración de 2002. "Se podría definir esta coyuntura como el inicio de un proceso de recuperación no sólo económica sino de los valores que fueron perdidos tras la salida de la convertibilidad del peso con el dólar.
Efectos futuros
La clase media está resurgiendo, concluyen los expertos, pese a que está compuesta por el 20% del total de habitantes del país. Se proyecta que esa franja de la población retornará, poco a poco, a algunos consumos (lujos) que fueron resignados por la crisis de hace más de dos años. No obstante, Pucci pone la luz de alerta. Afirma que para para proyectar el crecimiento de la economía tucumana, hay que esperar hasta mediados de este año, cuando la mayor parte de la industria esté en pleno proceso productivo y si es que el Estado se inclina por mejorar los salarios del sector público provincial.
A ello hay que agregar el impacto que tendrá en el costo de la canasta básica la anunciada suba de las tarifas de los servicios públicos privatizados. Tarde o temprano, ese postergado incremento tarifario impactará en los niveles generales de los precios. Los tucumanos dividen sus sensaciones entre la cautela y el optimismo por la reactivación de la economía en general y el consumo en particular.
Se recupera la confianza en los bancos
La confianza en los bancos va recuperando lentamente los niveles que existían antes de la devaluación de fines de 2001. Según el estudio de Sociología y Mercado, encargado por LA GACETA, hacia fines de 2003 un 32,3% de los consultados admitieron su nivel de confianza en las entidades financieras. Este resultado es superior a los niveles de 2002 (23%). Este fenómeno se observa por la inseguridad reinante y por alternativas más rentables de inversión, dice el diagnóstico. Sin embargo, el 52,5 de los 504 casos contestó que aún no confía en los bancos, incluyendo a aquellos que optaron por invertir en plazos fijos o guardar sus ahorros en cajas de seguridad. "Las tasas de interés, sumado al riesgo de conservar el dinero en los hogares, genera un incremento en la tendencia a recurrir nuevamente a los bancos", señala. Estos datos estadísticos coinciden con los informes oficiales del Banco Central sobre la suba del volumen de depósitos.
Pautas de crecimiento para este año
Todo indica que la situación económica puede seguir recuperándose durante este año, pero que hay que tener muy presente que esta reacción fue posible fundamentalmente por el bajo nivel de empleo de la capacidad industrial, por las favorables condiciones internacionales referidas a la demanda y precios de algunas materias primas que el país produce y por el bajo nivel de la tasa de interés internacional, sostiene el experto Carlos Pucci. La primera de ellas, según el economista, "puede llegar a su fin y las otras dos no dependen de nosotros y pueden revertirse en el futuro, por lo tanto, en los años por venir, hay que ser prudentes en el gasto de consumo y pensar más en el gasto de inversión, en continuar el combate contra la corrupción y establecer bases para la estabilidad de la democracia con alternancia en el poder". El ex asesor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sostiene que esas bases de estabilidad democrática tienen que ver en un trabajo serio por parte del Gobierno hacia la anunciada reforma política en Tucumán.
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