Eternamente agradecido

Villalba se remitió al verano, cuando la CD y Azconzábal lo llamaron para venir al “Decano”

JUEGUITO. Villalba se divierte con la pelota durante un entrenamiento pero en la cancha se toma las cosas muy en serio: “mi nueva función me obliga a ser un apoyo defensivo y a participar en ofensiva”, dijo. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio (archivo)
JUEGUITO. Villalba se divierte con la pelota durante un entrenamiento pero en la cancha se toma las cosas muy en serio: “mi nueva función me obliga a ser un apoyo defensivo y a participar en ofensiva”, dijo. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio (archivo)
Por Redacción Deportes 20 Abril 2016
Lucas Villalba siempre confió en el proyecto de este Atlético versión 2016. Todavía no había terminado 2015 y el jugador de Independiente ya había arreglado su préstamo al “Decano”. Lo hizo cuando todavía ninguno de los refuerzos actuales había cerrado las negociaciones y algunos de los que ya estaban en el club no habían confirmado su continuidad.

Incluso antes de irse de vacaciones, el por ese entonces lateral derecho ya había recibido el llamado de la dirigencia. El sábado 26 de diciembre Villalba partió en auto hacia la costa argentina pero intuyendo cómo sería su futuro.

Su pasado no había sido el mejor. Estuvo el segundo semestre de 2015 sin jugar porque Mauricio Pellegrino no lo tenía en cuenta. Por eso se puede decir que la confianza fue mutua. Atlético apostó, en el primero de sus refuerzos, por un jugador que venía sin rodaje y el “Vasco” no se queja. Tras la lesión de Emanuel Molina, lo puso de titular para enfrentar a Boca. Luego lo alternó con Rodrigo Aliendro, pero siempre lo tuvo en mente.

“Valoré mucho su llamado y el de la dirigencia, sobre todo porque venía sin jugar. No me arrepentiré nunca de haber venido a Tucumán”, admitió. Tanto el llamado del entrenador, como el de la CD y los contactos con Cristian Menéndez, ex compañero en el “rojo”, dieron como resultado su llegada.

Y así como Azconzábal lo habló para que venga a jugar a Atlético, también lo hizo hace poco para que juegue de volante central, algo inédito en su carrera. “Había ensayado con Jorge Almirón en ese puesto pero no tenía partidos en Primera jugando así. Por suerte, me estoy adaptando”, explicó.

El sábado, parte del público se impacientó porque el ahora devenido en volante retenía la pelota o jugaba para atrás pero él lo entiende. “El hincha es pasional y solo quiere ir para adelante y ganar. Sin embargo, debe entender que hay una idea que se debe respetar. Defensa tenía uno menos y tocando sabíamos que se iban a cansar y a generar espacios”. Después de todo es natural que Villalba siga confiando en esa idea, así como Atlético confió en él.

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