Blair se enfrenta a un escándalo de espionaje por Irak

El premier defendió a los servicios secretos británicos

27 Febrero 2004
LONDRES.- Gran Bretaña espió al secretario general de la ONU, Kofi Annan, antes de la invasión de Irak, denunció la ex ministra británica Clare Short, quien renunció en protesta contra la intervención del Reino Unido en la guerra. En airada reacción, el primer ministro Tony Blair calificó de irresponsables las declaraciones de Short, sin desmentirlas, y se limitó a señalar que los servicios de Inteligencia siempre actúan de acuerdo con la legalidad nacional e internacional. Blair dijo que las declaraciones de Short constituyen una amenaza para la seguridad de Gran Bretaña.
Short, ministra de Desarrollo y Cooperación Internacional hasta poco después del fin de la guerra de Irak, dijo a la BBC que cuando era funcionaria vio transcripciones de las conversaciones que mantuvo con el secretario general de la ONU. "Esas cosas se hacen; y en el caso de la oficina de Kofi, se han hecho durante un tiempo", apuntó.

Una acción ilegal
Por su parte, el vocero de la ONU, Fred Eckard, calificó de ilegal una operación de este tipo y exigió que sea detenida inmediatamente si efectivamente se ha estado realizando. "Esto socava la conducción de las negociaciones que el secretario general tiene con otros líderes. Por tanto,no es bueno y es ilegal", afirmó. La acusación de Short aparece un día después de que Blair desestimó los cargos contra una traductora, acusada de filtrar a la prensa información confidencial de un memorando estadounidense, en el que se pedía ayuda a Londres para espiar a miembros de la ONU antes de lanzar la guerra contra Irak. (Télam)

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