25 Febrero 2004 Seguir en 
RABAT.- Un terremoto sacudió ayer el norte de Marruecos. El sismo causó la muerte de unas 450 personas, destruyó aldeas y localidades, y sepultó a decenas de familias bajo los escombros. La cifra de víctimas podría aumentar, ya que se han reportado varios desaparecidos y, de los 250 heridos, muchos se encuentran en estado de gravedad. Los poblados de la región montañosa que rodea la ciudad portuaria de Al Hoceima, en el litoral del Mediterráneo, son los más afectados por el sismo de 6,6 grados Richter que se sintió a las 3.27.
En la localidad de Ait Kamara, muchas casas quedaron como si fueran cajas de cartón aplastadas por un enorme peso. "Me despertó un gran ruido. Ni siquiera recuerdo cómo pude salir de la casa", dijo un maestro de escuela.
En la ciudad portuaria de Alhucemas, así como en otras localidades cercanas al epicentro del sismo, el saldo de víctimas fatales podría aumentar considerablemente. Muchas personas seguían atrapadas bajo los escombros de las precarias viviendas que no resistieron el cimbronazo, y los hospitales resultan insuficientes para atender a los heridos. "No terminamos de atender a heridos ni de sacar a los muertos, y llegan de nuevo ambulancias con más muertos y más heridos", dijo un médico del hospital Mohammed V, el principal nosocomio de Alhucemas. Muchos lesionados eran atendidos en barracas del ejército, en escuelas y en hogares de caridad, mientras que otros eran transportados a la capital, a Rabat, a Casablanca y a Meknes, entre otras ciudades. Poblados en un radio de 15 kilómetros alrededor de Alhucemas fueron azotados por el sismo. (Reuter)
En la localidad de Ait Kamara, muchas casas quedaron como si fueran cajas de cartón aplastadas por un enorme peso. "Me despertó un gran ruido. Ni siquiera recuerdo cómo pude salir de la casa", dijo un maestro de escuela.
En la ciudad portuaria de Alhucemas, así como en otras localidades cercanas al epicentro del sismo, el saldo de víctimas fatales podría aumentar considerablemente. Muchas personas seguían atrapadas bajo los escombros de las precarias viviendas que no resistieron el cimbronazo, y los hospitales resultan insuficientes para atender a los heridos. "No terminamos de atender a heridos ni de sacar a los muertos, y llegan de nuevo ambulancias con más muertos y más heridos", dijo un médico del hospital Mohammed V, el principal nosocomio de Alhucemas. Muchos lesionados eran atendidos en barracas del ejército, en escuelas y en hogares de caridad, mientras que otros eran transportados a la capital, a Rabat, a Casablanca y a Meknes, entre otras ciudades. Poblados en un radio de 15 kilómetros alrededor de Alhucemas fueron azotados por el sismo. (Reuter)







