Lula le restó entidad al caso de los sobornos

El escándalo repercutió con fuerza en el sector financiero antes de que se abriera la pausa por el carnaval

24 Febrero 2004
BRASILIA.- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva puso distancia entre su gobierno y Waldomiro Diniz, el funcionario destituido el pasado 13 debido a una denuncia de sobornos. Asimismo, el mandatario negó que el escándalo pueda derivar en una crisis política en Brasil. Aunque Lula destituyó rápidamente a Diniz, hasta entonces el enlace entre el Ejecutivo y el Congreso, el caso saltó a la arena política en un año con comicios municipales. Por eso, la oposición apuntó contra el jefe de gabinete, José Dirceu, de quien dependía el funcionario denunciado. Lula trata de impedir la investigación reclamada por la oposición política en el Congreso. Los inversores temen que la eventual creación de una comisión parlamentaria de investigación pueda demorar la aprobación de proyectos de ley fundamentales. Varios líderes de la oposición reclaman la cabeza de Dirceu.

Pausa de carnaval
El escándalo repercutió con fuerza en el sector financiero. El viernes, el real cruzó la barrera de las 3 unidades por dólar por primera vez en seis meses. Los mercados no abrieron ayer ni lo harán hoy, y mañana trabajarán media jornada por el feriado de carnaval. Los bonos brasileños recuperaron ayer parte de las pérdidas de la semana anterior.

Las instituciones
El presidente reafirmó su promesa de investigar a fondo el caso. La crisis estalló luego de que una calificada revista brasileña denunció que Diniz había recibido, en 2002 -antes de la asunción de Lula al gobierno-, fondos de campaña de un operador de juegos. "La Policía Federal está actuando, el ministerio público tiene autonomía para investigar, al igual que el Congreso nacional, o sea que nadie puede imaginar que una denuncia cualquiera cause crisis política en el país", dijo el mandatario en su habitual programa radial. Lula reiteró que no había una sola prueba de que Diniz hubiese cometido algún acto de inconducta mientras se desempeñó en su gobierno. Además, recordó que él mismo despidió al funcionario, y que prohibió por decreto las apuestas del bingo en Brasil. Las salas de bingo han sido siempre asociadas a actividades ilegales, como lavado de dinero y operaban sin reglas claras.
Ya más distendido, al final del programa, Lula deseó un feliz carnaval a los brasileños. (Reuter-Télam)

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