24 Febrero 2004 Seguir en 
CABO HAITIANO.- Los líderes rebeldes haitianos anunciaron su decisión de ampliar la insurrección a todo el país, en una escalada de la sangrienta revuelta contra el presidente, Jean-Bertrand Aristide, que impulsó a Estados Unidos a enviar 50 marines para proteger su embajada. Los rebeldes, liderados por el "Ejército Caníbal", controlan desde el domingo Cabo Haitiano -con 500.000 habitantes, segunda en importancia de Haití- y están decididos a avanzar hacia Puerto Príncipe. Como ya lo hicieron Estados Unidos y otros países, Francia, el ex poder colonial del país más pobre de América, exhortó a sus ciudadanos a que salgan de la nación, desgarrada por una ola de violencia que ha cobrado más de 50 vidas desde que comenzó la revuelta el 5 de febrero.
Golpe a un plan de paz
El conflicto se agravó ayer tras la decisión de la oposición política haitiana de rechazar una propuesta de paz de la comunidad internacional, aceptada ya por Aristide. La llamada Plataforma Democrática anunció oficialmente que rechaza el plan de paz para resolver la crisis política en Haití. Voceros de este grupo de políticos y empresarios haitianos dijeron que para detener la violencia Aristide debe renunciar. André Apaid, líder de la oposición política, reiteró que Aristide es el centro de la violencia y que ha armado y continúa armando a la población civil en Haití. El sábado, el mandatario había anunciado la aceptación del plan internacional de paz propuesto por EE.UU., Canadá y la OEA, que incluía cambios en el gabinete y la promesa de celebrar elecciones limpias en 2006.
Cabo Haitiano amaneció ayer en en aparente calma. Relajado y sonriente, Louis Jodel Chamblain, comandante del "Ejército Caníbal", dijo a Reuter que él y sus camaradas tomarán pronto el resto del país.
Mayor poder de fuego
Chamblain es un ex líder de una milicia que aterrorizó a los haitianos a principios de la década de 1990; volvió al país hace unos días junto con cientos de combatientes vistiendo ropas militares y con rifles automáticos, mucho mejor armados que las fuerzas de Aristide. La revuelta, que estalló en la ciudad de Gonaives -cuarta en importancia del país-, fue iniciada por una brigada armada que en un momento apoyó a Aristide y luego se volvió en su contra. A ella se han unido tanto Chamblain como ex soldados del ejército que Aristide desmanteló cuando volvió al poder en 1994, tras ser derrocado por un golpe de Estado meses después de asumir por primera vez el cargo en 1991. Aristide defendió la democracia haitiana en la década de 1980 y se convirtió en su primer líder libremente electo en 1991, pero ahora está acusado de corrupción por parte de sus oponentes. (Reuter)
Golpe a un plan de paz
El conflicto se agravó ayer tras la decisión de la oposición política haitiana de rechazar una propuesta de paz de la comunidad internacional, aceptada ya por Aristide. La llamada Plataforma Democrática anunció oficialmente que rechaza el plan de paz para resolver la crisis política en Haití. Voceros de este grupo de políticos y empresarios haitianos dijeron que para detener la violencia Aristide debe renunciar. André Apaid, líder de la oposición política, reiteró que Aristide es el centro de la violencia y que ha armado y continúa armando a la población civil en Haití. El sábado, el mandatario había anunciado la aceptación del plan internacional de paz propuesto por EE.UU., Canadá y la OEA, que incluía cambios en el gabinete y la promesa de celebrar elecciones limpias en 2006.
Cabo Haitiano amaneció ayer en en aparente calma. Relajado y sonriente, Louis Jodel Chamblain, comandante del "Ejército Caníbal", dijo a Reuter que él y sus camaradas tomarán pronto el resto del país.
Mayor poder de fuego
Chamblain es un ex líder de una milicia que aterrorizó a los haitianos a principios de la década de 1990; volvió al país hace unos días junto con cientos de combatientes vistiendo ropas militares y con rifles automáticos, mucho mejor armados que las fuerzas de Aristide. La revuelta, que estalló en la ciudad de Gonaives -cuarta en importancia del país-, fue iniciada por una brigada armada que en un momento apoyó a Aristide y luego se volvió en su contra. A ella se han unido tanto Chamblain como ex soldados del ejército que Aristide desmanteló cuando volvió al poder en 1994, tras ser derrocado por un golpe de Estado meses después de asumir por primera vez el cargo en 1991. Aristide defendió la democracia haitiana en la década de 1980 y se convirtió en su primer líder libremente electo en 1991, pero ahora está acusado de corrupción por parte de sus oponentes. (Reuter)







