23 Febrero 2004 Seguir en 
PUERTO PRINCIPE.- Un día después de que el presidente Jean-Bertrand Aristide aceptó una propuesta internacional que le permitiría mantenerse en el poder hasta 2006, los rebeldes armados que luchan por obligarlo a renunciar tomaron ayer Cap-Haitien, la segunda mayor ciudad del país y el último bastión que le quedaba al gobierno en el norte. El asalto a Cap-Haitien, donde ayer se registraron incendios de edificios y múltiples saqueos, fue parte de una ola de ataques en distintas zonas del país con la que los insurgentes intentan presionar a Aristide para que abandone el poder. Milicianos armados atacaron ayer una comisaría del norte de la capital, y lanzaron otra ofensiva en Poste Cazeaux, ubicada a sólo 20 kilómetros al norte de la capital, pero las fuerzas partidarias de Aristide retomaron a última hora el control. Una decena de poblaciones y ciudades han caído en manos rebeldes durante las dos semanas de levantamiento en el centro y el noroeste de Haití. Ex soldados y los escuadrones de la muerte que aterrorizaron al país durante el régimen militar de las décadas del 70 y del 80 se unieron a la insurección.
Día de definiciones
La rebelión iniciada por milicianos, quienes antes eran agentes de Aristide, fue la culminación de tres años de estancamiento político. Aristide, un ex sacerdote que fue derrocado por un golpe militar tras asumir en 1991, y repuesto por una invasión estadounidense tres años después, ganó un segundo mandato en 2000, en comicios boicoteados por la oposición que denunció maniobras electorales fraudulentas por parte del gobierno. Ayer, la oposición política, contraria a los rebeldes y al gobierno, se reunió en un lugar secreto para debatir la última propuesta diplomática a fin de evitar una masacre, en un país en el que ya han muerto 50 personas. El sábado, Aristide aceptó un plan propuesto por mediadores internacionales liderados por EE.UU., por el que se compromete a designar nuevo gabinete y a un primer ministro independiente, pero se mantiene en el gobierno hasta 2006. Los opositores políticos, un grupo compuesto por ricos empresarios, por partidos políticos y por grupos de derechos civiles, tienen hasta hoy para responder. (Reuter)
Día de definiciones
La rebelión iniciada por milicianos, quienes antes eran agentes de Aristide, fue la culminación de tres años de estancamiento político. Aristide, un ex sacerdote que fue derrocado por un golpe militar tras asumir en 1991, y repuesto por una invasión estadounidense tres años después, ganó un segundo mandato en 2000, en comicios boicoteados por la oposición que denunció maniobras electorales fraudulentas por parte del gobierno. Ayer, la oposición política, contraria a los rebeldes y al gobierno, se reunió en un lugar secreto para debatir la última propuesta diplomática a fin de evitar una masacre, en un país en el que ya han muerto 50 personas. El sábado, Aristide aceptó un plan propuesto por mediadores internacionales liderados por EE.UU., por el que se compromete a designar nuevo gabinete y a un primer ministro independiente, pero se mantiene en el gobierno hasta 2006. Los opositores políticos, un grupo compuesto por ricos empresarios, por partidos políticos y por grupos de derechos civiles, tienen hasta hoy para responder. (Reuter)







