Ocho israelíes murieron en un atentado suicida en Jerusalén

El ejército retoma las operaciones en Belén. Un grupo vinculado con Al Fatah, la organizacion de Arafat, reivindicó el hecho que, además, dejó unos 60 heridos. Explosión en el interior de un ómnibus.

PERDIDA. Una mujer israelí llora la muerte de su hijo, un policía que fue alcanzado por la explosión.
PERDIDA. Una mujer israelí llora la muerte de su hijo, un policía que fue alcanzado por la explosión.
23 Febrero 2004
JERUSALEN.- Un suicida palestino mató ayer a ocho personas al detonar una bomba en un abarrotado ómnibus en Jerusalén. El ataque, reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, parte de la facción Al Fatah del presidente Yasser Arafat, se produjo en vísperas del inicio de las audiencias del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, cuyo análisis se centrará en la legalidad o no de una barrera que Israel dice servirá para contener ataques terroristas. La oficina de Arafat condenó el ataque, y calificó el momento como dañino para la campaña diplomática contra el muro. El máximo organismo de seguridad palestino prometió llevar a los responsables ante la Justicia.El episodio se produjo en una concurrida bocacalle cerca del hotel Inbal, donde en esos momentos estaban reunidos líderes de las más importantes organizaciones judías de Estados Unidos.

Argentino herido
Unas 60 personas, entre ellas un argentino, resultaron heridas por la explosión que convirtió el ómnibus en chatarra. Daniel Nahmanovich, un israelí de origen argentino, figura entre los heridos. Nahmanovich, un contador que llegó a Israel en 1975 junto con su esposa, Ofelia, también argentina, había tomado el ómnibus de línea para dirigirse a su oficina en el centro de Jerusalén. Según familiares, la explosión le causó graves daños en un ojo, ya que hace un par de meses se había sometido a una operación. Sufrió además heridas de menor consideración como consecuencia de la metralla que liberó el artefacto explosivo, aseveró su mujer, quien es dentista. La policía dijo que la bomba contenía fragmentos de metal a fin de hacerla más mortífera.

Primera reacción
Como primera respuesta al ataque, el ministro israelí de defensa, Shaul Mofaz, ordenó incrementar las operaciones militares y policiales en la ciudad de Belén -de donde provenía el atacante suicida- y en los alrededores, con el objetivo de frustrar otros ataques palestinos contra Israel. Belén era hasta ahora la única ciudad que permanecía bajo una relativa autonomía desde 2003, en virtud del acuerdo "Gaza y Belén Primero", que iba a preceder a la aplicación de la llamada "hoja de ruta". Pero este hecho y otro atentado suicida perpetrado en enero llevaron a Israel a cancelar de facto ese acuerdo. (Reuter-Especial)

Derriban un tramo de la barrera
JERUSALEN.- Israel comenzó ayer a desmantelar un tramo de ocho kilómetros del muro de separación al este de la aldea de Baka al-Sharkiyeh, un día antes de las deliberaciones de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre la legalidad de la barrera. Otra parte de la valla, al oeste de la localidad, quedará en pie. Fuerzas de seguridad israelí cerraron el paso entre la localidad cisjordana de Baka al-Sharkiyeh y Baka al-Garbiyeh, e impidieron a cientos de palestinos e israelíes la circulación entre ambas, situadas en el norte de Cisjordania. En Baka al-Sharkiyeh viven miles de palestinos.

Audiencias
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya comenzará hoy tres días de audiencias para determinar la legalidad del muro que Israel está construyendo en territorios palestinos ocupados. Para emitir su fallo -no vinculante-, el máximo organismo judicial de la ONU recibió la opinión escrita de 44 países y la presentación oral de 14 organizaciones, como la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y la Conferencia Islámica.
La audiencia se celebra por petición de la Asamblea General de la ONU. Además de Palestina, participarán Cuba, Sudáfrica, Argelia, Arabia Saudita, Bangladesh, Belice, Indonesia, Jordania, Madagascar, Malasia, Senegal, Sudán y Turquía.
Israel anticipó que no concurrirá porque, al igual que EE.UU. y la Unión Europea, no reconoce la autoridad de la CIJ para debatir la legalidad del muro. (Reuter)

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