La nueva legislación debe fomentar el trabajo digno

La discusión no puede centrarse en el empleo como una variable para ajustar el salario y las demandas empresarias.

La dimensión social siempre debe estar presente.
La dimensión social siempre debe estar presente.
22 Febrero 2004
La economía tradicional pretende concentrar el debate sobre la legislación laboral en la necesidad de dotar de flexibilidad al mercado de trabajo. Esto permitiría que el nivel del salario se ajuste constantemente para lograr equilibrar la demanda de las empresas con la oferta que realizan los trabajadores. En este marco limitado de análisis, el salario se corresponde exactamente con la productividad del empleo, de manera que los trabajadores reciben aquello que aportaron en tanto factor de producción de los bienes y servicios que la actividad económica crea e intercambia.
En este contexto, las relaciones entre el empleador que demanda trabajo y el empleado que lo ofrece pueden ser consideradas como algo estrictamente binario, adonde cada parte tiene un derecho poco menos que absoluto después de haber cumplido cabalmente con su obligación.
Este análisis estrictamente económico del trabajo humano resulta útil en tanto punto de referencia de la dimensión objetiva del trabajo humano, considerado como factor de producción que tiene que ser utilizado de manera eficiente. Pero si se reduce de este modo el campo del trabajo, se olvida totalmente su dimensión subjetiva, aquella que pone el centro, no en lo que él produce en términos de bienes y servicios, sino en las consecuencias que tiene sobre el propio sujeto trabajador. La dimensión subjetiva permite subrayar la primacía absoluta del trabajo humano sobre el capital, lo que significa que ningún mercado puede tratar a los trabajadores ni a los empresarios como si fueran simples factores o insumos productivos.

Un derecho de todos
Hay que buscar la creación de puestos laborales dotados de las características que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) exige de un trabajo decente, aquel que se realiza en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana.
Este debería ser el marco general de la discusión sobre la nueva legislación laboral argentina, cuyo mercado de trabajo está hoy surcado por conflictos múltiples, que involucran a trabajadores formales e informales, a desempleados y a empresarios.
Si no se convierte en algo absoluto el derecho de cada uno de los partícipes en el mundo del trabajo y si hay capacidad para defender derechos generales que involucran a todos los habitantes de la Argentina, como la nutrición, la salud, la educación, la participación democrática, etcétera, se evitará caer en la trampa de los prejuicios o pesimismos prematuros.

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