Temen un incremento de la violencia en Haití

El presidente está acusado de corrupción

19 Febrero 2004
PUERTO PRINCIPE.- En medio de la revuelta contra el presidente Jean-Bertrand Aristide, la llegada de un conocido jefe de escuadrones de la muerte, con su grupo de veteranos ex soldados para reforzar la insurrección, siembra el pánico en Haití. La aparición del exiliado líder de la milicia derechista Jodel Chamblain ha agregado una nueva dimensión a la hasta ahora desorganizada rebelión contra Aristide, un ex sacerdote que era visto como el paladín de la democracia haitiana, pero que ahora es acusado de corrupción y violencia política. Muchos, incluidos miembros del gobierno, creen que la desentrenada fuerza policial de Haití no tiene ni la capacidad ni las armas para derrotar la rebelión sin ayuda del exterior. "Aristide debe elegir entre Chamblain o nosotros para negociar su partida", dijo Charles Baker, un líder político opositor que distanció de la revuelta.
Mientras, Francia, de la que Haití se independizó hace 200 años, mantiene su intención de enviar una fuerza de paz. En cambio, el Consejo de Seguridad de la ONU dejó que los grupos regionales procuren una solución política a la crisis. En igual sentido se pronunciaron la Comunidad del Caribe (Caricom), la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Mercosur, que instaron a las pastes a superar sus diferencias pacífica y democráticamente a través de medios constitucionales. (Reuter)

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