14 Febrero 2004 Seguir en 
BRASILIA.- "Epoca", un respetado semanario brasileño del grupo "Globo", involucró a un funcionario de alto rango en una maniobra de soborno para financiar campañas políticas. Se trata del subjefe de Asuntos Parlamentarios de la Presidencia, Waldomiro Diniz, allegado al ministro de la Presidencia, José Dirceu, quien fue filmado pidiendo dinero a un empresario vinculado al juego ilegal. El video data de 2002, cuando Diniz era funcionario del gobierno de Río de Janeiro, entonces en manos del Partido de los Trabajadores.
Según la revista, Diniz pidió dinero para él y para financiar campañas políticas. El escándalo cobró tal magnitud que afectó la cotización del real y podría convertirse en un serio problema para el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Un hecho común
El caso podría demostrar que el gobernante PT, que durante sus más de 20 años en la oposición esgrimió un discurso duro contra la corrupción, perdió la "inocencia", ya que su maquinaria partidaria se nutre con el mismo elemento que el resto de los partidos políticos del país. "Es muy difícil que en Brasil, cuya economía funciona cada vez más en base a la ilegalidad, alguna estructura partidaria quede sin manchas", dijo el analista Carlos Pío. Lula asumió en enero de 2003 y ya enfrentó algunos escándalos menores, como el de la ex ministra de Asistencia Social Benedita da Silva, uno de los símbolos del PT. El año pasado, Da Silva usó fondos públicos para hacer un viaje privado a Argentina. La mujer reintegró el dinero y renunció. Un escándalo más serio surgió tras el asesinato del alcalde del PT Celso Daniel, en 2002. Se dice que el hecho tenía relación con un esquema de financiación ilegal para la campaña de Lula. (Reuter)
Según la revista, Diniz pidió dinero para él y para financiar campañas políticas. El escándalo cobró tal magnitud que afectó la cotización del real y podría convertirse en un serio problema para el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Un hecho común
El caso podría demostrar que el gobernante PT, que durante sus más de 20 años en la oposición esgrimió un discurso duro contra la corrupción, perdió la "inocencia", ya que su maquinaria partidaria se nutre con el mismo elemento que el resto de los partidos políticos del país. "Es muy difícil que en Brasil, cuya economía funciona cada vez más en base a la ilegalidad, alguna estructura partidaria quede sin manchas", dijo el analista Carlos Pío. Lula asumió en enero de 2003 y ya enfrentó algunos escándalos menores, como el de la ex ministra de Asistencia Social Benedita da Silva, uno de los símbolos del PT. El año pasado, Da Silva usó fondos públicos para hacer un viaje privado a Argentina. La mujer reintegró el dinero y renunció. Un escándalo más serio surgió tras el asesinato del alcalde del PT Celso Daniel, en 2002. Se dice que el hecho tenía relación con un esquema de financiación ilegal para la campaña de Lula. (Reuter)







