Por una protesta, llegar a Ezeiza se volvió una quimera

Por una protesta, llegar a Ezeiza se volvió una quimera

Algunos pasajeros deben recorrer siete kilómetros a pie para no perder sus vuelos.

SIN TREGUA. La protesta lleva tres días y desde el gobierno bonaerense no dieron señales para negociar con los trabajadores. FOTO TOMADA DE TWITTER.COM/LARAZONCOM SIN TREGUA. La protesta lleva tres días y desde el gobierno bonaerense no dieron señales para negociar con los trabajadores. FOTO TOMADA DE TWITTER.COM/LARAZONCOM
18 Diciembre 2015
BUENOS AIRES.- Trabajadores de la avícola Rasic Hermanos, que vende los pollos "Cresta Roja", mantenían bloqueada hoy por tercer día consecutivo la autopista Riccheri, a la altura del acceso al aeropuerto internacional de Ezeiza, para reclamar el pago de sueldos adeudados y un auxilio económico para salvar la empresa.

Los manifestantes, que dejaban sólo un carril liberado, iniciaron la nueva protesta a las 16 del miércoles, cuando montaron un campamento al costado de la autopista.

La protesta hacía colapsar el tránsito en la zona y se formaban largas filas de automovilistas que buscan llegar a la terminal aérea de Ezeiza.

"La medida es por tiempo indefinido, queremos que se nos paguen las dos quincenas adeudadas y que el Estado, ya sea el nacional o el bonaerense, gire fondos para reactivar la empresa porque no hay alimento para las aves", dijo a DyN el delegado gremial de los operarios Cristian Villalba.

En noviembre, los trabajadores de Rasic Hermanos, intervenida por la administración provincial saliente, realizaron cortes de avenidas y autopistas en reclamo al gobierno bonaerense del restablecimiento del envío de fondos para alimentar a las aves, luego de haber tenido que sacrificar 9 millones de pollitos por mala nutrición.

La empresa avícola, con dos plantas de faena en el partido bonaerense de Ezeiza y granjas de reproductores en la región, comenzó a tener serios problemas a fines de 2013, cuando acumulaba una deuda cercana a los 1.200 millones de pesos.

En 2014, se presentó en convocatoria de acreedores y, en marzo de 2015, estuvo a punto de cerrar por los conflictos gremiales que derivaron del intento de sus dueños de reducir 30 % la plantilla de personal, que totalizaba unos 3.000 trabajadores.

El por entonces gobernador bonaerense, Daniel Scioli, ordenó una intervención, que estuvo precedida de gestiones encaradas por Alejandro Granados, su ministro de Seguridad y hombre fuerte de Ezeiza.

Desde septiembre último, quedó a cargo de la compañía un interventor avalado por la Justicia, el dirigente kirchnerista de Quilmes Daniel Gurzi, quien contó con un fallido salvataje económico del Estado provincial.

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