Dramático llamado para luchar contra el mercado negro nuclear

Un jefe de expertos de la ONU advirtió que el mundo se encamina hacia la autodestrucción.

13 Febrero 2004
VIENA.- El director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Mohamed El Baradei, dijo que el mundo se encaminará a su destrucción si no se detiene el mercado negro de tecnología y materiales para fabricar armas nucleares. La tecnología nuclear, alguna vez virtualmente imposible de adquirir, se puede obtener ahora a través de una sofisticada red mundial capaz de proveer sistemas para la producción de material utilizable en armas, advirtió el jefe del organismo de control nuclear de la ONU. "La red de suministro crecerá y los terroristas podrán tener acceso a esos materiales y tecnologías, si no a armas reales. Si el mundo no cambia su curso, nos arriesgamos a la autodestrucción", concluye en forma dramática un comunicado difundido en Viena.
El Baradei expresó su apoyo a las propuestas formuladas por el presidente estadounidense, George W. Bush, para reforzar los controles nucleares en el mundo. "Los controles a las exportaciones de tecnologías y materiales nucleares deben ser mucho más estrictos, y los esfuerzos internacionales a favor del desarme nuclear deben acelerarse", señala en el comunicado.

El detonante
Según el director de la AIEA, la inacción internacional puede llevar a una catástrofe atómica. La semana pasada, el padre de la bomba atómica paquistaní, Abdul Qadeer Khan, admitió haber formado parte de una red que vendió secretos nucleares a países bajo embargo, como Irán, Corea del Norte y Libia, entre varios otros. La revelación surgió luego de que expertos de la AIEA revisaron los programas nucleares de Libia, donde hallaron tecnología exportada presuntamente de Pakistán. Posteriormente salió a la luz la presunta participación de empresas españolas en el mercado negro nuclear, hecho que actualmente investigan los servicios secretos españoles y el juez Baltasar Garzón.

Un pacto frágil
El Baradei pidió en forma urgente que se consolide el Tratado de No Proliferación Nuclear, por el cual se intenta limitar el número de países con armas nucleares. Aquellos que las poseían cuando se firmó el documento en 1968 -Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia- fueron autorizados a conservarlas pero a condición de no entregarlas a nadie más. Otros países están autorizados a desarrollar actividades nucleares, pero sólo con fines pacíficos y bajo la inspección del AIEA. Algunos países con capacidad para crear armas atómicas, como Israel, India y Pakistán, se han negado a firmar el tratado. Corea del Norte se retiró del grupo de países firmantes, con lo cual se planteó un conflicto con EE.UU. que, por ahora, se trata de resolver en forma diplomática. (Reuter)

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