13 Febrero 2004 Seguir en 
BAGDAD.- El comandante de Estados Unidos en el Oriente Medio, general John Abizaid, escapó ileso ayer de un ataque guerrillero con granadas contra su convoy en la ciudad iraquí de Falluja, donde son frecuentes los asaltos a las fuerzas estadounidenses. No estaba claro si los atacantes sabían que Abizaid y el comandante local estadounidense, general Charles Swannack, se encontraban en el convoy. Un vocero del Pentágono negó que haya habido una fuga de información dentro de los militares sobre el movimiento de prominentes visitantes. Abizaid es el tercero de los mandos estadounidenses que escapa de un ataque en Irak. El convoy del administrador de Estados Unidos en Irak, Paul Bremer, fue atacado en diciembre y un hotel de Bagdad donde se hospedaba un subsecretario norteamericano de Defensa, Paul Wolfowitz, fue blanco de cohetes en octubre.
Ningún miembro del personal militar resultó herido en el hecho ocurrido en Falluja. Abizaid y Swannack visitaban un campamento de fuerzas civiles iraquíes de defensa en este volátil pueblo del oeste del país cuando su convoy fue blanco de tres granadas disparadas desde edificaciones cercanas. Swannack es comandante de la 82ª División Aerotransportada, responsable de la seguridad en Falluja. Una hora antes del ataque, un enviado de las Naciones Unidas se había entrevistado con el más influyente clérigo chiíta de Irak para examinar la posibilidad de celebrar elecciones antes del 30 de junio. Esta fecha es la prevista por Estados Unidos para entregar el poder a los iraquíes mediante un sistema que rechazan chiítas y sunnitas. Además, esta semana se produjeron dos atentados suicidas que dejaron más de 100 muertos, en su mayoría policías y reclutas iraquíes de las nuevas fuerzas policiales y militares de Irak. Se trata de dos instituciones clave para los planes de seguridad de EE.UU. en el país árabe.
El proceso institucional
La violencia ha reflotado la cuestión de si el territorio de Irak es lo bastante seguro como para celebrar elecciones anticipadas directas. EE.UU. programó un proceso electoral por etapas, mediante asambleas regionales, que lleven a comicios en 2005. El enviado de la ONU, Lakhdar Brahimi, dijo ayer que había acordado con el líder chiíta, gran ayatolá Ali al-Sistani, que las elecciones deben celebrarse, pero dejó abierta la fecha y advirtió que los comicios deben prepararse para ser realizados bajo las mejores condiciones posibles. No estuvo claro de inmediato si un acuerdo sobre la necesidad de elecciones bajo las mejores condiciones posibles significa que Sistani sería flexible en su pedido para elecciones anticipadas, que favorecerían a los chiítas por representar el 60% de la población iraquí. (Reuter)
Cambio de estrategia
Por Gregor Mayer
BAGDAD.- El uso de grandes cantidades de explosivos y la fijación con atacar a grupos masivos de personas, como sucedió esta semana, hace que Estados Unidos hable de la "marca" de la red Al Qaeda. Esto no sorprende a los expertos independientes. Nunca se demostraron los presuntos lazos del ex dictador iraquí Saddam Hussein con la red de Osama Bin Laden -uno de los argumentos para justificar la guerra-. Pero los expertos tenían claro que los autodenominados "guerreros de Dios" aprovecharían el vacío posbélico para llevar al Golfo Pérsico su guerra contra el "satánico" Estados Unidos. La economía va mal en el Irak de posguerra; el trabajo escasea; la infraestructura de servicios no ha sido repuesta desde los bombardeos y crece el rechazo de la población iraquí a las fuerzas llamadas liberadoras.
Los nuevos blancos
Este año los terroristas parecen haber cambiado su estrategia. Las bases de las tropas de ocupación se han convertido en auténticas fortalezas, así que en vez de atacar objetivos "simbólicos" eligen los "blandos", como las comisarías, puestos de pago de salarios y oficinas de reclutamiento. Además, golpean a las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes, en las que Estados Unidos depositó grandes esperanzas para poder retirar a sus soldados a sus bases y limitar la acción militar al manejo de las crisis agudas. (DPA)
Ningún miembro del personal militar resultó herido en el hecho ocurrido en Falluja. Abizaid y Swannack visitaban un campamento de fuerzas civiles iraquíes de defensa en este volátil pueblo del oeste del país cuando su convoy fue blanco de tres granadas disparadas desde edificaciones cercanas. Swannack es comandante de la 82ª División Aerotransportada, responsable de la seguridad en Falluja. Una hora antes del ataque, un enviado de las Naciones Unidas se había entrevistado con el más influyente clérigo chiíta de Irak para examinar la posibilidad de celebrar elecciones antes del 30 de junio. Esta fecha es la prevista por Estados Unidos para entregar el poder a los iraquíes mediante un sistema que rechazan chiítas y sunnitas. Además, esta semana se produjeron dos atentados suicidas que dejaron más de 100 muertos, en su mayoría policías y reclutas iraquíes de las nuevas fuerzas policiales y militares de Irak. Se trata de dos instituciones clave para los planes de seguridad de EE.UU. en el país árabe.
El proceso institucional
La violencia ha reflotado la cuestión de si el territorio de Irak es lo bastante seguro como para celebrar elecciones anticipadas directas. EE.UU. programó un proceso electoral por etapas, mediante asambleas regionales, que lleven a comicios en 2005. El enviado de la ONU, Lakhdar Brahimi, dijo ayer que había acordado con el líder chiíta, gran ayatolá Ali al-Sistani, que las elecciones deben celebrarse, pero dejó abierta la fecha y advirtió que los comicios deben prepararse para ser realizados bajo las mejores condiciones posibles. No estuvo claro de inmediato si un acuerdo sobre la necesidad de elecciones bajo las mejores condiciones posibles significa que Sistani sería flexible en su pedido para elecciones anticipadas, que favorecerían a los chiítas por representar el 60% de la población iraquí. (Reuter)
Por Gregor Mayer
BAGDAD.- El uso de grandes cantidades de explosivos y la fijación con atacar a grupos masivos de personas, como sucedió esta semana, hace que Estados Unidos hable de la "marca" de la red Al Qaeda. Esto no sorprende a los expertos independientes. Nunca se demostraron los presuntos lazos del ex dictador iraquí Saddam Hussein con la red de Osama Bin Laden -uno de los argumentos para justificar la guerra-. Pero los expertos tenían claro que los autodenominados "guerreros de Dios" aprovecharían el vacío posbélico para llevar al Golfo Pérsico su guerra contra el "satánico" Estados Unidos. La economía va mal en el Irak de posguerra; el trabajo escasea; la infraestructura de servicios no ha sido repuesta desde los bombardeos y crece el rechazo de la población iraquí a las fuerzas llamadas liberadoras.
Los nuevos blancos
Este año los terroristas parecen haber cambiado su estrategia. Las bases de las tropas de ocupación se han convertido en auténticas fortalezas, así que en vez de atacar objetivos "simbólicos" eligen los "blandos", como las comisarías, puestos de pago de salarios y oficinas de reclutamiento. Además, golpean a las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes, en las que Estados Unidos depositó grandes esperanzas para poder retirar a sus soldados a sus bases y limitar la acción militar al manejo de las crisis agudas. (DPA)







