13 Diciembre 2015 Seguir en 
“Nuestro objetivo era encontrar al culpable, que se lo procese, que vaya a juicio y que reciba una condena. Y lo conseguimos gracias a todo el esfuerzo de la familia”, aseguró Clara Pucheta, hermana de Raúl Marcelo Pucheta, el canillita que fue atropellado trágicamente en julio de 2010.
La mujer, como lo hizo a lo largo de los últimos cinco años, habló en nombre de toda la familia y lo hizo horas después de que Gonzalo Callejas fuera condenado a cuatro años y un mes de prisión al haber sido encontrado culpable de homicidio culposo. Los Pucheta, los mismos que nunca bajaron los brazos en su lucha por esclarecer la muerte y que ayer le brindaron un nuevo homenaje al canillita, en la charla con LA GACETA dejaron en claro que no guardan rencor por la sentencia.
- ¿Van apelar el fallo del Tribunal?
- No lo hemos hablado aún entre todos los miembros de la familia. Estamos agotados físicamente. En realidad, nada nos conformaría con todo lo que pasó a lo largo de los últimos cinco años.
- Pero se trató de una sentencia polémica...
- Me afectó el cambio de imputación que realizaron los jueces a la hora de fallar. A mí no me quedaron dudas de que Callejas pasó el semáforo en rojo, por lo que hubo un dolo eventual. Evidentemente el Tribunal no lo entendió así y, desde un primer momento, entre todos habíamos decidido no poner en tela de juicio la decisión que pudiera tomar los magistrados.
- ¿Está conforme con la condena?
- Estar cuatro años preso es mucho tiempo para cualquier persona. No quisiera estar en el zapato de Callejas. No lo querría para mí. Pero bueno, ese es el precio que debió pagar por las elecciones que tomó ese trágico día.
- ¿Qué repercusiones tuvieron?
- Recibimos muchos mensajes donde nos ponen “lo siento”. Conocidos, integrantes de organizaciones que luchan contra los accidentes de tránsito y familiares de otras víctimas no dejaron de estar de nuestro lado. Todos ellos están disconformes por el cambio de carátula que hicieron los magistrados porque entienden que se disminuye la seriedad del caso.
- ¿Ustedes piensan lo mismo?
- Insisto que logramos instalar un importante mensaje en la sociedad: violar una norma tienen sus consecuencias o un precio a pagar. Lástima que Callejas no lo entendió así. Siguió mintiendo hasta el último momento. Dijo que pasó con luz amarilla, pero en realidad sabe que pasó en rojo. Yo también lo sé y los testigos también lo saben. Queda en su conciencia todo lo que vivió.
- ¿Por qué lo dice?
- Él nunca pidió perdón porque una mala acción de él costó la vida de un persona. Si cometés un grave error al menos tenés que pedir perdón. Callejas, cuando dio sus últimas palabras ante el Tribunal dijo lo siento, pero no explicó que era lo que realmente sentía por haber matado a mi hermano.
- ¿Qué siente usted por Callejas con todo lo que vivió en los últimos cinco años?
- Callejas, en realidad es un chivo expiatorio de una sociedad que no cumple con las normas de tránsito. Se pueden dictar leyes más duras, pero si no cambian muchas cosas en nuestra provincia y sus habitantes, todo seguirá igual.
- ¿A qué se refiere específicamente?
- Los controles, por ejemplo. Todo el mundo sabe que en la avenida Aconquija se siguen violando los semáforos y los límites de velocidad y nadie hace absolutamente nada por cambiar esa cuestión. Acabar con eso es fundamental, más que crear nuevas normas más duras. La Policía también deja mucho que desear en este tema.
- ¿En qué tiene que cambiar la Policía?
- No cuenta con un protocolo sobre cómo actuar en los accidentes. En el juicio se desnudó el mal trabajo que realizaron ese día. Espero que ahora cambien las cosas para que no haya más problemas a la hora de esclarecer un hecho.
- Llama la atención que no pida un endurecimiento de las leyes...
- Antes de modificar las normas, se deben modificar muchísimas otras. No sólo hay que cargar con el responsable de un accidente, sino con todos los actores que permitieron que se produjera.
La mujer, como lo hizo a lo largo de los últimos cinco años, habló en nombre de toda la familia y lo hizo horas después de que Gonzalo Callejas fuera condenado a cuatro años y un mes de prisión al haber sido encontrado culpable de homicidio culposo. Los Pucheta, los mismos que nunca bajaron los brazos en su lucha por esclarecer la muerte y que ayer le brindaron un nuevo homenaje al canillita, en la charla con LA GACETA dejaron en claro que no guardan rencor por la sentencia.
- ¿Van apelar el fallo del Tribunal?
- No lo hemos hablado aún entre todos los miembros de la familia. Estamos agotados físicamente. En realidad, nada nos conformaría con todo lo que pasó a lo largo de los últimos cinco años.
- Pero se trató de una sentencia polémica...
- Me afectó el cambio de imputación que realizaron los jueces a la hora de fallar. A mí no me quedaron dudas de que Callejas pasó el semáforo en rojo, por lo que hubo un dolo eventual. Evidentemente el Tribunal no lo entendió así y, desde un primer momento, entre todos habíamos decidido no poner en tela de juicio la decisión que pudiera tomar los magistrados.
- ¿Está conforme con la condena?
- Estar cuatro años preso es mucho tiempo para cualquier persona. No quisiera estar en el zapato de Callejas. No lo querría para mí. Pero bueno, ese es el precio que debió pagar por las elecciones que tomó ese trágico día.
- ¿Qué repercusiones tuvieron?
- Recibimos muchos mensajes donde nos ponen “lo siento”. Conocidos, integrantes de organizaciones que luchan contra los accidentes de tránsito y familiares de otras víctimas no dejaron de estar de nuestro lado. Todos ellos están disconformes por el cambio de carátula que hicieron los magistrados porque entienden que se disminuye la seriedad del caso.
- ¿Ustedes piensan lo mismo?
- Insisto que logramos instalar un importante mensaje en la sociedad: violar una norma tienen sus consecuencias o un precio a pagar. Lástima que Callejas no lo entendió así. Siguió mintiendo hasta el último momento. Dijo que pasó con luz amarilla, pero en realidad sabe que pasó en rojo. Yo también lo sé y los testigos también lo saben. Queda en su conciencia todo lo que vivió.
- ¿Por qué lo dice?
- Él nunca pidió perdón porque una mala acción de él costó la vida de un persona. Si cometés un grave error al menos tenés que pedir perdón. Callejas, cuando dio sus últimas palabras ante el Tribunal dijo lo siento, pero no explicó que era lo que realmente sentía por haber matado a mi hermano.
- ¿Qué siente usted por Callejas con todo lo que vivió en los últimos cinco años?
- Callejas, en realidad es un chivo expiatorio de una sociedad que no cumple con las normas de tránsito. Se pueden dictar leyes más duras, pero si no cambian muchas cosas en nuestra provincia y sus habitantes, todo seguirá igual.
- ¿A qué se refiere específicamente?
- Los controles, por ejemplo. Todo el mundo sabe que en la avenida Aconquija se siguen violando los semáforos y los límites de velocidad y nadie hace absolutamente nada por cambiar esa cuestión. Acabar con eso es fundamental, más que crear nuevas normas más duras. La Policía también deja mucho que desear en este tema.
- ¿En qué tiene que cambiar la Policía?
- No cuenta con un protocolo sobre cómo actuar en los accidentes. En el juicio se desnudó el mal trabajo que realizaron ese día. Espero que ahora cambien las cosas para que no haya más problemas a la hora de esclarecer un hecho.
- Llama la atención que no pida un endurecimiento de las leyes...
- Antes de modificar las normas, se deben modificar muchísimas otras. No sólo hay que cargar con el responsable de un accidente, sino con todos los actores que permitieron que se produjera.







