12 Diciembre 2015 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La resolución de los contratos de dólar futuro marcaron diferencias entre el Banco Central (BCRA) y las entidades privadas, en un conflicto que amenaza con judicializarse. Esta situación surgió luego de haber fracasado, hasta el momento, las gestiones entre las partes.
En el marco de una jornada tensa y confusa en materia financiera y cambiaria, el nuevo presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, mantuvo reuniones con representantes de entidades financieras e intentó proponer distintas formas de resolución a esos contratos.
El conflicto se suscitó a partir de las posibles derivaciones de estos convenios, que implican para el BCRA una inyección de fondos multimillonaria. Esto impactaría no sólo en el patrimonio de la entidad, sino que también tendría efectos inflacionarios debido a las consecuencias que acarrearía a los agregados monetarios.
El funcionario mantuvo reuniones con directivos del Mercado Abierto Electrónico (MAE), de la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) y de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba). Allí planteó la necesidad de que las entidades y sus clientes resignaran parte de su rentabilidad en aras de reducir el impacto monetario, una vez que se resuelvan esos pactos.
Esta propuesta fue rechazada de plano por las entidades financieras, que alegan que una medida de estas características perjudicaría su patrimonio y rentabilidad y provocaría miles de demandas por parte de sus clientes y accionistas. “No se puede afectar la seguridad jurídica ni los derechos de los particulares. Los contratos se hicieron dentro de un marco de legalidad y transparencia en el cual el Estado actuó también. Ahora no se nos puede pedir que absorbamos pérdidas”, reclamó un representante de los bancos.
Sturzenegger considera que se tienen que revisar todos los contratos porque en muchos casos se ha obtenido una rentabilidad enorme ya que muchos de esos acuerdos, pactados con el BCRA a $ 10,50, luego se vendían en futuros de Nueva York a $ 15, dejando a la autoridad monetaria con una excesiva diferencia a cubrir.
La otra posibilidad que manejan las autoridades del BCRA es la entrega de un bono para evitar el impacto de liquidez de la resolución de los contratos en los agregados monetarios. Sin embargo, representantes del sector privado evalúan que si bien puede ser una posibilidad a considerar, no es una solución que se pueda generalizar.
Las entidades financieras sostienen que en la mayoría de los casos se actuó como comitentes de empresas y particulares que buscaban una cobertura frente a una eventual devaluación. La sola amenaza de un incumplimiento de los contratos disparó las alertas en los principales estudios jurídicos que asesoran a bancos y a empresas.
En el BCRA se alegó que se puede argumentar que una de las partes se aprovechó de la ligereza y necesidad con que actuó la otra, por lo cual podría pedirse la nulidad del contrato. En otras palabras, quienes compraron los contratos futuros se aprovecharon de la negligencia con la que actuó el ex presidente del BCRA, Alejandro Vanoli.
El conflicto del dólar futuro provocó efectos colaterales en las entidades financieras, en especial, en las extranjeras, que aguardan una definición en materia cambiaria, justo cuando el flamante gobierno gestiona con un grupo de bancos un préstamo sindicado para respaldar el sistema de reservas.
Al mismo tiempo, esta disputa se produjo cuando las autoridades entrantes mantienen negociaciones con firmas exportadoras en busca de anticipos de divisas, con el objetivo de levantar las restricciones cambiarias.
Los papeles argentinos que cotizan en Wall Street recibieron ayer un duro castigo y cayeron en esa plaza, en una rueda en que los inversores liquidaron posiciones en activos domésticos debido a la falta de definiciones económicas y al conflicto que se abrió entre el Central y los bancos privados.
El dólar paralelo aumentó 10 centavos, un 0,68%, y cerró a $ 14,90. La brecha cambiaria contra el oficial, que se ofreció a $ 9,81 pesos (+0,20%), se amplió hasta el 52%. (DyN)
En el marco de una jornada tensa y confusa en materia financiera y cambiaria, el nuevo presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, mantuvo reuniones con representantes de entidades financieras e intentó proponer distintas formas de resolución a esos contratos.
El conflicto se suscitó a partir de las posibles derivaciones de estos convenios, que implican para el BCRA una inyección de fondos multimillonaria. Esto impactaría no sólo en el patrimonio de la entidad, sino que también tendría efectos inflacionarios debido a las consecuencias que acarrearía a los agregados monetarios.
El funcionario mantuvo reuniones con directivos del Mercado Abierto Electrónico (MAE), de la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) y de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba). Allí planteó la necesidad de que las entidades y sus clientes resignaran parte de su rentabilidad en aras de reducir el impacto monetario, una vez que se resuelvan esos pactos.
Esta propuesta fue rechazada de plano por las entidades financieras, que alegan que una medida de estas características perjudicaría su patrimonio y rentabilidad y provocaría miles de demandas por parte de sus clientes y accionistas. “No se puede afectar la seguridad jurídica ni los derechos de los particulares. Los contratos se hicieron dentro de un marco de legalidad y transparencia en el cual el Estado actuó también. Ahora no se nos puede pedir que absorbamos pérdidas”, reclamó un representante de los bancos.
Sturzenegger considera que se tienen que revisar todos los contratos porque en muchos casos se ha obtenido una rentabilidad enorme ya que muchos de esos acuerdos, pactados con el BCRA a $ 10,50, luego se vendían en futuros de Nueva York a $ 15, dejando a la autoridad monetaria con una excesiva diferencia a cubrir.
La otra posibilidad que manejan las autoridades del BCRA es la entrega de un bono para evitar el impacto de liquidez de la resolución de los contratos en los agregados monetarios. Sin embargo, representantes del sector privado evalúan que si bien puede ser una posibilidad a considerar, no es una solución que se pueda generalizar.
Las entidades financieras sostienen que en la mayoría de los casos se actuó como comitentes de empresas y particulares que buscaban una cobertura frente a una eventual devaluación. La sola amenaza de un incumplimiento de los contratos disparó las alertas en los principales estudios jurídicos que asesoran a bancos y a empresas.
En el BCRA se alegó que se puede argumentar que una de las partes se aprovechó de la ligereza y necesidad con que actuó la otra, por lo cual podría pedirse la nulidad del contrato. En otras palabras, quienes compraron los contratos futuros se aprovecharon de la negligencia con la que actuó el ex presidente del BCRA, Alejandro Vanoli.
El conflicto del dólar futuro provocó efectos colaterales en las entidades financieras, en especial, en las extranjeras, que aguardan una definición en materia cambiaria, justo cuando el flamante gobierno gestiona con un grupo de bancos un préstamo sindicado para respaldar el sistema de reservas.
Al mismo tiempo, esta disputa se produjo cuando las autoridades entrantes mantienen negociaciones con firmas exportadoras en busca de anticipos de divisas, con el objetivo de levantar las restricciones cambiarias.
Los papeles argentinos que cotizan en Wall Street recibieron ayer un duro castigo y cayeron en esa plaza, en una rueda en que los inversores liquidaron posiciones en activos domésticos debido a la falta de definiciones económicas y al conflicto que se abrió entre el Central y los bancos privados.
El dólar paralelo aumentó 10 centavos, un 0,68%, y cerró a $ 14,90. La brecha cambiaria contra el oficial, que se ofreció a $ 9,81 pesos (+0,20%), se amplió hasta el 52%. (DyN)







