ADVERTENCIA. Posse enciende alarmas sobre la disolución moral, política y cultural de Occidente y de Argentina.

ENSAYO
Réquiem para la política
ABEL POSSE
(Emecé – Buenos Aires)
Es un libro intenso, apasionado; invita a su lectura con pasión. A Posse lo conocemos como un gran novelista. Con esa misma garra ha escrito estos ensayos en el que ya no calla nada. No argumenta, simplemente describe la situación política y moral con frases fuertes como latigazos para despertar conciencias. Con angustia advierte el peligro que amenaza a la patria: la desintegración. Les habla a los argentinos reclamando –con fuerza inusitada– el haber permitido que el desierto avance. Con notable tono nietzscheano, anuncia el fin de Occidente, no sólo de Argentina. Toda una civilización ha caído en la anomia, en la tentación del fracaso: y nosotros hemos perdido la pasión de ser.
El tema no son los políticos mediocres y corruptos, nos dice, sino la enfermedad del alma argentina: la indiferencia y la resignación. Los políticos ineptos son peligrosamente parecidos a una sociedad también inepta e indiferente. Advierte la disolución moral, política y cultural del imperio Occidental -y de nuestro país- ante nuestros ojos. Estamos en peligro de implosión. Si bien hubo adelantos tecnológicos en Occidente, no hemos sabido cultivar la sensibilidad, la inteligencia, las artes fundadoras de una cultura.
Hoy, nuevamente, estamos a punto de cruzar el desierto como lo hicieron los libertarios de 1816 para fundar la Patria. “Nuestros desiertos son más insidiosos … ya no hay jaurías cimarronas persiguiendo las galeras y su torbellino de polvo, en las que los doctores y monseñores convergían hacia la magna cita –o desafío- de Tucumán” (pág. 57). Ahora el desierto es interior. Sabemos “hacer” pero no “ser”. Carecemos de sabiduría.
Sin embargo, como no estamos arrasados como Berlín en 1946, o Japón o el millón de muertos de la guerra civil española, es posible renacer. Argentina necesita enfrentar “su cobardía, sus hipocresías de dimensión nacional, su pensamiento tramposo”. Necesitamos una diplomacia seria, profesional que le recuerde al mundo que Argentina está saliendo de su esquizofrenia. El Estado es el fundamento de la Nación; por eso ambas cosas deben ser recreadas para volver al mundo como un gran país. Ni Adam Smith ni Carl Marx tienen nada que decirnos ya. Estamos en tiempos en que el Papa Francisco ha restituido su poder combativo a la Iglesia uniendo a los pobres, a los jóvenes excluidos y al factor ecológico. Esto abre esperanzas, hay una salida. Ante la globalización como poder omnímodo, los estados nacionales deben erigirse en líderes de la región. La tarea urgente e impostergable es refundar la Argentina. Y ello requiere pasión.
© LA GACETA

Cristina Bulacio
¿Qué nos pasa?
Fragmento de Réquiem para la política
Por Abel Posse
Hemos alcanzado en este fin de ciclo el punto límite de nuestra enfermedad. Es difícil situar las causas y el momento en que se quebró nuestra voluntad de ser, nuestro sentido de pasión y de realidad para defender y amar esta casa de todos que es la patria.

¿Qué nos pasa? ¿Cuál es el centro oculto de esa enfermedad que nos corroe y frena? ¿Se terminó aquella Argentina omnipotente y hasta prepotente, abierta a todos los triunfos y hasta a la felicidad posible? ¿Fuimos sólo la llamarada que ahora se extingue a los pies de una generación melancólica y cobarde? ¿Nos resultará imposible en esta generación retomar las riendas del buen sentido y superar la corrupción, la idiotización subcultural, la impunidad de criminales y vándalos, la indignidad insoportable del encubrimiento o del latrocinio cobijado desde el Estado, con la sólida complicidad de allegados corruptos?
Necesitamos iniciar el éxodo de todos los espacios corrompidos: la politiquería, la economía de dependencia, la dolaricción, el insulto fácil, la venganza enardecida, la obstinación en errores que no queremos aceptar.
Debemos transformar esta desesperanza de hoy en aventura y energía creadora. Es hora de reconstruir, de reconstruirnos, con cautela, con mutuo respeto, estrechando filas. Iniciemos el éxodo hacia esa Argentina intacta en su capacidad humana, en su voluntad de vivir.







