12 Febrero 2004 Seguir en 
BAGDAD.- Un atentado suicida con un coche bomba en un centro de reclutamiento del ejército iraquí, en pleno centro de Bagdad, dejó ayer 47 muertos. El ataque elevó a un centenar la cifra de víctimas fatales de dos ataques realizados en las últimas 24 horas contra iraquíes que cooperan con los estadounidenses. El automóvil estaba cargado con entre 140 y 230 kilos de explosivos plásticos, combinados con metralla para maximizar el efecto, según dijeron expertos estadounidenses de las fuerzas de ocupación. Los médicos reportaron al menos 55 heridos por esta acción atribuida a la red Al Qaeda.
Las víctimas del ataque de ayer eran, en su mayoría, soldados recién reclutados que se reportaban ante sus superiores. Al menos 53 personas murieron el martes en un ataque similar contra iraquíes que hacían fila en las afueras de un puesto policial para ingresar en esa fuerza de seguridad al sur de Bagdad.
Las fuerzas policiales y el nuevo ejército son claves en el plan de Washington para entregar el poder a los iraquíes el 30 de junio. La ola de ataques contra estas instituciones coincide con la llegada de una misión de la ONU para comprobar si las condiciones de seguridad permiten la celebración de elecciones de acuerdo con el cronograma fijado por Washington.
Los autores
Según observadores, la resistencia iraquí intenta con estas acciones influir en las conclusiones del equipo de la ONU, para impedir que se lleve a cabo el proceso institucional de posguerra en los términos fijados por Estados Unidos. Sin embargo, los iraquíes acusan a los mismos estadounidenses de provocar estas acciones para mantener el control del país árabe, la segunda reserva petrolera mundial. Ayer, mientras los cuerpos de las víctimas eran colocados en ataúdes de madera, muchas personas enfurecidas acusaban a los estadounidenses de haber perpetrado el ataque. "¡Los estadounidenses nunca vinieron para derrocar a Saddam Hussein, sino por el petróleo", dijo un hombre que perdió a su hijo en el episodio.
Las fuerzas de seguridad iraquíes se han quejado frecuentemente de que las tropas estadounidenses no les dan suficiente protección. "Los terroristas están tratando de disuadir a la gente para que no se integren a las nuevas fuerzas. Es responsabilidad de las fuerzas de ocupación, bajo la ley internacional, suministrar seguridad", se quejó un miembro del Consejo de Gobierno designado por EE.UU.
El general de división Mark Kimmitt sugirió que había medidas de seguridad adecuadas en la instalación de reclutamiento del ejército. "Hubo muy pocas bajas entre personas detrás de las barreras protectoras. Eso valida los procedimientos que adoptamos para proteger esos sitios", justificó. (Reuter-Télam)
Las víctimas del ataque de ayer eran, en su mayoría, soldados recién reclutados que se reportaban ante sus superiores. Al menos 53 personas murieron el martes en un ataque similar contra iraquíes que hacían fila en las afueras de un puesto policial para ingresar en esa fuerza de seguridad al sur de Bagdad.
Las fuerzas policiales y el nuevo ejército son claves en el plan de Washington para entregar el poder a los iraquíes el 30 de junio. La ola de ataques contra estas instituciones coincide con la llegada de una misión de la ONU para comprobar si las condiciones de seguridad permiten la celebración de elecciones de acuerdo con el cronograma fijado por Washington.
Los autores
Según observadores, la resistencia iraquí intenta con estas acciones influir en las conclusiones del equipo de la ONU, para impedir que se lleve a cabo el proceso institucional de posguerra en los términos fijados por Estados Unidos. Sin embargo, los iraquíes acusan a los mismos estadounidenses de provocar estas acciones para mantener el control del país árabe, la segunda reserva petrolera mundial. Ayer, mientras los cuerpos de las víctimas eran colocados en ataúdes de madera, muchas personas enfurecidas acusaban a los estadounidenses de haber perpetrado el ataque. "¡Los estadounidenses nunca vinieron para derrocar a Saddam Hussein, sino por el petróleo", dijo un hombre que perdió a su hijo en el episodio.
Las fuerzas de seguridad iraquíes se han quejado frecuentemente de que las tropas estadounidenses no les dan suficiente protección. "Los terroristas están tratando de disuadir a la gente para que no se integren a las nuevas fuerzas. Es responsabilidad de las fuerzas de ocupación, bajo la ley internacional, suministrar seguridad", se quejó un miembro del Consejo de Gobierno designado por EE.UU.
El general de división Mark Kimmitt sugirió que había medidas de seguridad adecuadas en la instalación de reclutamiento del ejército. "Hubo muy pocas bajas entre personas detrás de las barreras protectoras. Eso valida los procedimientos que adoptamos para proteger esos sitios", justificó. (Reuter-Télam)







