SALUD MENTAL. Castro cita en su libro ejemplos que refieren al carácter de la Presidenta, poco fácil de sobrellevar para los médicos que la atienden. dyn

INVESTIGACIÓN
Secreto de Estado - La verdad sobre la salud de Cristina Fernández de Kirchner
NELSON CASTRO
(Sudamericana - Buenos Aires)
“Sus bajones anímicos se exteriorizan a través de períodos en los que deja de aparecer en público”, se lee en las primeras de las 250 páginas del nuevo libro de Nelson Castro. De lectura amena y con especial énfasis en la información -en detrimento de la opinión directa- cuenta cuáles fueron los diversos problemas de salud de la mandataria. También refiere a cómo se trató cada uno de esos casos en su entorno.
Consta de siete capítulos, titulados: Es bipolar, El cáncer que no fue, Hay que temerle a Dios… y un poquito a mí, Tropezón y caída, Fiebre de un domingo por la tarde, Borren ya esas imágenes y Hay que cuidar la máquina. Luego de ellos, se da lugar al último: la Unidad Médica Presidencial, dependencia a la que Castro apelará durante todo este trabajo para contar cómo se manejó ante los diferentes cuadros de salud padecidos por Cristina Fernández de Kirchner.
Su salud mental no es tema menor. Cita ejemplos que refieren un carácter poco fácil de sobrellevar para los médicos que la atienden. Además deja entrever el desdén con que se han tratado algunas problemáticas.
El ex presidente Néstor Kirchner también tiene dedicadas sus páginas en esta obra. Castro lo describe siempre activo, ya sea en actos políticos como en partidos de fútbol o largas sobremesas. Poco propenso a seguir los consejos médicos...
© LA GACETA

Alejandro Duchini
Fragmento de Secreto de Estado
Por Nelson Castro *
Por la tarde, se completó un estudio tomográfico pormenorizado del abdomen, que dio pie a un inesperado, tenso e insólito contratiempo. Sucedió cuando se le comunicó a la paciente la necesidad de realizar una serie de tomografías de abdomen y de la totalidad del tubo digestivo. Para ello, era necesaria la administración de sustancia de contraste tanto por vía intravenosa como por vía oral. No bien supo de esta novedad, la jefa de Estado objetó la necesidad absoluta de ese procedimiento, cosa imposible de soslayar dado el cuadro inflamatorio de origen infeccioso y la necesidad de evaluar la progresión de la posible afección sobre la pared del propio intestino. Los médicos debieron insistir durante un buen rato a fin de convencerla. Finalmente, CFK aceptó que se utilizara sustancia de contraste por vía intravenosa pero no por vía oral, para lo que finalmente se encontró un medio alternativo. Tras todos estos estudios se arribó, finalmente, al diagnóstico de certeza: se trataba de una diverticulitis acompañada de una sigmoiditis. Sin embargo -y en forma inexplicable- en el escueto parte médico, firmado por los doctores Marcelo Ballesteros y Daniel Fernández y emitido desde la Casa de Gobierno poco después de las ocho de la noche de ese día, sólo se mencionó la sigmoiditis, omitiéndose la diverticulitis, que era el verdadero origen del cuadro.

* Sudamericana.







