Tomó posición al sudeste de Bagdad el primer contingente militar japonés

Los efectivos orientales se dejaron el bigote para adaptarse al medio. Para marzo serán 800 los soldados nipones de la coalición.

CUESTION DE IMAGEN. El bigote forma parte del uniforme de guerra de los soldados orientales.
CUESTION DE IMAGEN. El bigote forma parte del uniforme de guerra de los soldados orientales.
10 Febrero 2004
BAGDAD.- Japón envió finalmente su primer contingente militar a Irak, en medio de una nueva escalada de ataques de la resistencia iraquí contra las fuerzas de ocupación y cuando un equipo de la ONU verifica si es posible realizar el traspaso del poder en los términos que plantea Washington. Tres soldados estadounidenses y un civil iraquí murieron en diversos puntos del país árabe en distintos incidentes. Dos efectivos perdieron la vida y otros seis resultaron heridos cuando trataban de desactivar material explosivo en Sindshar, a cien kilómetros de la ciudad iraquí de Mosul, según un vocero militar. Sin embargo, testigos del lugar dijeron que hubo un enfrentamiento.
A bordo de 25 vehículos procedentes de Kuwait y escoltados por blindados estadounidenses, unos cien soldados japoneses llegaron a Samawa, al sur de Diwaniya, donde se halla el cuartel general de la Brigada Plus Ultra, liderada por España. En Samawa, de mayoría chiíta, se encuentran desde enero unos 40 japoneses y otros 500 llegarán a fines de marzo. El contingente japonés presenta un curioso detalle: los soldados, en su gran mayoría, se dejaron el bigote. Según comentarios, se trata de una cuestión de imagen para adaptarse al medio y facilitar el objetivo principal de la misión, que es el de entablar relaciones amistosas con los iraquíes. Masahisa Sato, jefe de la tropa, luce un mostacho a la manera árabe y afirma que la estrategia dará buen resultado.

Una regla pacifista
Por haber enviado soldados a Irak, el gobierno japonés fue acusado por la oposición política en Tokio de haber violado la Constitución, que tras la derrota sufrida a manos de Estados Unidos en la II Guerra Mundial prohíbe el uso de la fuerza en los conflictos internacionales. Incluso, algunos parlamentarios japoneses sostienen que dos diplomáticos japoneses que murieron en Tikrit hace tres meses fueron víctimas de tropas estadounidenses y no de partidarios del depuesto Saddam Hussein. Sin embargo, los militares japoneses sostienen que su misión es humanitaria y que sólo podrán abrir fuego para defenderse. Los soldados japoneses serán los encargados de asegurar el abastecimiento de agua a Samawa y de reconstruir las infraestructuras básicas. La zona es relativamente tranquila.

Amenaza creíble
La llegada de la avanzada militar japonesa coincidió con la difusión de un documento, atribuido a la red Al Qaeda, que exhorta a los rebeldes a impulsar una guerra contra la mayoría chiíta iraquí para expulsar a las tropas de ocupación. El Ejército estadounidense en Irak le dio credibilidad al texto.
"Consideramos el documento de 17 páginas, que llama a una guerra sectaria, una amenaza seria", declaró el general Mark Kimmit. El diario "The New York Times" reveló ayer la existencia del documento en el que la organización que lidera Osama Bin Laden expresa su frustración por el fracaso de la resistencia iraquí en su intento de expulsar a las tropas estadounidenses. Según el periódico, el documento fue redactado por Abu Musab al Zarqawi, considerado el "cerebro" de las operaciones de Al Qaeda en Irak. El texto traza una propuesta para que los rebeldes inicien una guerra contra los chiítas, provocando así un contraataque contra la minoría sunnita, que entonces se uniría a los insurgentes.
Además, promete ayuda de Al Qaeda para estos planes. "Pero una guerra de este tipo debería ser iniciada rápidamente, antes de que las fuerzas de la coalición entreguen la soberanía de Irak a finales de junio", advierte el documento. (Télam/Especial)

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