Se deberían exportar unas 400.000 toneladas de azúcar

Un informe privado. Operadores del sector calculan que habrá que una sobreproducción en todo el país. Se harían 1,8 millón de toneladas.

PROBLEMA. Una parte importante del cañaveral tucumano registra daños por la falta de humedad.
PROBLEMA. Una parte importante del cañaveral tucumano registra daños por la falta de humedad.
02 Febrero 2004
El sector azucarero celebró un año muy positivo, caracterizado por un importante crecimiento de la producción conjugado con buenos precios. Pero las perspectivas a mediano plazo no son tan optimistas, según un estudio de la Asociación Argentina de Consorcios Agrícolas (Aacrea). Esta institución estima que se puede llegar una sobreproducción que, si no es acompañada por un incremento en las exportaciones, puede tener un impacto negativo en los precios.
Con una producción que rondó el millón de toneladas solamente en Tucumán (provincia que posee el 59% de la producción) y un precio de 70 centavos más IVA el kilo en el ingenio durante toda la zafra, la producción azucarera volvió a ser rentable y relativamente previsible.
Según el informe "Agroalimentos Argentinos", elaborado por el área de Economía de Aacrea, la década de los 90 tuvo un impacto dispar sobre los productores cañeros. Por un lado hubo un incremento de las importaciones, considerado muy negativo. "En 1994, por ejemplo, el volumen comprado en el exterior fue equivalente al 23% de la producción local. Ese porcentaje es altísimo si se lo compara con las cifras de 2001, cuando las importaciones representaron el 0,08% de la producción local", resalta el trabajo.
Otto Gramajo, productor y vicepresidente del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (CACTU), estimó que en la provincia hay 5.000 cañeros y un área sembrada de 184.000 hectáreas, mientras que en los 80 había 15.000 productores que ocupaban 250.000 hectáreas.
Aacrea considera que el aspecto positivo de los años 90 fue la derogación de la Ley 19.597, que por más de dos décadas reguló producción, industrialización y comercialización de azúcar, estableciendo cupos de producción, cuotas de exportación y precios mínimos. "La caída de esas limitaciones permitió la aplicación de distintas innovaciones tecnológicas.Gracias a ellas la producción se mantuvo pese a la disminución del área sembrada, lo que implicó mayor eficiencia", agrega.

Perspectivas
La evolución favorable de los precios preocupa a los cañeros a la hora de efectuar pronósticos para el mediano plazo. Los productores, esperanzados en mejorar sus alicaídas economías, han comenzado a renovar sus envejecidos cañaverales a un ritmo importante. "Se esperan grandes excedentes de azúcar en la campaña 2003 e incluso en la 2004", dice Gramajo.
Aacrea calcula que la producción nacional de azúcar en 2004 será de aproximadamente 1,8 millón de toneladas, de las cuales 1,5 millón será absorbido por el consumo interno. "Habrá que exportar entre 300.000 y 400.000 toneladas para que los precios se mantengan en el nivel razonable", opinó Gramajo. Según el informe, en 1999 se exportaron 195.000 toneladas (12% de la producción). En 2000 hubo un leve incremento, pero en 2001 apenas se superaron las 100.000 toneladas.
Gramajo sostiene que para lograr la exportación de los excedentes todos los involucrados (cañeros, industriales, obreros y representantes del gobierno) deben trabajar en conjunto y desarrollar una política azucarera. Hoy, alrededor del 51% de las ventas al exterior tiene como destino a Estados Unidos. Chile representa el 43% y Colombia demanda el 2%.

Los cañaverales sufren la falta de agua

La sequía primavero-estival se extiende en toda el área cañera, pero afecta en mayor medida a localidades situadas hacia el este de los departamentos Burruyacu, Cruz Alta, Leales, Simoca, Río Chico y Alberdi, en especial en aquellos lotes que carecen de riego. Así lo expresa un estudio del Grupo Caña de Azúcar, del INTA Famaillá.
El informe establece que los efectos más visibles de la falta de lluvias son la detención del crecimiento y el raleo de cepas. "Estos daños se manifiestan en mayor grado en algunos lotes arenosos o con exceso de sales en superficie, y en los cañaverales envejecidos", precisa. Los cañaverales jóvenes, en cambio, manifiestan mayor tolerancia a la situación de estrés hídrico. Las áreas menos afectadas o o donde no tuvo incidencia la escasez de lluvias son la zona central y el pedemonte, que se extiende desde Lules y sus alrededores hasta el sur de Concepción y Aguilares.
Desde el punto de vista sanitario, el INTA Famaillá observó una fuerte presión de escaldadura de las hojas, con mayor intensidad hacia el este de la provincia y en especial en el cultivar LCP 85-376. "A diferencia de campañas anteriores, se manifestaron infecciones más severas del mosaico de la caña de azúcar, que en algunos casos llegaron a provocar achaparramiento o desuniformidad en el crecimiento, sobre lotes cultivados con la variedad CP 65-357 en particular", subraya el estudio.
Una de las enfermedades que se manifiestan en niveles inferiores a los de la campaña anterior, hasta el momento, es la estría roja o polvillo, aunque los investigadores observaron algunos rebrotes en el sector central de la zona cañera, donde en años anteriores tenía baja incidencia.
El Grupo Caña de Azúcar considera prematuro hablar de niveles de producción para la próxima zafra, puesto que el cultivo atraviesa a pleno el período de gran crecimiento. "El resultado dependerá, en gran medida, de las precipitaciones que puedan ocurrir hasta marzo, y que tendrán sin duda alguna un carácter decisivo sobre el desarrollo final del cañaveral", concluye el informe.

Tamaño texto
Comentarios