01 Febrero 2004 Seguir en 
Desde el segundo semestre del año pasado los bancos no sólo recompusieron su situación de liquidez sino que incrementaron fuertemente la disponibilidad de fondos prestables. Por estos días, el excedente de liquidez en el sistema bancario es cercano a los $8.000 millones.
Esta elevada liquidez que predomina en el sistema y el hecho de que los bancos no estén en condiciones de incrementar los costos financieros por captación de depósitos -no se incrementan en la misma proporción los ingresos financieros por préstamos- determinan, por un lado, las bajas tasas de interés que los bancos ofrecen a los depositantes (en el mercado mayorista se paga tasas menores al 1,5% anual). Y por el otro, incentiva a las entidades a colocar los fondos en actividades que le generen rentabilidad a los fondos ociosos. Es por eso que a simple vista resulta lógico que los bancos concentren sus esfuerzos en reactivar el crédito, que de hecho lo viene haciendo desde hace meses. El problema para reactivar el crédito sigue estando del lado de la demanda, ya que las tasas continúan altas en relación con el salario promedio, y además un bajo porcentaje de los potenciales clientes cumple con los requisitos exigidos por las entidades para calificar crediticiamente.
Asimismo, el hecho de que haya una situación de elevada liquidez no implica que los bancos no tengan dificultades para colocar fondos en actividades rentables. Sucede que más del 70% de los depósitos duran un promedio que no supera los 90 días, con lo cual los bancos tienen restricciones para otorgar financiamiento de mediano y de largo plazo.
De ahí que el interés de las entidades se concentra en los créditos de corto plazo, pero que son caros y que no favorecen la inversión. Así como en 2003 los bancos recompusieron su situación de liquidez, la expectativa para 2004 está centrada en la recuperación de la rentabilidad, y esto depende en gran parte de cómo evolucione el crédito al sector privado.
Por ello, la principal preocupación del Banco Central en materia financiera pasa por lograr que lo antes posible se recomponga la cadena de generación crediticia. El escenario se presenta entonces con: niveles de tasas que no alientan el crecimiento de los depósitos a plazo fijo; la evolución del crédito sigue mostrando las características de los últimos meses, esto es evolución general positiva pero muy baja, mejoría en el tramo de préstamos personales, descuento de documentos, y oscilaciones en adelantos y tarjetas de crédito y menos caída en préstamos hipotecarios.
Esta elevada liquidez que predomina en el sistema y el hecho de que los bancos no estén en condiciones de incrementar los costos financieros por captación de depósitos -no se incrementan en la misma proporción los ingresos financieros por préstamos- determinan, por un lado, las bajas tasas de interés que los bancos ofrecen a los depositantes (en el mercado mayorista se paga tasas menores al 1,5% anual). Y por el otro, incentiva a las entidades a colocar los fondos en actividades que le generen rentabilidad a los fondos ociosos. Es por eso que a simple vista resulta lógico que los bancos concentren sus esfuerzos en reactivar el crédito, que de hecho lo viene haciendo desde hace meses. El problema para reactivar el crédito sigue estando del lado de la demanda, ya que las tasas continúan altas en relación con el salario promedio, y además un bajo porcentaje de los potenciales clientes cumple con los requisitos exigidos por las entidades para calificar crediticiamente.
Asimismo, el hecho de que haya una situación de elevada liquidez no implica que los bancos no tengan dificultades para colocar fondos en actividades rentables. Sucede que más del 70% de los depósitos duran un promedio que no supera los 90 días, con lo cual los bancos tienen restricciones para otorgar financiamiento de mediano y de largo plazo.
De ahí que el interés de las entidades se concentra en los créditos de corto plazo, pero que son caros y que no favorecen la inversión. Así como en 2003 los bancos recompusieron su situación de liquidez, la expectativa para 2004 está centrada en la recuperación de la rentabilidad, y esto depende en gran parte de cómo evolucione el crédito al sector privado.
Por ello, la principal preocupación del Banco Central en materia financiera pasa por lograr que lo antes posible se recomponga la cadena de generación crediticia. El escenario se presenta entonces con: niveles de tasas que no alientan el crecimiento de los depósitos a plazo fijo; la evolución del crédito sigue mostrando las características de los últimos meses, esto es evolución general positiva pero muy baja, mejoría en el tramo de préstamos personales, descuento de documentos, y oscilaciones en adelantos y tarjetas de crédito y menos caída en préstamos hipotecarios.







