"Hay que recorrer para buscar precios"

El presidente de la FET, Humberto Sánchez, opinó que los Bocade generaron una cultura de la especulación en Tucumán, difícil de erradicar.

POSTURA EMPRESARIA. Sánchez dice que la FET no puede hacer nada contra una política de libre comercio, como la que rige en el país.
POSTURA EMPRESARIA. Sánchez dice que la FET no puede hacer nada contra una política de libre comercio, como la que rige en el país.
01 Febrero 2004
El presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET), Humberto Sánchez, sostiene que los años de vigencia de los Bocade en la provincia generó una cultura de la especulación en la gente, especialmente entre los empresarios, que es muy difícil de erradicar.
Admite que en la última etapa de los bonos hubo sobreprecios para compensar las pérdidas por el desagio de los títulos, pero advierte que hoy los precios en Tucumán son razonables, principalmente entre los comercios minoristas.

- ¿El comerciante tucumano con la gente es leal a la hora de fijar sus precios?
- El tema de los precios tiene que ver con la espiral inflacionaria que los argentinos, por propia cultura, tenemos enquistada. Estamos teniendo la incertidumbre del qué pasará, lo cual, a mi criterio, hace que el comerciante, subjetivamente, trate de resguardar sus propios intereses. Pero a su vez el comerciante lucha contra sus propios costos fijos. Para cubrir esos costos fijos debe vender. Nosotros como FET no podemos hacer absolutamente nada contra una política de libre comercio, como la vigente. Creemos que el comerciante está vendiendo acorde a sus costos. Debemos considerar que los comerciantes afiliados a la Federación Económica no son en absoluto formadores de precios. Nuestros comerciantes se proveen de diversas firmas y fabricantes de la mercadería que vienen a Tucumán con un precio que se va acrecentando. Tenemos los peajes, los aumentos en los combustibles y en los neumáticos, etcétera. De eso se queja permanentemente nuestra cámara de transportadores de cargas. O sea, hay en alguna medida un incremento permanente en cuanto a los precios.
El comerciante afiliado a la FET es un pequeño empresario que está tratando de subsistir, de salir de un estado de crisis, de emergencia, y está adecuándose a una situación que todavía ni el propio gobierno se terminó de acomodar.

- ¿La FET admite que Tucumán es más cara que la generalidad de las provincias del país?
- La opinión que podemos dar al respecto es la que vierte la prensa nacional, que manifiesta que Tucumán es la segunda provincia más cara del país. Esa no es una encuesta efectuada por la FET. Ante el supuesto de que esto sea cierto, consideramos que existe una serie de circunstancias que llevan a que Tucumán esté por encima de las demás provincias en cuanto a precios. No podemos cuantificar el porcentaje de mayores precios, pero tengamos en cuenta lo siguiente:
Tucumán ha emitido títulos, mantuvo el Bocade durante más de 10 años y ha creado una cultura de especulación, donde el comerciante tenía que vender su mercadería, salir corriendo a las cuevas y convertir ese Bocade en efectivo para poder pagarles a todas las empresas fijadoras de precios que están fuera de la provincia. A eso se sumó el impuesto al cheque; ya ningún comerciante puede tener cuenta corriente porque está gravado el cheque. Debido a que el comerciante tiene la necesidad de vender para cubrir un costo fijo, nosotros sugerimos al consumidor que vaya a diversos negocios y haga comparación de precios. Somos conscientes de que hay una escasez de poder adquisitivo, que está muy menguado, y es por eso que nosotros recomendamos a la gente que recorra los negocios y compre donde más le convenga. Porque no podemos fijar una política de precios porque no rige algo así ni en el país ni en la provincia.

- ¿Hay empresas que venden más caro en Tucumán que en sucursales que tienen en otras provincias?
- Eso un poco parte de la cultura que digo, de la especulación, que está enquistada en nosotros. Cuando hablamos de firmas con sucursales en otras provincias, se trata de empresas que tienen locales en todo el país. Entonces, ellas sí son fijadoras de precios. Se aceptaba el bono uno por uno, pero obviamente se recargaba el precio de la mercadería. Es por eso que nosotros consideramos que es injusto que se diga que el almacenero de barrio, que el pequeño comerciante, o el farmacéutico de la esquina, estén con precios sobrevaluados. Hemos chequeado que ese pequeño comerciante está vendiendo mercadería por debajo de los precios de las grandes cadenas de supermercados que funcionan en Tucumán.

- ¿Cómo esta el empresario tucumano hoy?
- La eliminación del bono sin dudas permitió que se vuelva a una economía sana, más transparente, y acabar con la especulación que imponían estos papeles. En todo momento hemos tratado de combatir el Bocade. El Gobierno pretendía fijar la tasa de corte de desagio al 15% a diciembre de 2002. Nosotros tuvimos entrevistas con funcionarios del Gobierno nacional y les dijimos que a diciembre de ese año era el 6% la tasa de corte. Eso permitió que no superar el 10% de desagio en el momento de la convertibilidad final antes de que desaparezca el bono. Para nosotros, para la población y fundamentamente para el asalariado fue un bálsamo el retiro de los bonos. El consumidor final se veía perjudicado porque el sueldo de bolsillo de cualquier persona que cobraba en bonos se veía menguado por efecto del desagio de los bonos.

Denuncian la especulación del sector empresario
La Federación de Organizaciones No Gubernamentales de Tucumán (Fongt) mantiene desde hace siete meses una lucha activa para que los precios en Tucumán bajen un 20%. "Los consumidores finales seguimos soportando la especulación de algunos empresarios, que antes tenían como excusa la existencia de la cuasi moneda, la Operatoria FET, la falta de efectivo, el desagio, etcétera", dice la entidad.
José Hermenegildo García, titular de Fongt, y Graciela Vázquez, tesorera de la Fundación Anhelo, expresaron su confianza en que, a doscientos días de la desaparición del Bocade y con el total circulante de efectivo existente en la provincia, no se esgriman excusas como las cargas tributarias o la recesión para que se mantenga el actual nivel de precios en Tucumán.
"Mientras el país y la provincia están mostrando un camino diferente, con tendencia a lograr un mejor equilibrio de justicia social, los consumidores finales de Tucumán anhelamos contar con un acto de justicia a pesar que nos faltan elementos jurídicos para regular los precios" señalaron los dirigentes.Comentaron que las recientes mediciones nacionales ubican a Tucumán como una de las provincias más caras del país en materia de precios. "Las reiteradas quejas de visitantes de otras provincias y del extranjeros, que hablan de los precios altos, nos debe llamar a reflexión, si realmente queremos a nuestra provincia", apuntaron García y Vázquez. Insistieron ante las distintas autoridades gubernamentales, de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la provincia para que los acompañen y les faciliten los medios necesarios para hacer más efectiva la lucha que desarrollan en favor de los consumidores finales.

La capital tucumana es la tercera ciudad más cara del país
La desaparición de los Bocade, ocurrida entre mayo y julio de 2003, permitió que San Miguel de Tucumán dejara de ser la ciudad más cara del país, aunque todavía mantiene posiciones de privilegio en el lote de las más costosas, de acuerdo a un estudio privado.
La consultora Tomadato señaló en su último informe, difundido en noviembre de 2003, que la capital tucumana se vio beneficiada el año pasado por una caída del 1,6% en sus costos en relación con Buenos Aires.
Esta baja se explica, según la consultora, por la desaparición de los bonos, que en su momento llegaron a representar más del 70% de la facturación de los supermercados y el 90% de la caja diaria de la mayoría de los comercios. "Su fuerte presencia en el mercado generaba, además, un efecto distorsivo sobre los precios", agrega el informe de Tomadato.

El proceso
Los bonos comenzaron a dejar de circular en mayo y desaparecieron totalmente a fines de julio de 2003. Pero, en enero del año pasado, la misma consultora dio cuenta de que vivir en Tucumán costaba un 11,2% más que en Buenos Aires.Tomadato argumenta que las ciudades del interior tradicionalmente fueron un poco más caras por el costo adicional de los fletes -situación que no ha variado-, a lo que se suma la gran competencia que existe en Buenos Aires, donde están presentes casi todas las grandes cadenas de supermercados.
La consultora agrega que la mayor competencia entre los supermercados es la causa de que Buenos Aires se haya convertido en la ciudad más barata del país, desde 2002, cuando históricamente ese lugar lo ocupaba Mendoza. La capital cuyana pasó de ser un 0,18% más cara que Buenos Aires a tener un costo adicional del 1,7%.

La canasta
Un caso similar al de Mendoza se dio en Córdoba. De acuerdo al informe, hasta la salida de la convertibilidad, la misma canasta de productos a los cordobeses les costaba un 1,5% menos que a los porteños; en 2002 era un 2% más costosa y ahora les resulta un 2,03% más cara.
Rosario es la ciudad que se encuentra en el medio del ranking, con un costo adicional sobre la canasta porteña de un 2,31%, concluye la consultora Tomadato.

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