Jerónimo Solórzano: "esto no se compara nada"

Jerónimo Solórzano: "esto no se compara nada"

El héroe en el triunfo de la final sobre Santa Fe habló con LAGACETA.COM. Una dedicatoria especial.

NOCHE IMBORRABLE. Jerónimo Solórzano anotó 18 puntos, 4-6 en triples, dos de ellos en el último cuarto.
FOTO TOMADA DE basketucumano.com NOCHE IMBORRABLE. Jerónimo Solórzano anotó 18 puntos, 4-6 en triples, dos de ellos en el último cuarto. FOTO TOMADA DE basketucumano.com
23 Agosto 2015

Tucumán acababa de ganarle un partido increíble con un triplazo suyo a falta de 1"9/10 a Santa Fe (86-84) para consagrarse campeón argentino de mayores por cuarta vez en su historial, con ocho finales disputadas. Después de quedar sepultado debajo de la montaña que sus compañeros montaron sobre su humanidad, Jerónimo Solórzano salió disparado hacia uno de los accesos a plateas del estadio de Caja Popular para fundirse en un abrazo interminable y sentido con su padre, Rubén, que durante años también supo defender la camiseta del seleccionado tucumano de básquet.

"Sí, fue lo primero a que atiné. Fijate, si se me llenan los ojos de lágrimas cuando hablo de él. Es mi entrenador, mi compañero, mi amigo... Apenas abrí los ojos esta mañana (por ayer) él vino a motivarme: 'hoy la tenés que descoser, este es tu partido, tenés que jugártela', me decía. Piensa siempre en positivo, va siempre hacia adelante, es el que más me conoce y me habla.", explica el héroe de la noche.

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Y recuerda ese momento que seguramente eternizará en su memoria y la de todo el básquet de la provincia,  “Creo que uno nunca se imagina estas cosas; la verdad es que la teníamos complicada. Por la mañana, me levanté pensando solo en que teníamos que ganar; y la confianza con la que me elevé para tomar ese tiro después de la conversión de Palacios me la dio el positivismo del equipo, el grupo que y la gente que se merecía una alegría así. No nos merecíamos otro desenlace, por eso estoy tan contento de ver la alegría que le dimos a todos", añade el alero que jugó siempre en Talleres pero aun no ha definido su futuro deportivo inmediato.

Para algunos, este fue su mejor Argentino. "Puede ser, tuve más minutos por la falta de algunos chicos y supe aprovecharlos. Aunque contra Mendoza hice un mal partido, traté de revertirlo. Lo que tiene el básquet, y más este tipo de campeonatos, es que al otro día tenés revancha. Hay que tener autocrítica, descansar y tratar de hacer lo mejor en el próximo juego. Y bueno... lo tomé así y creo que gracias a ese pensamiento pude tomar una decisión con tanta confianza", acota el estudiante del último año en la Facultad de Educación Física.

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Y llegó el campeonato. Jerónimo confiesa que "nunca pensamos en salir campeones. Pore la mañana, hablábamos con Mario (Vildoza) y él me contaba que en el comienzo de su ciclo con la selección, él se imaginaba que en cinco años podríamos concretar algo así. Pwero pesaron solo tresy, gracias a Dios, pudimos vivirlo en casa, con nuestra gente... Lo importante era realizarlo acá y estoy inemnsamente agradecido a los dirigentes de la Federación que pudieron hacer esto. ¿Qué más podemos pedir".

Y resalta el gran acompañamiento del público. "Nos hicieron increíblemente el aguante, a la gente le gusta el básquet; por ahí hay diferencias con dirigentes de clubes o quizás por malos manejos, se alejó de las canchas. Esto tiene que servir para un resurgimiento Yo veía fotos de la época de mi papá y casi sobre la línea de fondo estaba sentada la gente, no se podía estar... Y mirá, de lo que vi y me tocó jugar en Argentinos, no ví tanta gente ni siquiera en el Delmi salteño (2009), menos en Concordia hace dos años ni tampoco en Corrientes. El básquet es un deporte hermoso, muy lindo, para mí el mejor", considera.

"Esto es incomparable, ahora no sé cuál será mi futuro. Mi prioridad es terminar la Facultad este año, pero tengo propuestas para irme. Ahora a festajar que lo tenemos muy merecido, es algo único e imborrable", afirma con la misma determinación con la que tomó el lanzamiento para sentenciar la final y provocar la delirante alegría con la que festejó el público.

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