11 Enero 2004 Seguir en 
Antes de la aplicación del "Pacto Federal para el Empleo, la Producción y el Crecimiento", de 1994, mediante el cual las provincias se comprometían a no gravar las actividades primarias, industriales y de la construcción, las jurisdicciones mantenían una alícuota general promedio del 2,5% sobre los ingresos brutos. "A partir de la adhesión al pacto, la mayoría de las provincias en el país incrementaron los porcentajes a efectos de compensar la pérdida en la recaudación que provocó el ingreso al nuevo esquema". El concepto pertenece al informe "Recaudación de Ingresos Brutos en las provincias del NOA y su relación con el PBI años 1983-2002", elaborado por Juan Manuel Fernández, de la cátedra de Estadística, y por María Cristina Leguizamón y Adriana Fátima Panico, del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT.
En general, el gravamen se determina sobre la base de los ingresos brutos devengados durante el período fiscal por el ejercicio de la actividad gravada. Se considera ingreso bruto el valor o monto total en unidades monetarios, en especies o en servicios, devengados en concepto de: venta de bienes, remuneraciones totales obtenidas por los servicios y retribución por la actividad ejercida.
A partir del 25 de setiembre de 2002, Tucumán dejó sin efecto el pacto para la totalidad de las actividades incluidas en él. El resto de las provincias del NOA mantuvo su adhesión al pacto, con variantes locales, por medio de distintos sistemas que desgravan las actividades mencionadas. Se deduce entonces que es necesario tomar ciertos recaudos a la hora de hacer comparaciones entre los valores de la recaudación de las provincias, dadas las diferencias entre ellas de política fiscal, alícuotas aplicables, PBI, niveles de morosidad y elusión tributaria, y la mayor o menor eficiencia de la administración tributaria en la detección y control de contribuyentes morosos y evasores.
Se evidencia una gran discrepancia en los niveles de recaudación de Salta y Tucumán respecto de Jujuy, Catamarca y Santiago como si definiera, dentro de la misma región, dos grupos distintos de provincias. En general, se observa una tendencia creciente en la recaudación de todas las provincias a lo largo del período, lo que no quita la presencia de fuertes caídas en dicha recaudación. Existe, además una división muy definida entre los niveles de recaudación de los 80 respecto a la de los 90.
Se destaca que, salvo Jujuy, el valor mínimo de las provincias se localiza en el año 1989. Salta, Jujuy y Santiago del Estero logran su recaudación máxima para el período en el año 1999, Tucumán en 2001 y Catamarca en 1997. Las recaudaciones crecen hasta mediados de los 80 y comienzan a decrecer hasta 1989. Luego hay un fuerte crecimiento a partir de 1990 hasta 1994. En 1995 se derrumban y la recaudación retrocede al valor de varios años atrás. A partir de 1996 y hasta 1999 se retoma la senda creciente, salvo Catamarca que entra en una meseta con una suave pendiente negativa. En 2000, la recaudación cae en todas las provincias.
Salta, respecto de Tucumán, está por debajo hasta 1994. Supera a Tucumán desde 1995 hasta 1998; tienen valores muy similares durante 1999 y 2000, y es nuevamente superior durante 2002. ¿Se podría asociar el comportamiento de estas series a los cambios producidos en la economía argentina, y a los shocks sufridos por ella, durante ese período? Los años que llaman la atención son: 1989-1990; 1994-1995; 1999-2000; 2001-2002. Durante el período 1989-1990 hay un proceso hiperinflacionario.
La baja en la recaudación del período 1994-1995 se puede asociar a dos motivos: 1) a partir de 1994 las provincias entran al Pacto Federal y dejan de recaudar Ingresos Brutos en actividad primaria, industrial y construcción, lo cual debe haber influido, en alguna medida, en la caída del ingreso del tributo; 2) la crisis mexicana, conocida como "efecto tequila", con sus consecuencias contractivas en toda la economía argentina.
Durante el período 1999-2000 se produce el cambio de gobierno, el cual presenta nuevas medidas económicas frente a una recesión presente desde 1998. En el período 2001-2002 persiste la recesión de 1998, se deja sin efecto la ley de Convertibilidad y se devalúa la moneda.
En general, los períodos de crecimiento, decrecimiento, picos y valles en las recaudaciones coinciden con el comportamiento de actividad económica, es decir, con sus fluctuaciones a lo largo del período analizado. Hay algunas excepciones o casos "raros" como la recaudación de Tucumán en 2001 que fue la recaudación máxima del tributo en todo el período considerado.
Correspondencia con la evolución del PBI
Fernández, Leguizamón y Panico sostienen que, en general, se observa una fuerte correspondencia entre recaudación y PBI en los años de crecimiento y decrecimiento, como así también en los de picos y caídas (picos en 1994 y 1998 y caídas de 1989, 1995 y 2002, por ejemplo). Se destaca la provincia de Santiago del Estero, donde la recaudación va siguiendo el comportamiento del PBI de manera muy precisa, en especial durante la década de los noventa.
Como caso atípico, se observa la recaudación en Tucumán en el año 2001, fue la mayor de toda la serie, en pleno proceso de declinación de PBI.
En muchos casos la caída de la recaudación de Ingresos Brutos es más acelerada en los años críticos (1989, 1995 y 2002). Esto parece favorecer las hipótesis de algunos especialistas que opinan acerca de un mayor incremento en los niveles de morosidad y de evasión por parte de los contribuyentes durante esos períodos. El caso de Salta es muy particular: se observa mayor recaudación e incremento del PBI con respecto al resto de las provincias, en especial durante los 90. Tucumán, en cambio, sufrió una caída a partir de 1994 (año de entrada del Pacto Fiscal) dado, entre otras razones, que mantuvo el mismo nivel de la tasa general del tributo (2,5 %) de los años anteriores a su adhesión al Pacto. Cabe destacar que el ingreso de las provincias al llamado Pacto Fiscal, implicaba fundamentalmente no gravar las actividades primarias, industriales y de la construcción, pudiendo a cambio optar por la alternativa de incrementar los niveles de alícuotas para el resto de actividades y de esa forma compensar la pérdida de recaudación en el tributo.
En general, el gravamen se determina sobre la base de los ingresos brutos devengados durante el período fiscal por el ejercicio de la actividad gravada. Se considera ingreso bruto el valor o monto total en unidades monetarios, en especies o en servicios, devengados en concepto de: venta de bienes, remuneraciones totales obtenidas por los servicios y retribución por la actividad ejercida.
A partir del 25 de setiembre de 2002, Tucumán dejó sin efecto el pacto para la totalidad de las actividades incluidas en él. El resto de las provincias del NOA mantuvo su adhesión al pacto, con variantes locales, por medio de distintos sistemas que desgravan las actividades mencionadas. Se deduce entonces que es necesario tomar ciertos recaudos a la hora de hacer comparaciones entre los valores de la recaudación de las provincias, dadas las diferencias entre ellas de política fiscal, alícuotas aplicables, PBI, niveles de morosidad y elusión tributaria, y la mayor o menor eficiencia de la administración tributaria en la detección y control de contribuyentes morosos y evasores.
Se evidencia una gran discrepancia en los niveles de recaudación de Salta y Tucumán respecto de Jujuy, Catamarca y Santiago como si definiera, dentro de la misma región, dos grupos distintos de provincias. En general, se observa una tendencia creciente en la recaudación de todas las provincias a lo largo del período, lo que no quita la presencia de fuertes caídas en dicha recaudación. Existe, además una división muy definida entre los niveles de recaudación de los 80 respecto a la de los 90.
Se destaca que, salvo Jujuy, el valor mínimo de las provincias se localiza en el año 1989. Salta, Jujuy y Santiago del Estero logran su recaudación máxima para el período en el año 1999, Tucumán en 2001 y Catamarca en 1997. Las recaudaciones crecen hasta mediados de los 80 y comienzan a decrecer hasta 1989. Luego hay un fuerte crecimiento a partir de 1990 hasta 1994. En 1995 se derrumban y la recaudación retrocede al valor de varios años atrás. A partir de 1996 y hasta 1999 se retoma la senda creciente, salvo Catamarca que entra en una meseta con una suave pendiente negativa. En 2000, la recaudación cae en todas las provincias.
Salta, respecto de Tucumán, está por debajo hasta 1994. Supera a Tucumán desde 1995 hasta 1998; tienen valores muy similares durante 1999 y 2000, y es nuevamente superior durante 2002. ¿Se podría asociar el comportamiento de estas series a los cambios producidos en la economía argentina, y a los shocks sufridos por ella, durante ese período? Los años que llaman la atención son: 1989-1990; 1994-1995; 1999-2000; 2001-2002. Durante el período 1989-1990 hay un proceso hiperinflacionario.
La baja en la recaudación del período 1994-1995 se puede asociar a dos motivos: 1) a partir de 1994 las provincias entran al Pacto Federal y dejan de recaudar Ingresos Brutos en actividad primaria, industrial y construcción, lo cual debe haber influido, en alguna medida, en la caída del ingreso del tributo; 2) la crisis mexicana, conocida como "efecto tequila", con sus consecuencias contractivas en toda la economía argentina.
Durante el período 1999-2000 se produce el cambio de gobierno, el cual presenta nuevas medidas económicas frente a una recesión presente desde 1998. En el período 2001-2002 persiste la recesión de 1998, se deja sin efecto la ley de Convertibilidad y se devalúa la moneda.
En general, los períodos de crecimiento, decrecimiento, picos y valles en las recaudaciones coinciden con el comportamiento de actividad económica, es decir, con sus fluctuaciones a lo largo del período analizado. Hay algunas excepciones o casos "raros" como la recaudación de Tucumán en 2001 que fue la recaudación máxima del tributo en todo el período considerado.
Fernández, Leguizamón y Panico sostienen que, en general, se observa una fuerte correspondencia entre recaudación y PBI en los años de crecimiento y decrecimiento, como así también en los de picos y caídas (picos en 1994 y 1998 y caídas de 1989, 1995 y 2002, por ejemplo). Se destaca la provincia de Santiago del Estero, donde la recaudación va siguiendo el comportamiento del PBI de manera muy precisa, en especial durante la década de los noventa.
Como caso atípico, se observa la recaudación en Tucumán en el año 2001, fue la mayor de toda la serie, en pleno proceso de declinación de PBI.
En muchos casos la caída de la recaudación de Ingresos Brutos es más acelerada en los años críticos (1989, 1995 y 2002). Esto parece favorecer las hipótesis de algunos especialistas que opinan acerca de un mayor incremento en los niveles de morosidad y de evasión por parte de los contribuyentes durante esos períodos. El caso de Salta es muy particular: se observa mayor recaudación e incremento del PBI con respecto al resto de las provincias, en especial durante los 90. Tucumán, en cambio, sufrió una caída a partir de 1994 (año de entrada del Pacto Fiscal) dado, entre otras razones, que mantuvo el mismo nivel de la tasa general del tributo (2,5 %) de los años anteriores a su adhesión al Pacto. Cabe destacar que el ingreso de las provincias al llamado Pacto Fiscal, implicaba fundamentalmente no gravar las actividades primarias, industriales y de la construcción, pudiendo a cambio optar por la alternativa de incrementar los niveles de alícuotas para el resto de actividades y de esa forma compensar la pérdida de recaudación en el tributo.







