Comienza el tironeo por el excedente del superávit fiscal

Distintos sectores, incluso externos, van tras los "sobrantes" de las pautas presupuestarias.

PRESIONES. Los exportadores insisten en que se eliminen las retenciones, que son fuerte componente de la recaudación.
PRESIONES. Los exportadores insisten en que se eliminen las retenciones, que son fuerte componente de la recaudación.
11 Enero 2004
El crecimiento económico de la Argentina en el bienio 2003/2004, que para algunos acumulará más del 16%, viene de la mano de uno de los clásicos efectos no deseados para un país que debe ponerse al día con sus obligaciones luego de un período de crisis.
El tironeo por lo excedentes de la "torta" recién comienza. La advertencia no la hizo un político o un economista sino el líder piquetero Juan Carlos Alderete, quien señaló que desde el FMI vendrán en poco tiempo más por lo que denominó "sobrantes", es decir el excedente del superávit fiscal consolidado por arriba de la pauta del 3% del PBI.
Pero esos tironeos no se limitarán a un solo sector.
Organismos multilaterales, acreedores privados, empleados públicos, empresarios y provincias figuran entre quienes reclamarán por porciones más generosas. Ese pedido podría hacerse público mañana en sendos encuentros del Directorio del FMI en Washington y de los tenedores de bonos argentinos en default en Roma.
En los dos escenarios se reclamará que, como el país obtendrá un mayor superávit fiscal a raíz de un crecimiento mayor al previsto, se mejore la propuesta de reestructuración de la deuda. En buen romance, que se deje de lado la quita del 75% sobre el valor presente de los bonos que se viene manteniendo sin alteraciones desde el 20 de setiembre.
Pese a su importancia, el flanco externo no es el único a la hora de reclamar. Como era de esperar, los empleados públicos insisten en ser incluidos entre los trabajadores beneficiados con los adicionales salariales otorgados al sector privado. El reclamo, lógico para un sector que hace más de una década tiene sus ingresos congelados y devaluados, sería de difícil aceptación para una Secretaría de Hacienda que busca a toda costa la consolidación del superávit fiscal.
Los reclamos no terminan ahí. Superada la urgencia del 2002 por obtener fondos para afrontar la crisis, los empresarios también se anotan en la lista de pedidos.

Las retenciones
Los exportadores en particular volverán a la carga por la eliminación -o al menos la paulatina disminución- de las retenciones, una de las trampas en las que el ex presidente Eduardo Duhalde colocó al presidente Néstor Kirchner y a quienes lo sucedan por muchos años: si en 2001 esos derechos de exportación no existían, hoy representan doce de cada cien pesos que ingresan a las arcas del Estado nacional.La eliminación de las retenciones, entonces, sería imposible si no se encuentra otro ingreso que las reemplace o se lleva a cabo un fenomenal recorte del gasto, dos opciones que nadie prevé para el corto plazo.
La disminución del impuesto al cheque, o su vuelta a la condición de pago a cuenta de otros gravámenes, es el pedido en el que los empresarios cuenta como aliados a cuentapropistas y a cualquier poseedor de una cuenta corriente. Si en los últimos días de 2003 en Economía se tenía la seguridad de la reducción de su alícuota a mitad del año en curso, algunos acontecimientos hicieron conveniente optar por la prudencia.
No son pocos los problemas por los que deberá atravesar un gobierno que advierte que hasta las buenas noticias tienen su lado oscuro. (DyN)

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