08 Enero 2004 Seguir en 
WASHINGTON.- En lo que fue interpretado como una maniobra para captar el voto latino en las elecciones del próximo noviembre, el presidente George W. Bush anunció una ambiciosa reforma que beneficiaría a millones de inmigrantes ilegales. Se trata de la mayor reforma migratoria estadounidense, desde la amnistía de 1986, y brindará una legalidad temporal a inmigrantes indocumentados."Propongo un programa temporal que junte a trabajadores que desean trabajar con empleadores que desean contratarlos, cuando no se encuentre a estadounidenses que quieran tomar el puesto", dijo Bush ante funcionarios y representantes de organizaciones hispanas reunidos en la Casa Blanca.
Puntos básicos
Básicamente, el nuevo sistema permitirá que entre 8 y 14 millones de inmigrantes regularicen su situación. Los visados tendrán tres años de vigencia y podrían ser renovados por las autoridades de inmigración. Asimismo, los trabajadores que carezcan de documentos de permanencia legal podrán solicitar el visado temporal, previo pago de un derecho de registro. Los extranjeros podrán solicitar el visado desde el exterior, siempre que se confirme que cuentan con un trabajo seguro en EE.UU.. El otorgamiento de ese visado estará condicionado a que los empleadores hayan ofrecido primero el puesto de trabajo a ciudadanos estadounidenses. El nuevo visado no asegura la residencia permanente en el país, pero las personas que lo obtengan podrán residir con sus respectivas familias si demuestran que cuentan con los medios para el sustento.Con esta medida, Bush también espera mejorar la relación con su colega mexicano, Vicente Fox, quien ha luchado para mejorar las condiciones de sus compatriotas en Estados Unidos. Fox y Bush tienen programado un encuentro el lunes en Monterrey, México, en ocasión de la Cumbre de las Américas. Los presidentes estuvieron a punto de alcanzar un acuerdo migratorio en 2001, pero los atentados de ese año en Nueva York y Washington postergaron las negociaciones.
La reforma cuenta con el respaldo del sector moderado del Partido Republicano de Bush y de la mayoría de los grupos empresariales que se benefician con la mano de obra barata. Pero en el Congreso, que en última instancia fija las leyes migratorias, se prevé que habrá una dura batalla. (Reuter-Télam-DPA)
Puntos básicos
Básicamente, el nuevo sistema permitirá que entre 8 y 14 millones de inmigrantes regularicen su situación. Los visados tendrán tres años de vigencia y podrían ser renovados por las autoridades de inmigración. Asimismo, los trabajadores que carezcan de documentos de permanencia legal podrán solicitar el visado temporal, previo pago de un derecho de registro. Los extranjeros podrán solicitar el visado desde el exterior, siempre que se confirme que cuentan con un trabajo seguro en EE.UU.. El otorgamiento de ese visado estará condicionado a que los empleadores hayan ofrecido primero el puesto de trabajo a ciudadanos estadounidenses. El nuevo visado no asegura la residencia permanente en el país, pero las personas que lo obtengan podrán residir con sus respectivas familias si demuestran que cuentan con los medios para el sustento.Con esta medida, Bush también espera mejorar la relación con su colega mexicano, Vicente Fox, quien ha luchado para mejorar las condiciones de sus compatriotas en Estados Unidos. Fox y Bush tienen programado un encuentro el lunes en Monterrey, México, en ocasión de la Cumbre de las Américas. Los presidentes estuvieron a punto de alcanzar un acuerdo migratorio en 2001, pero los atentados de ese año en Nueva York y Washington postergaron las negociaciones.
La reforma cuenta con el respaldo del sector moderado del Partido Republicano de Bush y de la mayoría de los grupos empresariales que se benefician con la mano de obra barata. Pero en el Congreso, que en última instancia fija las leyes migratorias, se prevé que habrá una dura batalla. (Reuter-Télam-DPA)







